Qué puedo hacer para que mi perro me obedezca

Adiestramiento del perro
Qué Puedo Hacer Para Que Mi Perro Me Obedezca

Todos deseamos tener un perro obediente y bien educado. Miramos con asombro a aquellos que logran que sus perros muestren un comportamiento impecable y nos preguntamos por qué el nuestro obedece únicamente cuando le interesa.

La realidad es que, detrás de ese buen comportamiento, se esconden horas de paciente entrenamiento y un profundo conocimiento sobre el comportamiento canino.

Los perros tienen un sistema comunicativo complejo. Si aprendes a interpretar sus múltiples señales, podrás establecer una buena comunicación con ellos. De esta manera, vuestra relación mejorará significativamente y crearéis un fuerte vínculo entre ambos, basado en la confianza mutua.

La comunicación, tanto verbal como no verbal, en ambas direcciones (perro-humano, humano-perro) es fundamental para comprender la conducta y comportamiento de tu perro. Además, es importante considerar los diferentes contextos y entornos en los que se emiten las señales. De esta manera, podremos comprender mejor a nuestro perro y anticiparnos a los problemas de conducta que puedan presentarse.

Principios básicos para tener un perro obediente y equilibrado

  • Todos en casa deben cumplir las reglas básicas que instaures para educar a tu perro. De lo contrario, se establecerá un conflicto, ya que el perro descubrirá que no siempre es necesario obedecer, por lo que el entrenamiento perderá efectividad. El perro no entenderá la importancia de cumplir tu orden. Por ejemplo, si no quieres que revolotee a tu alrededor mientras comes y le enseñas a tumbarse en su zona, todos deben hacer lo mismo. Si otra persona le permite acercarse y le da comida, acabará rondando alrededor de la mesa y pidiendo alimento a todo el mundo. Las normas deben ser firmes y consistentes.
  • Enséñale a obedecer las órdenes comenzándolas con su nombre. No le llames utilizando silbidos u otras opciones. Por ejemplo, si se llama “Thor”, la orden seguirá la estructura “Thor, orden”. De esta manera, tu perro comprenderá que la palabra “Thor” se refiere siempre a él y si alguien le llama silbando por la calle, ignorará la llamada.
  • Entrena las normas que tu perro debe cumplir dentro de casa. Es importante que tu perro tenga claro dónde comer, dormir y cualquier otra norma que desees que siga, como subirse o no al sofá o a la cama, no ladrar, etc.
  • Utiliza refuerzos positivos, como golosinas, caricias y alabanzas. El perro asociará la orden que está aprendiendo con algo placentero y asimilará más fácilmente las conductas que deseas enseñarle.
  • Ármate de paciencia. No todos los perros aprenden al mismo ritmo ni tienen la misma facilidad para comprender determinadas órdenes. Al igual que nosotros, los perros tienen personalidad propia y capacidades dispares entre ellos. Eso sí, todos los perros se pueden adiestrar, incluso cuando ya son adultos.

Realiza sesiones de entrenamiento que no sean demasiado largas y evita los elementos de distracción, sobre todo cuando comiences a enseñarle la nueva orden. Una vez que la haya aprendido, podrás ir añadiendo distracciones, para que tu perro aprenda a obedecer pase lo que pase a su alrededor.

¿Por qué tener conocimientos de etología canina puede ayudarme a educar a mi perro?

Entrenar a tu perro en obediencia requiere mejorar o modificar su comportamiento. Cuantos más conocimientos tengas acerca del mundo canino, tanto de técnicas de adiestramiento como de etología, mejor podrás comunicarte con él. Es muy importante que comprendas la causa del comportamiento de tu perro. Con altas dosis de paciencia y empatía, lograrás interpretar sus señales y sus emociones.

