Todo sobre el Terrier Escocés: cría, cuidado y adiestramiento

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Todo sobre el Terrier Escocés: cría, cuidado y adiestramiento

Si te gustan los Terrier, este pequeño de mirada inteligente y largas melenas te enamorará.

El Terrier Escocés es un perro independiente y testarudo, pero también se muestra sensible a los halagos y reproches.

Posee un fuerte instinto que le hará salir corriendo tras ardillas, pequeños animales y bicicletas y ladrará con insistencia cuando se acerque alguien.

Además, se trata de un perro fiel y divertido, que se convertirá en un excelente compañero y dejará tu jardín libre de roedores y lleno de agujeros.

La historia del Terrier Escocés

Aunque se trata de una raza antigua, su historia no está muy bien documentada. En el año 55 a.C., Plinio el Viejo describe en sus relatos sobre la invasión romana a Gran Bretaña a un perro pequeño que sigue a su presa hasta el suelo. Los romanos llamaron a estos perros “terrarii”, que significa “trabajadores de la tierra”.

Se cree que el Old Scotch Terrier es una de las razas más antiguas de Escocia y que se trata del perro base de todas las razas de terrier actuales. Aunque el Old Scotch Terrier es una raza extinta, se describía como un perro trabajador, caracterizado por una gran fuerza, valor y resistencia, de color negro o arena, baja estatura, pelo largo y orejas pequeñas y medio puntiagudas.

Hacia 1436 se encuentra una descripción de un perro similar al Terrier escocés, en la Historia de Escocia de Don Leslie. En el siglo XVII, Jaime I de Inglaterra envió varios perros de esta raza al monarca francés, gran amante de la caza, y se cree que esos perros fueron la base del Terrier Escocés actual.

A principios del siglo XIX, muchos escritores hablaban de dos razas diferentes de terrier en Gran Bretaña: el Scottish Terrier, o Terrier Escocés, de pelo áspero, y el English Terrier (Terrier Inglés), de pelo liso.

Durante este siglo, en Escocia llegó a haber varias razas de terrier. El Terrier Escocés fue agrupado bajo los Skye Terriers, procedentes de la isla del mismo nombre, y bajo este nombre aparecieron en las exhibiciones hasta la década de 1870, en la que se redactó el estándar del Terrier Escocés.

A finales del siglo XIX, los Skye Terriers ya se habían dividido en las cuatro razas conocidas hoy como Scottish Terrier (Terrier Escocés), Skye Terrier, West Highland White Terrier y Cairn Terrier.

Características principales del Terrier Escocés

  • El Terrier Escocés es un perro de raza pequeña, que no sobrepasa los 25 centímetros. Pesa entre 8 y 10 kilos y tiene una esperanza de vida entre 11 y 13 años.
  • Su aspecto digno y aristocrático es muy característico de la raza.
  • Tiene patas cortas, ya que originalmente se criaba para cazar animales como roedores, tejones y zorros.
  • El Terrier Escocés es valiente, terco y obstinado. No resulta fácil de adiestrar, ya que le gusta hacer las cosas por su cuenta y no destaca por su obediencia.
  • Es independiente y puede mostrarse distante, aunque también es un perro muy leal.
  • A pesar de su independencia, le gusta la compañía de los suyos y es amable y juguetón con los niños y considerado con los ancianos. Sin embargo, no es recomendable dejarlo solo con niños muy pequeños, ya que reacciona agresivamente cuando se le molesta o trata con brusquedad.
  • Es un excelente cavador de agujeros y no debes llevarlo suelto por la ciudad, ya que saldrá corriendo tras cualquier cosa que pueda parecer una presa, ignorando vallas y tráfico.
  • Los ladridos de alarma son otra de sus especialidades. Aunque no se trata de un perro ladrador, sí lo hará cuando se acerque alguien y su ladrido es fuerte y repentino, por lo que puede provocar algún susto.
  • El Terrier Escocés es un perro de trabajo y como tal, se muestra muy feliz cuando tiene algo que hacer. Es un gran perro de caza y por ello, destaca en las pruebas sobre tierra, que son un simulacro de esta práctica.
  • Es un perro con mucha energía que necesita ser canalizada a través del ejercicio y la estimulación diaria, ya que de lo contrario podría desarrollar un comportamiento destructivo hacia los muebles y otros objetos.
  • Aunque le gusta hacer ejercicio, no debes llevarlo a hacer jogging o largas marchas, ya que sus pequeñas patas no se lo permiten.

