Cómo evitar que mi perro ataque y persiga a los gatos

Adiestramiento del perro

Aunque los perros y los gatos pueden vivir juntos y ser amigos, no siempre se produce una convivencia armoniosa. Algunos perros poseen un fuerte instinto depredador que les impulsa a atacar a los gatos y a cualquier otro animal que consideren una presa adecuada. Para estos perros, un gato no es diferente de una rata o una ardilla. Perseguirían a cualquiera de ellos y tratarían de darles caza.

Si tu perro persigue y ataca a los gatos que se encuentra en su camino, es importante que tomes las medidas pertinentes y le adiestres para reconducir sus impulsos, con el fin de prevenir una posible tragedia.

¿Por qué mi perro persigue y ataca a los gatos?

Los perros tienen un fuerte instinto de caza y persecución. En la naturaleza, su supervivencia depende de sus habilidades como cazadores y carroñeros. Este instinto se mantiene en su información genética, aunque actualmente no necesite cazar para sobrevivir.

Por tanto, cuando un perro persigue a un gato, o a cualquier otro animal pequeño, está motivado por su instinto de caza y supervivencia y no por un comportamiento agresivo. La agresividad tiene por objetivo deshacerse de su oponente, mientras que la depredación busca atrapar a la presa para comérsela.

Si el impulso de depredación es muy fuerte en tu perro, será muy difícil eliminarlo por completo. Sin embargo, puedes entrenarlo para modificar su comportamiento y enseñarle a permanecer tranquilo ante la presencia de gatos y otros animales. Incluso, si tienes gatos en casa, puede aprender a convivir con ellos. Tal vez desarrollen una relación amistosa y se diviertan jugando juntos.

Esto no quiere decir que sea buena idea dejarlos solos en el mismo lugar cuando no puedas supervisar a tu perro. El instinto de caza puede salir a flote en cualquier momento.

También es posible que tu perro sea un gran amigo de tu gato y, sin embargo, su instinto de caza se dispare cuando se encuentre con otros gatos.

Que tu perro tenga un comportamiento depredador no quiere decir que sea agresivo

El instinto depredador de los perros es algo innato a su personalidad. Depende de su predisposición genética y está influenciado por los factores ambientales que le rodean.

Todos los perros tienen comportamiento predatorio. Sin esta predisposición a la caza, no tendrían posibilidades de sobrevivir en la naturaleza. Por otro lado, la cría selectiva ha perfeccionado las habilidades de caza de ciertas razas, inhibiendo unas secuencias del comportamiento y desarrollando otras con más intensidad, para lograr que cada raza fuera capaz de satisfacer determinadas demandas.

Este instinto predatorio no siempre nos resulta molesto, ya que es el que hace divertido jugar con los perros. Cuando lanzas una pelota a tu perro y él la persigue y te la trae, estás aprovechando su instinto natural de perseguir cosas que se mueven.

Algunas personas confunden este comportamiento con la agresividad. Sin embargo, el instinto depredador no implica que el perro sea agresivo. La motivación para perseguir presas es muy diferente a la agresividad. Una agresión está motivada por la competencia por los recursos, el miedo o la autodefensa. Se trata de un comportamiento de supervivencia social. En cambio, el comportamiento depredador está orientado a cazar una presa y comérsela.

Cuando un perro va tras una presa, olfateará y rastreará la zona hasta localizarla. La acechará pacientemente y, cuando sea el momento adecuado, comenzará la secuencia de ataque: perseguir a la presa, abalanzarse sobre ella, atraparla y matarla, por sacudida o asfixia. Finalmente, se la comerá.

Sin embargo, que el comportamiento depredador sea natural no significa que no deba ser controlado. Es tu responsabilidad asegurarte de que los instintos naturales de depredación que muestra tu perro no ocasionen problemas.

¿Son más propensas unas razas que otras a perseguir gatos?

Algunas razas muestran un instinto depredador más fuerte que otras. Los perros que han sido criados a lo largo de los siglos para perseguir y matar animales pequeños tienen un comportamiento persecutorio más fuerte que aquellas razas que han sido diseñadas para vivir en casa como perros de compañía.