Los métodos basados en el castigo no son recomendables, aunque a primera vista parecen funcionar rápidamente. Con ellos, conseguirás frenar un comportamiento inadecuado en un momento determinado, pero no aportarás una opción alternativa que satisfaga a tu perro de la misma manera que la conducta eliminada (o incluso más). Además, los sentimientos de miedo y dolor afectan negativamente al vínculo que tienes con tu perro, incluso a la confianza que tiene en ti, al punto que puede llegar a desarrollar problemas de salud mental, comportamientos agresivos, estrés o fobias.

Sin embargo, un entrenamiento basado en la empatía y conocimiento de las motivaciones de tu perro, aunque suponga más tiempo y paciencia, dará mejores resultados. Esto se debe a que tu perro es estimulado mentalmente y utiliza su cerebro para resolver los problemas y aprender. Como resultado, estará relajado y feliz, el vínculo contigo se reforzará, confiará ciegamente en ti y aprenderá con alegría.

Cómo realizar el entrenamiento de obediencia de mi perro

Si deseas que tu perro se comporte adecuadamente, es necesario que prepares un buen programa de entrenamiento. Recuerda que puedes optar por cursos de entrenamiento o si lo prefieres puedes empezar con un buen libro de entrenamiento para perros.

Enseñar a tu perro cómo debe comportarse es muy importante, ya que correrá menos peligros y será más feliz y saludable. Y tú también te sentirás más feliz y tranquilo, al tener un perro equilibrado que obedece cuando es necesario.

Existen muchas maneras diferentes de entrenar a un perro. Básicamente, lo único que necesitas es un plan, un pequeño equipo de entrenamiento, un entorno tranquilo, un horario y aprender algunas cosas sobre cómo aplicar las técnicas. Deberás estar comprometido y preparado para reservar algo de tiempo para el entrenamiento en tu jornada diaria.

Es recomendable leer mucho sobre técnicas de adiestramiento y etología canina. Se trata de un mundo infinito en el que siempre estarás aprendiendo y mejorando. Y tu perro te lo agradecerá.

Y si no te ves capaz de entrenarlo adecuadamente, siempre puedes recurrir a un adiestrador profesional, que te ayudará a superar los escollos que se te presenten en la convivencia con tu perro. Muy importante: no intentes entrenar a tu perro para defensa sin un adiestrador profesional.

  • Equipo necesario. Necesitarás una correa de entrenamiento, golosinas para utilizar como recompensa y mucha paciencia. Las correas retráctiles no son apropiadas para el entrenamiento de tu perro.
  • Método. Existen diferentes técnicas de entrenamiento, pero la mayoría de profesionales están de acuerdo en que los perros reaccionan mejor a los refuerzos positivos, como golosinas, caricias o elogios. El clicker es muy útil para hacer saber a tu perro inmediatamente que ha realizado bien la orden. Sin embargo, algunos entrenadores prefieren realizar el adiestramiento sin esta herramienta. Si decides utilizar el clicker, estarás incluyendo también la utilización de refuerzos condicionados.
  • Sesiones de entrenamiento. Las sesiones de entrenamiento con tu perro no deben ser muy largas. Lo mejor es que duren entre 10 y 15 minutos, dos o tres veces al día. Si se trata de un cachorro, esto es aún más importante, ya que su capacidad de atención es corta. Las sesiones largas pueden hacer que tu perro se aburra. Trata de enseñar a tu perro una única orden en cada sesión, para que no se aburra.
  • Comienza por las órdenes básicas, como sentarse, echarse, quedarse quieto y esperar o que venga cuando le llames. Una vez que las órdenes básicas estén dominadas, es el momento de pasar a órdenes avanzadas y trucos divertidos para ambos.
  • Acude a un adiestrador profesional si no logras que tu perro te obedezca o si deseas realizar entrenamientos específicos que pueden resultar peligrosos, como entrenamiento para perros de guardia o defensa. A continuación, aplica lo aprendido en tu propio programa de entrenamiento. El adiestrador profesional podrá además ayudarte a mejorar tu programa de entrenamiento y ajustarlo a la personalidad de tu perro.
  • Ten paciencia. El entrenamiento de un perro lleva tiempo y seguro que tendrás que enfrentarte a momentos de resistencia o desobediencia. Continúa recompensando a tu perro cuando su comportamiento sea adecuado y mantén el refuerzo positivo. Castigar a tu perro únicamente le causará confusión. Finaliza la sesión cuando el perro se canse y hazlo con alguna actividad positiva, como un divertido juego final. 