¿Cuál es el estándar de la raza?

El estándar de una raza es el conjunto de directrices que describe las características, temperamento y apariencia de una raza. Los criadores deben respetarlas en todo momento para evitar condiciones que perjudiquen la salud, bienestar o solidez de la raza. Según el American Kennel Club, las características principales del Terrier Escocés son las siguientes:

  • Aspecto general. El Terrier Escocés es un perro pequeño y compacto, de patas cortas y constitución robusta. Cabeza larga en proporción a su tamaño. Su pelaje es duro, enjuto y resistente a la intemperie y su cuerpo grueso y compacto. Expresión canalla y aspecto audaz, confiado y digno.
  • Tamaño y proporciones. El Terrier Escocés tiene un cuerpo grueso y huesos fuertes. El objetivo principal es la simetría y el equilibrio sin exageración. La altura debe ser de unos 25 centímetros para ambos sexos y la longitud de la espalda de unos 28 centímetros hasta la cola. El peso del macho debe estar entre 8,6 y 10 kilos y el de la hembra entre 8 y 9,5 kilos.
  • Temperamento. Vivaz y animado, a la vez que estable y de carácter firme. Es un perro decidido y reflexivo, cuya actitud “cabeza alta, cola erguida” transmite entusiasmo y control. Es cariñoso y gentil con las personas, pero puede ser agresivo con otros perros. Es resistente y poderoso, haciendo honor a su apodo, “El Duro de Matar”.
  • Cabeza y cráneo. La cabeza es larga en proporción a la longitud total y al tamaño del cuerpo. De perfil, el cráneo y el hocico parecen planos paralelos. El cráneo es alargado, de anchura media, ligeramente abombado y cubierto de pelo corto y duro. Visto de perfil, parece plano, con un tope ligero, pero definido, entre el cráneo y el hocico a la altura de los ojos, que se colocan debajo de la ceja, contribuyendo a la expresión correcta del Terrier Escocés. El cráneo es liso, sin prominencias ni depresiones, y las mejillas son planas y despejadas.
  • Ojos. Ojos pequeños, brillantes y penetrantes, con forma de almendra (no redondos) y de color marrón oscuro o casi negro.
  • Orejas. Pequeñas y puntiagudas, bien colocadas en el cráneo. Nunca cortadas. Su tamaño, forma, ubicación y porte erguido son importantes, dándole una expresión fuerte, alerta e inteligente. Lava las orejas de tu perros con cuidado.
  • Hocico. El hocico es aproximadamente igual a la longitud del cráneo, con una leve inclinación hacia la nariz. Bien rellenado bajo el ojo, sin evidencias de flacidez. La nariz es negra, independientemente del color del pelaje, y de buen tamaño, proyectándose un poco sobre la boca y dando la impresión de que la mandíbula superior es más larga que la inferior.
  • Boca. Mandíbula cuadrada, nivelada y potente. Dientes grandes y espaciados de manera uniforme, con mordida de tijera o de bisel, que es la preferida. Limpia los dientes de tu perro con un cepillo de dientes para perros y una pasta de dientes adecuada.
  • Cuello. Moderadamente corto, fuerte, grueso y musculoso, colocado suavemente sobre los hombros. Nunca debe ser tan corto como para parecer tosco.
  • Cuerpo. Moderadamente corto y fuerte. Flancos profundos y cuartos traseros muy musculosos. Lomo ancho y fuerte que desciende para formar un cuerpo profundo que visto en sección transversal, tiene forma de corazón. Espalda firme y nivelada. Pecho amplio, muy profundo y bien descendido.
  • Patas. Los hombros están colocados hacia atrás y bien unidos a la cruz. Las patas delanteras son muy pesadas en los huesos, rectas o ligeramente inclinadas, con los codos pegados al cuerpo y colocadas bajo la línea de los hombros, con una definición el pecho delante de ellas. Los codos no deben sobresalir. Los muslos traseros son musculosos y potentes, con los antebrazos bien doblados y las piernas rectas.
  • Pies. Los pies delanteros son más grandes que los traseros, redondos, gruesos y compactos, con uñas fuertes. Apuntan hacia delante. Se pueden quitar los espolones.
  • Cola. De unos quince centímetros de largo. Nunca debe estar cortada. Tiene que ir colocada en alto y de forma recta, ya sea en vertical o con una leve curva hacia adelante, pero nunca sobre la espalda. Es gruesa en la base y se va afinando gradualmente. Cubierta con pelo corto y duro.
  • Marcha o movimiento. Paso muy característico de la raza, en el que los antebrazos se inclinan ligeramente hacia adelante al extenderse, debido a la gran amplitud del pecho. Movimientos libres, ágiles y coordinados, con propulsión potente. Espalda firme y nivelada.
  • Pelaje. La capa exterior es dura y enjuta y la interior suave y densa. El pelo es más largo en la barba, las patas y la parte inferior del cuerpo. En esos lugares puede presentar un color más claro, pero no debe ser ni parecer esponjoso.
  • Color. Negro, trigo o atigrado de cualquier color. Los perros negros y los atigrados pueden tener mechones blancos o plateados en el manto. Se admite el blanco en pecho y barbilla, en un grado ligero.
  • Penalizaciones. Pelaje suave o rizado, ojos redondos, saltones o claros, mandíbulas demasiado grandes o demasiado pequeñas. Timidez. Hombros erguidos, falta de alcance en la parte delantera o de impulso en la trasera, movimiento rígido o demasiado cerrado en la parte trasera, estrechamiento en la parte delantera o trasera. Falta de hueso y sustancia. Cola baja. Falta de pigmento en el hocico. Cabeza gruesa. No mostrar la cabeza y la cola levantadas. No mostrar carácter de Terrier.