Aunque siempre hay excepciones en todas las razas y cualquier perro puede en principio mostrar un comportamiento depredador, este instinto se da con más frecuencia en las razas siguientes:

  • Perros pastores (Border Collie, Pastor Australiano, Pastor Belga, Pastor Alemán…)
  • Perros de caza (Retriever, Spaniel, Setter, Pointer,…)
  • Sabuesos (Beagle, Basset, Bloodhound, …)
  • Terriers (Jack Russell, Scotty, Westy, Bull Terrier,…)
  • Perros de trineo (Husky, Malamute…)
  • Perros lobo, también conocidos como Híbridos de lobo (Perro lobo checoslovaco, de Kunming, italiano, herreño…)

Debido a la crianza selectiva, el ser humano ha ido creando diferentes razas, destinadas a cumplir unas funciones determinadas, por lo que se han ido desarrollando y potenciando o inhibiendo algunos rasgos característicos de estos animales. Así, cada una de estas razas puede mostrar algunas de las secuencias del comportamiento depredador más acentuadas que otras.

Por ejemplo, las Razas de Pastoreo tienen un fuerte comportamiento de acecho y persecución, pero la secuencia de matanza y consumo de la presa ha sido inhibida, ya que la función de estos perros consiste en cuidar del ganado, perseguirlo cuando se escapa y conducirlo al lugar correcto, pero sin dañarlo.

Las Razas de Caza son muy buenas olfateando, rastreando y haciéndose con la presa, pero también han sido criadas para no dañarla, por lo que se supone que te la traerán sin destruirla.

Los Sabuesos pueden ser de dos tipos. Algunas razas están preparadas para olfatear a ras del suelo. Sus largas orejas permiten atrapar partículas de olor. Son muy buenos olfateando y persiguiendo a la presa. El segundo tipo de sabuesos utiliza la vista para localizar a su presa y tiene fuertes patas para correr tras ella. Estos peros pueden llegar a atrapar la presa y matarla, pero no es su propósito principal, por lo que esta tendencia está inhibida y por lo general, no le harán daño.

Los Terrier han mejorado genéticamente la parte de agarrar y matar de la secuencia depredadora, ya que han sido diseñados para encontrar ratas en los graneros y matarlas. O en otros casos, tristemente, para ser utilizados como perros de pelea (por ejemplo, el Pitbull Terrier). Por ello, tienen una merecida reputación de matar a sus presas. Son perros que no tienen la secuencia de muerte inhibida.

Los Perros de Trineo y los Híbridos de Lobo han sido menos manipulados genéticamente, por lo que su comportamiento es más parecido al de los lobos. Es muy probable que estos perros muestren la secuencia depredadora completa.

A la hora de entrenar a tu perro para que deje de perseguir gatos, debes informarte sobre las características de la raza y entender cuál es la secuencia de persecución que se desencadenará con más probabilidad.

No podrás eliminar completamente este impulso, ya que es parte de su genética, pero sí enseñarle a controlarlo. Eso sí, será más complicado con unos perros que con otros. Y no olvides que, aunque controlen sus impulsos y aprendan a convivir amistosamente con un gato, los instintos primarios pueden salir a la superficie en cualquier perro.

¿Qué puedo hacer si mi perro persigue a los gatos y otros animales?

Lo primero que debes hacer es mantener a tu perro lejos de sus posibles presas. Si vives en una casa con finca, asegúrate de que tu perro no se escape saltando la valla y corra tras los gatos que pasen por allí. No le dejes solo en el exterior sin vigilancia.

Si vas a salir de tu finca, utiliza correas y, en caso necesario, un bozal.

¿Pueden convivir los perros con los gatos?

Los perros pueden convivir con los gatos e incluso ser grandes amigos. Esto no quiere decir que puedas confiarte y olvidar que llevan un depredador en sus genes.

Cuando los perros y gatos crecen juntos, aprenden a entenderse entre ellos, tanto por los sonidos que emiten como por su lenguaje corporal. El gato sabrá cuando el movimiento de la cola del perro le invita a acercarse, o el perro cuando debe mantenerse alejado del gato. Y viceversa. Sin embargo, los animales que no han socializado con otras especies, pueden malinterpretar las señales, temerse mutuamente, competir por los recursos o considerarse presas.

La edad también es importante. Es poco probable que un cachorro discuta el liderazgo con un
animal adulto, pero los animales jóvenes tienen más energía y son juguetones. Pueden volver locos a los animales de mayor edad y meterse en problemas por ello.

La diferencia de tamaño es otro factor a tener en cuenta. Los perros grandes pueden hacer daño a los gatos más pequeños, aunque los gatos también pueden dañar a los perros.

Y al igual que un perro puede considerar a un gato más pequeño como una presa, también los gatos grandes podrían entender que un perro pequeño, como un chihuahua, es una presa para ellos.

¿Cómo juegan los perros y los gatos?