Las órdenes básicas que todo perro obediente debe conocer

Puedes enseñar multitud de cosas a tu perro, pero es importante que comiences con una serie de normas básicas. Cuando comiences a entrenarle, desarrolla un programa semanal que te ayude a organizarte. Cada semana, trabaja una o dos órdenes básicas. Asegúrate de utilizar un entorno en el que tu perro tenga pocas distracciones, para que sea más sencillo prevenir y modificar los problemas de conducta.

Comienza con las siguientes órdenes básicas:

Sentarse.

Se trata de una de las órdenes más fáciles de enseñar. Para que tu perro la aprenda, sostén una golosina cerca de su nariz. Mueve la mano hacia arriba. Su cabeza seguirá la golosina y su trasero bajará. Una vez que esté sentado, di “Siéntate”, dale el premio y muestras de afecto. Repite varias veces al día hasta que tu perro domine la orden. Aprovecha cualquier momento para ello: pídele que se siente antes de darle la comida, cuando salgáis a pasear o en otras situaciones.

Tumbarse.

Enseñar a tu perro a tumbarse es algo más complicado, ya que se trata de una postura de sumisión. Por ello, resulta esencial realizar un entrenamiento relajado y con refuerzos positivos, especialmente si tu perro es temeroso o sufre ansiedad. Guarda una golosina que le guste mucho en tu mano y cierra el puño. Levanta la mano hasta el hocico de tu perro. Cuando la huela, mueve la mano al suelo, para que la siga. A continuación, desliza la mano por el suelo delante de tu perro, para obligar a que el cuerpo descienda y se tumbe. Una vez que lo consigas, di “Tumbado”, dale el premio y mucho afecto. Repite todos los días este entrenamiento. Si tu pero trata de sentarse o se abalanza sobre tu mano, di “No” y retira la mano. 

Ven.

Lograr que tu perro acuda a tu llamada es imprescindible, ya que te ayudará a alejarlo de posibles problemas. Tu perro volverá a tu lado si se suelta de la correa, alguien le llama y se aleja o va tras una distracción. Para enseñarle esta orden, pon a tu perro una correa. Baja a su nivel y di “Ven”, tirando suavemente de la correa hacia ti. Cuando llegue a tu lado, recompénsalo con una golosina y mucho cariño. Una vez que domine la orden con correa, quítasela y practica en un entorno seguro y cerrado. Aprovecha las salidas al exterior para practicar la orden de vez en cuando.

Permanecer quieto hasta que se le llame.

Cuando tu perro domine la orden de sentarse, puedes practicar la de que se mantenga quieto esperando. Se trata de un buen ejercicio de autocontrol y tu perro puede tardar en dominarlo, especialmente si es un cachorro o un perro muy activo. Al principio, tendrá tendencia a moverse en cuanto te alejes, por lo que deberás detenerte, decirle “No” y volver a ordenarle que se siente, retrocediendo hasta el lugar de origen en caso de que haya avanzado. Para practicar este comando, pide a tu perro que se siente. Abre la palma de tu mano delante de ti y di “Quieto”. Retrocede unos pasos. Si se queda, dale una golosina y afecto. Si no, dile “No” y vuelve al punto inicial. Al principio, es posible que sólo aguante quieto unos segundos, pero gradualmente, podrás ir alejándote más e incluso darle la espalda sin que se mueva. 

No coger cosas o escupir algo que tenga en la boca.