Inteligencia del Terrier Escocés

Según la clasificación del neuropsicólogo Stanley Coren, muy conocido por sus estudios sobre el comportamiento canino y su vínculo con el ser humano, el Terrier Escocés aparece como una raza de inteligencia funcional, que necesita entre 40 y 80 repeticiones para realizar un ejercicio de manera aceptable.

El terrier escocés responde a la primera un 30% de las veces. Una guía sobre adiestramiento puede encaminarte en esta aventura. Tanto un curso online como un libro especializado en adiestramiento son perfectos para empezar.

El Terrier Escocés trabaja mejor cuando su dueño está cerca, pero se distrae con facilidad. No es un perro muy obediente, ya que solo responde cuando le apetece y no hace caso si la distancia entre el dueño y el perro es grande. No es una raza recomendable para dueños primerizos, ya que requieren un adiestrador experto que sepa actuar con paciencia, firmeza y cariño.

¿Cuál es la personalidad del Terrier Escocés?

El Terrier Escocés es un perro serio y reservado, de aspecto digno. Además, es independiente, obstinado y distante (aunque no con su familia). Es especialista en ignorar a la gente que no conoce, aunque estas personas traten de conectar con él. Le cuesta trabajo aceptar a los extraños, lo que contrasta con su absoluta devoción a su familia.

Es un perro inteligente y amigo de arreglárselas solo y tomar sus propias decisiones, muy sensible a las riñas y los elogios y siempre estará dispuesto a salir disparado tras una ardilla.