El juego entre perros y gatos es realmente una simulación de caza. Los animales rastrean, acechan, se persiguen, se atacan y amagan mordiscos.

Los perros se colocan en arco, con el trasero elevado, para indicar que están jugando y no amenazando de verdad. Los gatos utilizan también esta postura antes de lanzar un ataque de juego.

Los animales lanzan mordiscos inhibidos (de boca abierta) a las patas del otro, y se atacan y golpean sin fuerza. Por lo general, se turnan para perseguirse y lanzarse ataques. Los gatos suelen apuntar a la nuca, caer de lado para patear al perro o esperarle sobre un sofá para golpearle cuando pasa.

Sin embargo, en algunas ocasiones el juego se vuelve peligroso y debes detenerlo, por ejemplo, si uno de los dos trata de esconderse o huir, si los mordiscos se vuelven reales, los gruñidos del perro bajan de tono y se vuelven agresivos. El gato suele ser silencioso. Si le oyes chillar o maullar enfadado, es señal de que hay problemas.

Supervisa siempre el juego entre gatos y perros.

¿Qué hago si mi perro persigue a mi gato?

Si temes que tu perro pueda hacer daño a tu gato, es importante que los mantengas separados.

Proporciona a tu gato fácil acceso a áreas elevadas y no le dejes solo con los perros si no estás para supervisar las interacciones. Prepara una habitación donde puedas dejar a tu gato cuando te vayas de casa, con su comida, agua y arenero, a salvo de posibles ataques.

Cómo puedo entrenar a mi perro para que no persiga a los gatos

Si tu perro tiene instinto depredador, será difícil que elimines este comportamiento. Un perro de pastoreo se verá siempre motivado a correr tras animales y cosas que se mueven y un terrier perseguirá feliz a las ratas y otras pequeñas criaturas en cuanto tenga oportunidad.

Lo que sí puedes hacer es cambiar la respuesta depredadora por un comportamiento que resulte incompatible con salir corriendo tras la presa. Por ejemplo, enseñarle a tumbarse cuando vea un animal al que quiere perseguir. Este entrenamiento es complicado, ya que el perro está motivado para salir en pos de la presa y para no hacerlo, debe conseguir algo mucho más gratificante.

También debes tener en cuenta que este entrenamiento puede llegar a funcionar muy bien en tu presencia, pero tal vez tu perro persiga a tu gato si tú no estás y no hay nadie que se lo impida. De esta manera, debes entrenar a tu perro en obediencia y combinar este adiestramiento con vigilancia. Si no vas a estar y no quieres que corra detrás de los gatos, deja a tu perro dentro de casa mientras estás ausente y guarda a tu gato en un lugar seguro al que tu perro no tenga acceso. Unas vallas de seguridad para perros son ideales para separar dos estancias.

Enseña a tu perro a no tirar de la correa.

  • Utiliza un arnés que te permita frenar los comportamientos de tirar y lanzarse contra una presa.
  • Lleva contigo golosinas y premios que gusten mucho a tu perro.

Enseña a tu perro a concentrarse en ti.

  • Haz un sonido con tu boca. Coloca un premio a la altura de los ojos del perro y dáselo cuando te mira. Repite el proceso hasta que tu perro lo entienda.
  • A partir de este momento, cada vez que hagas el ruido, tu perro lo asociará con la recepción de un premio y se acercará corriendo.
  • Vete hasta el otro lado de la habitación y repite, hasta que tu perro deje lo que esté haciendo para venir hacia ti. A partir de este momento, puedes comenzar a practicar el ejercicio en presencia de otros animales.

Entrena a una distancia de seguridad

  • Coloca a distancia una jaula con un animal dentro (un hámster, un gato…). Pon a tu perro un bozal si aún no confías en él.
  • Encuentra una distancia desde la que no reaccione ante la presencia del otro animal. Haz el ruido con la boca. Si te mira, dale un premio.
  • Si muestra ansiedad ante el otro animal y no hace caso a tu premio, estás demasiado cerca. Aléjate algo más.
  • Vete acercándote a la jaula según vayas consiguiendo que te haga caso. Cuando se acerque demasiado a la jaula, dile “Déjalo” con voz firme, acompañando de un pequeño tirón de la correa. Entonces, haz el ruido con tu boca y, si te mira, dale un premio y caricias. Tienes que ser mucho más interesante que el animal que se encuentra en la jaula.