Muy importante para mantener a tu perro seguro, ya que evitarás que recoja bocados potencialmente peligrosos del suelo. Para conseguirlo, tu perro debe aprender que obtiene una recompensa mejor por ignorar el otro objeto. Comienza el entrenamiento colocando una golosina en cada mano. Muéstrale un puño cerrado con uno de los premios dentro y di “Déjalo”. Ignora sus movimientos para tratar de conseguir el premio (lamer, tratar de abrir tu puño, darte la pata, ladrar…) Cuando deje de intentarlo, dale el premio que tienes en la otra mano y elogia su comportamiento. Repite el entrenamiento hasta que tu perro se aleje del primer puño cuando digas “Déjalo”. A continuación, dale el premio solamente cuando se aleje del primer puño y te mire. Tras conseguir este contacto visual, aumenta la dificultad utilizando dos golosinas diferentes, una que esté bien y otra que sea de las favoritas de tu perro. Coloca la golosina menos atractiva en el suelo, cúbrela con la mano y di “Déjalo”. Cuando tu perro ignore la golosina al decirlo y te mire, retírala del suelo, dale la otra golosina (su favorita) y muéstrale tu alegría. Avanza en el entrenamiento cubriendo parcialmente la golosina del suelo con tu mano, hasta lograr que tu perro la ignore incluso cuando tu mano esté alejada. El siguiente paso es colocar la golosina en el suelo y dar la orden de pie. Si trata de agarrarla, cúbrela con el pie. Llegará un momento en que tu perro ignore la golosina aún cuando esté a su alcance. Esta orden requiere tiempo y paciencia, ya que tu perro está luchando con un fuerte instinto que le impulsa a comerse la golosina.

Sólo con estas cinco sencillas órdenes, tendrás a un perro obediente y seguro. Vuestra comunicación habrá mejorado y el vínculo entre ambos se reforzará. Vale la pena invertir tiempo y esfuerzo, ya que un perro obediente es un perro equilibrado y feliz, y tú podrás pasear tranquilo con él o tener la seguridad de que se va a  comportar adecuadamente tanto dentro de casa como en el exterior.

¿Por qué mi perro no obedece mis órdenes?

Los errores más frecuentes que pueden hacer fallar el adiestramiento de tu perro son los siguientes:

No has logrado ser el líder de la manada.

Los perros son animales gregarios, es decir, pertenecen a una manada. Por ello son muy receptivos a seguir las reglas. Y como parte de una manada, necesitan un líder en quién confiar y que les oriente. Si tu perro no te obedece y parece desafiar tu autoridad, es que no te ha reconocido cómo líder y se ha situado él en tal posición. Es importante que rompas esta tendencia y te ganes su confianza. Si no logras hacerte con la situación, acude a un adiestrador profesional para que te ayude a hacerte con la autoridad. De lo contrario, tu perro y tú acabaréis teniendo problemas.

No eres consecuente con las normas.

Como líder de la manada, deberás ser alguien en quien tu perro confíe ciegamente. Incluso los perros dominantes y difíciles de entrenar obedecerán gustosamente a un buen líder. Tu perro se mostrará dispuesto a seguir tus órdenes para conseguir la recompensa (golosina o alabanzas), pero también deberá saber que la desobediencia acarrea consecuencias negativas. De la misma manera, las órdenes que le enseñes están para ser cumplidas en cualquier ocasión. Fallarás estrepitosamente si tu perro descubre que unas veces puede obedecer y otras no, sin sufrir ninguna consecuencia negativa derivada de su mal comportamiento.

Si tu perro no obedece tus órdenes, la responsabilidad es tuya por no haberle educado bien. Ya sea debido a la inexperiencia, desconocimiento o falta de autoridad, es importante que trabajes para corregir los errores cometidos y reconducir la conducta de tu perro. Acude a un profesional si es necesario.

Tus órdenes son confusas.

Por lo general, cuando un perro no obedece un comando, es porque no la interpreta como tal. Debes ser claro al dar la orden. Emplea una voz firme, sin gritar ni susurrar. Tu perro debe ser capaz de obedecer sin necesidad de que le grites. No te muestres inseguro y recuerda que tu lenguaje corporal debe estar en consonancia con la voz. Se firme y muéstrate como el macho alfa que lidera la manada.