El Terrier Escocés es un perro que necesita vivir dentro de casa, con los suyos.

Puede ser un perro muy tranquilo, pero su naturaleza terrier está bien desarrollada. Si tiene que salir tras una presa, lo hará. Si otro perro le provoca, luchará hasta el final. Si otro perro le ignora, él lo ignorará también.

La socialización temprana es importante en esta raza, para que no desarrolle una desconfianza excesiva hacia los extraños o hacia otros animales. De lo contrario, podría convertirse en un perro excesivamente agresivo y poco equilibrado.

¿Cuáles son los problemas de salud más frecuentes en el Terrier Escocés?

El Terrier Escocés es un perro sano, pero al igual que otras razas, presenta propensión a sufrir ciertos problemas de salud, algunos de ellos muy característicos de la raza. Aunque no todos los Terrier Escocés padecerán alguna o todas estas enfermedades, pero es importante conocerlas si estás considerando esta raza. Las más frecuentes son las siguientes:

Calambres musculares

Los calambres musculares son un trastorno muy característico de esta raza, aunque no revisten peligro. Se producen cuando el perro está sobreestimulado o con mucho estrés, por ejemplo, durante el adiestramiento, el apareamiento o las peleas.

Es un trastorno hereditario y los episodios pueden durar hasta 30 minutos, presentando síntomas como el arqueo de la columna, una flexión excesiva de las patas traseras, movimiento de las patas delanteras hacia afuera y de lado a lado y un paso de ganso. Algunos perros se ven incapaces de caminar o correr.

No es una enfermedad progresiva. Simplemente, los episodios aparecen cuando el Terrier Escocés se excita demasiado, pero vivirá una vida larga y saludable aunque tenga este trastorno. Por lo general no requiere tratamiento, aunque en algunos casos, tu veterinario podría recetarle vitamina E, Diazepam o Prozac.

Enfermedad de Von Willebrand

Es un trastorno sanguíneo hereditario, que afecta a la coagulación de la sangre. Su síntoma principal es una hemorragia excesiva tras una cirugía o cuando el perro tiene una herida. Otros síntomas son la hemorragia nasal, el sangrado de las encías o hemorragias en el estómago e intestinos.

No tiene cura y el único tratamiento existente en la actualidad es la transfusión de sangre de perros normales, aunque hay investigaciones encaminadas a lograr un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado de la enfermedad.

La mayoría de los perros pueden llevar una vida normal a pesar de tener esta enfermedad.

Osteopatía craneomandibular

Afecta a varios huesos del cráneo y se produce durante el crecimiento del cachorro, cuando los huesos del cráneo se agrandan de forma irregular. Los síntomas aparecen entre los cuatro y los ocho meses de edad.

Es frecuente que la mandíbula y los ganglios del cachorro se inflamen y le impidan abrir la boca.

El cachorro babeará y tendrá fiebre fluctuante. En algunos casos, los músculos de la masticación se atrofian.

La causa es desconocida, aunque se cree que puede tratarse de una enfermedad hereditaria. Aunque no tiene tratamiento, los antiinflamatorios y analgésicos alivian las molestias.

A medida que el cachorro crece, el crecimiento irregular de los huesos se ralentiza y suele detenerse cuando cumple un año. Las lesiones pueden remitir, aunque algunos perros tienen problemas permanentes para mover la mandíbula y comer. En estos casos, una cirugía puede corregir parcialmente el problema.

Luxación rotuliana

Es una afección frecuente en los perros pequeños, que se produce cuando las tres partes de la rótula, que son el fémur (hueso del muslo), la rótula (tapa de la rodilla) y la tibia (pantorrilla) no están bien alineadas, provocando cojera al perro. El roce causado por la luxación puede degenerar en artritis. Si la luxación es grave, el perro presentará las patas arqueadas y puede ser necesaria una intervención quirúrgica para realinear la rótula y evitar que se salga de su sitio.