Haz que cualquier momento sea apropiado para repetir la orden

  • Utiliza un animal de peluche, átalo con una cuerda y haz que alguien lo mueva por la habitación mientras practicas la orden “Déjalo” seguida del ejercicio de concentración. Cuando el perro centre su atención en ti a pesar de la distracción, intenta dejar el juguete en medio de la habitación y aléjate.
  • Cuando el perro se acerque, di “Déjalo” y haz el ruido con la boca desde el otro lado
    de la habitación. Escóndete en algún lugar y cuando tu perro se acerque al juguete, di “Déjalo” seguido del ruido. Si viene hacia ti, alábalo y dale golosinas.
  • Si repites esto frecuentemente, pensará que siempre puedes descubrir sus intenciones, incluso cuando cree que no lo ves.
  • Es importante que no le dejes jugar nunca con ese juguete. Se trata de una herramienta de entrenamiento y debe ser tratado como si fuera un animal de verdad.

Prueba en situaciones reales

  • Cuando los ejercicios anteriores funcionen bien, prueba a exponer a tu perro a un animal de verdad en libertad (sin estar en una jaula). Al principio, tu perro tendrá que ir con correa y bozal.
  • Puedes utilizar el ejercicio de concentración mientras sales de paseo con tu perro. Si no escucha, muéstrale la golosina y no se la des. Repite el proceso de vez en cuando hasta que logres que te haga caso siempre.
  • Es muy importante que, incluso cuando hayas logrado que tu perro se mantenga tranquilo frente otros animales, no le dejes nunca con ellos sin supervisión.
  • Si tienes un gato en casa, déjalo en una habitación cerrada, con agua fresca, comida y su arenero, para que esté cómodo y seguro hasta tu regreso.
  • Si no logras entrenar adecuadamente a tu perro o éste muestra conductas agresivas, acude a un adiestrador profesional.
  • La orden “Abajo” o “Túmbate” es muy útil para situaciones de emergencia. Con ellas bien afianzadas, puedes lograr detener a tu perro incluso si está en plena persecución. Muchos perros no acudirán a la orden “Ven” si están muy excitados, pero sí a la de “Túmbate”, porque no tienen que alejarse de la presa. Con esto, lograrás hacerlo regresar al estado cognitivo y disminuir su carga de adrenalina. Posteriormente, podrás llamarle o acercarte
    tú tranquilamente, utilizando la orden “Quieto” si intenta levantarse, y al llegar a su altura, ponerle la correa o reencauzar el juego.

Conclusiones

  • Los perros persiguen y atacan a los gatos debido a su instinto depredador.
  • En la naturaleza, este comportamiento predatorio resulta esencial para asegurar la supervivencia del perro.
  • Todos los perros son depredadores, aunque algunas razas muestran un comportamiento predatorio más fuerte que otras.
  • Mediante la crianza selectiva, hemos inhibido y potenciado determinados comportamientos en cada raza.
  • Los perros pueden aprender a convivir con los gatos.
  • Cuando los perros y los gatos juegan, se trata de una simulación de caza.
  • Es importante comprender que nunca eliminaremos completamente el instinto predatorio de nuestro perro.
  • Supervisa siempre el juego de tu perro y tu gato.
  • No dejes al gato solo con el perro si no puedes supervisar su comportamiento.
  • Para que tu perro deje de perseguir a los gatos, debe obtener una recompensa más gratificante que su presa.
  • Enseña al perro a tumbarse para detener su persecución y recuperar su estado cognitivo.
  • Enseña a tu perro a no atacar a otros animales mediante un entrenamiento progresivo.
  • En caso necesario, acude a un adiestrador profesional.

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3 comentarios

  1. Lola Martinez Gonzalez 15 septiembre, 2020 a las 07:28 Responder

    Tengo 2 American Stanfords y 2 siameses. Se criaron juntos y nunca hubo problemas. Se llevaban bien, comían y dormían juntos. Pero desde que mi perra dio a luz, no puedo ver a mis gatos. Ahora los tengo que tener en habitaciones deparas y en ningún caso pueden verse porque la perra continuamente va a atacar y morder de una manera muy agresiva y no atiende a razones cuando la regañamos. Hace ya un año que dio a luz la perra y cada vez que tiene la oportunidad de atacar al gato no se lo piensa ni medio segundo. Ya le ha mordido en dos ocasiones y en una de ellas mi gata estuvo a punto de morir. Estoy desesperada porque no se que hacer. Hay alguna manera de volver a cambiar la conducta de mi perra ? Porque yo ya he intentado de todo y cada vez que ve a la gata su comportamiento es peor.

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