Tu perro reconocerá rápidamente tu estado de ánimo. Si estás enfadado y cree que acercarse a ti va a suponer un desenlace desagradable para él, es fácil que disimule y no acuda a tu llamada, para evitar meterse en problemas. Las claves de un buen líder son la claridad, firmeza, paciencia y autoridad.

Repites la orden insistentemente.

No repitas la orden varias veces. Tu perro te ha entendido a la primera. Si necesitas insistir varias veces para que tu perro ejecute una orden, no respetará tu autoridad. Realmente, es culpa tuya, puesto que lo que estás enseñándole es que no tiene que obedecer inmediatamente, ya que tú insistirás hasta que él desee hacer lo que le ordenas.

No das las órdenes en el momento correcto.

Para no confundir a tu perro, debes darle las órdenes en el momento en que debe realizarlas. Si, por ejemplo, llamas a tu perro cuando se encuentra haciendo sus necesidades, no acudirá a la llamada. Debes emitir la orden de manera que a ejecución pueda realizarse inmediatamente después. De la misma manera, las recompensas deben darse en el mismo momento en que se las gana. Si tu perro ladra y le acaricias para que se tranquilice, en realidad estás premiando sus ladridos. Si te obedece y tardas mucho en darle la golosina, ya no la interpretará como un premio consecuencia de su buen comportamiento.

No eres consecuente.

Las órdenes deben practicarse una y otra vez, y aprovechar los momentos adecuados para repetirlas. Además, si quieres que tu perro obedezca una orden o adquiera un comportamiento determinado, todos en casa debéis ser consecuentes y trabajar en la misma línea. Si tú no permites a tu perro subirse a un sofá y otro miembro de tu familia sí, el perro no entenderá que es un lugar prohibido y se subirá siempre que quiera (o siempre que no estés tú).

Tu perro necesita tiempo para aprender las órdenes. Incluso si le llevas a un adiestrador canino, olvidará las órdenes básicas que aprenda si tú eres inconsecuente o descuidado en casa. Las órdenes y mandatos se deben practicar una y otra vez, siempre que se encuentre el momento adecuado. Si todos los incentivos, como las golosinas, juguetes o las caricias desaparecen de repente, llegará un momento en el que tu perro se preguntará por qué seguir escuchándote. A menudo los dueños creen que sus perros mantendrán sus conocimientos adquiridos en una escuela canina de por vida. ¡Esto no es así! Deberás practicar constantemente para que tu perro no se relaje y deje de obedecer. El requisito para el éxito es que seas firme y constante, que no cambies de órdenes una vez seleccionadas y que continúes elogiando a tu perro cuando su comportamiento sea correcto.

Conclusiones

  • Un perro obediente es un perro seguro, equilibrado y feliz.
  • Todos los miembros de la familia deben seguir las mismas reglas a la hora de entrenar a tu perro en obediencia.
  • La etología canina es una disciplina que te ayudará a conocer a tu perro, mejorando la comunicación y el vínculo entre ambos.
  • Los refuerzos positivos funcionan mejor que los castigos.
  • Diseña un buen programa de entrenamiento para trabajar la obediencia de tu perro.
  • Comienza por las órdenes básicas y realiza sesiones de entrenamiento cortas.
  • El aprendizaje de las órdenes básicas abrirá el camino para enseñar a tu perro comandos y trucos más avanzados.
  • Debes emitir órdenes claras y ser consecuente.
  • Es importante que tu perro te identifique como líder de la manada para que confíe en ti y siga ciegamente tus reglas.
  • No debes permitir que tu perro se identifique como el líder.
  • Si tu perro no te obedece, es que has hecho algo mal, por lo que deberás identificar los errores cometidos y subsanarlos.
  • Siempre es un buen momento para trabajar y reconducir la conducta de tu perro.
  • Amplia tus conocimientos sobre técnicas de adiestramiento y etología canina.
  • En caso necesario, acude a un adiestrador profesional que te ayude a entrenar a tu perro e imponer tu autoridad.

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