Displasia de cadera

La displasia de cadera se produce cuando la cabeza del fémur no encaja adecuadamente en la articulación de la cadera. Puede provocar cojera al perro y con el tiempo, es frecuente que derive en artritis. Los condroprotectores suelen ser de ayuda, aunque no son una solución. También es recomendable utilizar un pienso para perros con displasia o problemas en las articulaciones.

Enfermedad de Cushing

Mal funcionamiento de las glándulas suprarrenales, por lo que se produce un exceso de hormona esteroidea. La afección se desarrolla lentamente, por lo que es fácil que no observemos los primeros síntomas, entre los que se incluyen beber y orinar en exceso, aumento de apetito y reducción del nivel de actividad. Al avanzar la enfermedad, malestar intestinal, piel fina y pérdida de pelo.

Cataratas

Opacidad del cristalino. Se observa una película de aspecto lechoso o nebuloso en sus ojos y sensibilidad a la luz. Es una causa frecuente de ceguera. Pueden eliminarse mediante cirugía.

Distiquiasis

Se produce cuando crece una línea de pestañas dentro del párpado, rozando la superficie del ojo. Es doloroso y puede causar úlceras en la córnea. Existen diferentes modos de tratamiento y el pronóstico es bueno.

¿Mi Terrier Escocés necesita cuidados especiales?

  • Ejercicio físico. El Terrier Escocés es un perro activo que puede desarrollar comportamientos destructivos si se aburre. Necesita hacer ejercicio y salir a pasear, pero no correr. Le gusta el agua, pero sus patas cortas hacen que sea un mal nadador, por lo que un chaleco salvavidas para perros pequeños le permitirá divertirse con seguridad.
  • Entrenamiento. El Terrier Escocés requiere que se le entrene con paciencia. Es sensible al tono de voz y al castigo y no se caracteriza por su obediencia. Con él funcionan bien los refuerzos positivos y el adiestramiento en jaula.
  • Alimentación. Alimenta a tu Terrier Escocés con productos de alta calidad. Consulta a tu veterinario para saber cuál es la ración adecuada para tu perro, así como para seleccionar el mejor pienso para él.
  • Cuidado del pelo. El Terrier Escocés tiene doble manto, pero al crecer continuamente, su pelo no se desprende tanto como el de las razas de pelo corto. Necesita mucho aseo y un cepillado regular, con un cepillo duro y un peine de púas para la barba. Utiliza peines adecuados para eliminar el pelo suelto. Tendrás que cortarle el pelo de vez en cuando (una mesa de aseo y una máquina de cortar el pelo profesional para perros te facilitará esta tarea). Si lo haces con demasiada regularidad, su pelo se hará más suave y de un color más apagado, lo que no se recomienda en el estándar de la raza.
  • Higiene dental. Para prevenir las enfermedades periodontales, deberías cepillar los dientes de tu Terrier Escocés dos o tres veces por semana. De esta manera, podrás eliminar el sarro y evitar infecciones. Existen muchos tipos de cepillos de dientes así como diferentes pastas dentales para perros. Prueba a ver cuál se adapta mejor a las necesidades y gustos de tu perro. Si no consigues hacerlo, existen snacks dentales que limpian la boca de tu perro mientras él se ocupa solo de comer.
  • Uñas. Si tu Terrier Escocés no desgasta las uñas de manera natural, recórtalas una o dos veces al mes. Si las oyes golpear contra el suelo, quiere decir que están demasiado largas. (En el mercado encontrarás diferentes modelos de cortauñas y limas especiales para perros). Acude a tu veterinario para que te enseñe a hacerlo o llévalo para que te lo haga él o un peluquero canino profesional.
  • Comprueba el estado de salud de tu Terrier Escocés. Comprueba las patas de tu Terrier Escocés con frecuencia y mira dentro de su boca y orejas. Si observas algún indicio de problema en general, como llagas, sarpullidos, enrojecimiento o sensibilidad de la piel, inflamaciones, problemas en la nariz, boca y ojos, etc., acude a tu veterinario. Los ojos del Terrier Escocés deben estar claros, sin enrojecimientos ni secreciones. Asimismo, los oídos deben oler bien y no presentar demasiada cera o suciedad.

