Qué hacer si mi perro ladra: Guía completa

Curiosidades Sobre Perros
Perro ladrando, uno de los mayores problemas para tí y los que te rodean

Hay múltiples razones que llevan a un perro a sentir la necesidad de ladrar. Para ponerle fin, debemos saber cuáles son las posibles causas que lo llevan a hacer del ladrido un comportamiento compulsivo. Una vez diagnosticado el problema, hemos de conocer de manera adecuada las distintas soluciones que existen y saber aplicar la mejor en función de la situación específica de cada perro.

Conocer bien a tu perro y saber tratarlo a tiempo y correctamente es fundamental. Hay que tener en cuenta que tratar de forma indebida un problema, aparentemente, sin importancia, puede agravar la situación y dar muchos dolores de cabeza, además de multitud de problemas derivados.

Todo el mundo debe saber que los perros no ladran sin razón o solo para molestar. Sigue leyendo este artículo para conocer un poco más las necesidades tu mascota y resolver los contratiempos antes de que se conviertan en problemas graves.

¿Qué es el ladrido del perro?

Según la Real Academia de la Lengua Española el ladrido es la “voz que emite con fuerza el perro, más o menos parecida a la onomatopeya guau”. Esa “voz” es una de las principales herramientas de comunicación de los perros, que estos utilizan para expresar sus estados de ánimo.

Aunque, en general es la última alternativa a la que suelen apelar, algunos perros utilizan este medio de manera indiscriminada. Los ladridos en exceso pueden desembocar en problemas con los vecinos, la gente por la calle, otros perros, o dificultar la convivencia misma con nuestra propia mascota.

¿Cómo ladra mi perro?

Existe una ciencia que se dedica a estudiar las conductas instintivas de los perros. Se trata de la etología, cuyas principales ramas de estudio son el comportamiento, las necesidades y la comunicación del perro. En este artículo nos interesa profundizar en el último punto. 

En recientes estudios de la etología, se ha descubierto que los canes hacen uso de gran número de vocalizaciones, que tienen multitud de significados. Dependiendo del tono, si es un ladrido largo o corto, si hay mucho espacio entre ladrido y ladrido o de la posición corporal del perro, este querrá comunicar diferentes cosas.

El tipo de raza a la que pertenece un perro también influye en la frecuencia del ladrido. Entre las razas más ruidosas se encuentran los perros de jauría, como los beagles, los basset o los perros pequeños, como los terriers. Las razas que prefieren guardar silencio y ser más discretas son aquellas con rasgos más primitivos, emparentadas con los lobos, como el Husky Siberiano, el Malamute de Alaska, el Akita Inu o el Chow Chow.

Para aprender a identificar las razones que motivan los ladridos excesivos, debes conocer primero las distintas formas de vocalizar que tiene un perro y saber interpretar sus significados. Pero, además de las señales vocales, como el tono o la frecuencia de ladrido, también debes prestar atención a las expresiones faciales, posturas y otros signos externos del perro que te pueden ayudan a comprenderlo mejor.

  • Los ladridos fuertes, rápidos y repetitivos pretenden mostrar el instinto de defensa territorial.
  • El sonido grave, con espacio entre ladrido y ladrido funciona como alarma de aviso sobre un un posible peligro.
  • Los ladridos cortos y agudos, acompañados de un movimiento de retirada representa el miedo ante una amenaza.
  • Con ladridos agudos y repetitivos, además de una ligera inclinación hacia adelante, con las patas delanteras estiradas muestra el deseo del perro por jugar.
  • El ladrido insistente y repetitivo en un tono agudo busca llamar nuestra atención con la intención de conseguir algo.
  • El ladrido compulsivo, a un volumen elevado y de forma nerviosa indica la frustración del perro, ya sea por no poder alcanzar un estímulo atractivo o por falta de atención.
  • El ladrido menos común y que más cuesta corregir es el ladrido neurótico. Se trata de un ladrido rítmico, constante y manteniendo siempre el mismo tono. Se da en perros que sufren algún tipo de Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), en este caso siempre hay que acudir a un especialista para poder corregirlo.

¿Por qué ladra mi perro y qué hacer para solucionarlo?

El ladrido es un mecanismo muy común que utilizan los perros para expresar sus emociones y comunicarse con el medio. No debemos olvidar que los perros no ladran para molestar, sino para llamar tu atención. Sus motivaciones pueden ser tanto internas (alegría, miedo, excitación) como externas (oír el timbre sonar o reaccionar ante un trueno). 

El ladrido moderado en situaciones que lo justifiques es normal en la conducta de un perro, sea este cachorro, adulto o anciano. El problema aparece cuando el perro convierte el ladrido en su principal herramienta de comunicación y lo utiliza descontroladamente.