¿Cómo se lleva el Terrier Escocés con los niños y con otros animales?

El Terrier Escocés se lleva muy bien con los niños y le encanta jugar con ellos.

Sin embargo, puede reaccionar mal si le tiran de la cola o del pelo, así como al ruido y movimientos bruscos típicos de los niños más pequeños, por lo que es importante que supervises sus interacciones y que enseñes a los niños a comunicarse con el perro (este y de otras razas), para interpretar correctamente sus señales y evitar problemas.

Enseña a tus hijos y sus amigos cómo deben acercarse al perro y tocarlo, y a no molestarle si este envía una señal de advertencia. Generalmente, un perro bien adiestrado no muerde a no ser que todos sus avisos previos hayan sido ignorados.

Como todos los Terrier, puede ser agresivo con otros perros, especialmente con los de su mismo sexo. Si otro perro le ataca, responderá con contundencia.

Dado su naturaleza cazadora, no es un buen compañero de otros animales más pequeños, ya que puede considerarlos una presa. Con un gato puede llegar a convivir, pero los hámsters o roedores son vistos como un bocado apetitoso para él.

La cría de la raza Terrier Escocés

Si has decidido adoptar un Terrier Escocés, estarás dando una nueva oportunidad a un adorable perrito que necesita un hogar y una familia que le proporcionen cuidados y cariño. La adopción siempre es una buena opción para proporcionar a un perro abandonado una nueva vida, feliz y con gente que le quiera.

Si quieres comprar uno, te recomendamos no acudir a una tienda de mascotas y buscar un criador profesional y responsable. Estos criadores se preocupan por mantener el buen estado de la raza y te garantizan que el perro ha pasado todas las revisiones necesarias, además de estar en perfectas condiciones sanitarias. También debe proporcionarte la documentación que muestra que sus padres han sido autorizados para la cría, con el fin de prevenir los problemas genéticos asociados a esta raza.

La hembra puede tener dificultades durante el parto, ya que se trata de un perro de cabeza grande y pelvis pequeña, por lo que puede ser necesaria una cesárea. Si quieres que tu hembra de Terrier Escocés críe, habla con tu veterinario para que te informe adecuadamente.

No dudes en informarte acerca del temperamento del perro, su estado de salud y los problemas que puede sufrir. Un criador profesional podrá orientarte y aconsejarte acerca de si se trata del perro adecuado para ti.

Investiga previamente sobre la raza, para tener información acerca de sus características, revisa las instalaciones del criador y verifica que los animales no se encuentran en condiciones insalubres y desconfía de quién no quiera responder a tus preguntas.

Tu veterinario también puede remitirte a un criador de confianza donde poder adquirir un cachorro sano.

Conclusiones

  • El Terrier Escocés es una de las razas provenientes del Skye Terrier.
  • Es un perro de trabajo digno e independiente, con un ladrido de alarma característico.
  • El American Kennel Club define los estándares de la raza.
  • El Terrier Escocés no se caracteriza por su obediencia y tiende a hacer lo que quiere.
  • Es distante con los extraños, pero muy devoto con su familia.
  • Es un perro sano, aunque es propenso a sufrir algunas enfermedades y trastornos.
  • Se lleva muy bien con los niños y es un excelente compañero para la gente de edad avanzada.
  • Puede mostrarse agresivo si le tratan con brusquedad.
  • También puede pelearse con otros perros y, aunque es posible que conviva con un gato, los animales pequeños serán una apetecible presa para él.

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