Las causas que provocan los ladridos de nuestros perros son muchas y en muchas ocasiones están relacionadas entre sí. Algunas de las situaciones más comunes son las siguientes:

Cuando ladra por problemas de salud:

Algunas patologías pueden influir en el comportamiento de los perros. Por ello, ante cualquier cambio en la conducta de tu perro, no dudes en visitar a un veterinario o a un etólogo, profesionales expertos en la salud animal, que pueden ayudarte a entender el problema de tu perro y sabrán aconsejarte para que juntos, lo superéis.

Ladridos por Estrés:

El estrés puede ser causado por múltiples motivos. Se puede dar en situaciones concretas y acabar una vez salidos del paso, o puede permanecer de manera continuada en el tiempo por diversas causas. La respuesta de algunos perros ante este estado es el ladrido.

Estrés por falta de cuidados:

Los perros, al igual que las personas tienen unas necesidades básicas que deben cubrir. Comer, beber, pasear o jugar todos los días son solo algunas de ellas. En caso de que alguna de estas necesidades no esté cubierta correctamente, es posible que el perro desarrolle un comportamiento compulsivo, que le lleva a ladrar de manera descontrolada con la intención de liberar el estrés acumulado. 

Esta situación no es recomendable para ningún animal, sin embargo su solución es fácil, tan solo hace falta detectar cuál es el problema y ponerle remedio. El perro volverá a tener un comportamiento normal exento de ladridos innecesarios en poco tiempo.

Estrés por viajar en coche:

El viaje en coche no es apto para todos los gustos. La aprensión, la inseguridad y el miedo del perro por estar encerrado en un lugar del que no puede salir a voluntad puede ser una causa del estrés de los perros al viajar en coche. Por otro lado, la excitación por conocer el destino del viaje (el campo) o la frustración por ver a otros perros libres por la calle y no poder estar con ellos también provocan el estrés.

Para conseguir crear una situación lo más agradable posible para tu perro, aquí tienes más información sobre cómo llevar a correctamente a un perro en coche.

Como solución, puedes llevar en el coche juguetes rellenos de comida con los que el perro puede entretenerse durante el viaje. También puedes llevar una manta que use normalmente para tumbarse cuando está tranquilo, así tendrá consigo un objeto familiar que le tranquilizará, permitiendo tener un viaje más ameno y agradable.

En casos extremos y para viajes largos, en los que es imposible hacer callar al perro, podemos echar mano a la química. Eso sí, no le des cualquier pastilla. Consulta antes con tu veterinario y averigua qué tipo de tranquilizantes se adaptan mejor a sus problemas de salud (si los tuviera), su peso, además de otros factores importantes a tener en cuenta.

Estrés al pasear con correa:

Ir atado supone una privación de la libertad para tu perro. Aunque sea por su seguridad, el hecho de no poder huir si tienen miedo o correr hacia los estímulos que atraen su atención, les produce ansiedad y estrés. Por ende, el perro acaba ladrando a cada perro con el que se cruza, ya sea para advertirle de que está en posición de defensa, ya sea para pedirle que se acerque a jugar.

Para tener un perro sano y sin problemas de comportamiento, debes aprender a paseale correctamente con correa. Debes comprender las necesidades de tu perro de interactuar con otros perros. Interpretar correctamente sus intenciones, a través de la posición corporal del perro te ayudará para actuar en consecuencia.

  • Si el perro se encuentra en posición defensiva, y entre ladrido y ladrido también gruñe y enseña los dientes, está claro que debes alejarte para permitir que el perro se calme. La principal causa de esta reacción es que el perro tiene miedo de otros perros.
  • Por otro lado, si el perro mueve activamente la cola de un lado a otro, es señal de que quiere acercarse. En este caso puedes acercarte si el otro perro está receptivo y dejar que ambos animales se conozcan mutuamente.

Para hacer que el perro deje de ladrar y busque otras formas de comunicación, debes hacer entender al perro que cuando va contigo está seguro y puede conseguir sus objetivos si está calmado.

El entrenamiento que puedes probar consiste básicamente en intentar transmitirle al perro tu calma. Cuando vas de paseo y se acerca otro perro, debes parar a una distancia de seguridad donde todavía no hayan empezado a ladrar. Sitúate delante de él, intenta que se centre en tí y que te mire a los ojos. Háblale con tranquilidad mientras le acaricias y le haces entender que comprendes sus necesidades. 

Lo ideal es mantener este procedimiento, acortando cada vez más la distancia de seguridad hasta lograr que el perro no ladre en presencia de otros perros aunque esté atado. Llevará mucho tiempo, pero no es imposible. Es probable que haya días en los que te frustres y no veas los avances. No te preocupes, guarda la calma y deja el entrenamiento para otro día. Nunca grites ni fuerces al perro, ya que estas acciones negativas lo confundirán y echarán por tierra todo tu trabajo hasta el momento.

Ladridos por Soledad: 

Los perros, especialmente los perros más activos, necesitan comunicarse e interactuar constantemente con su entorno. Estos mamíferos, al igual que los lobos, en la naturaleza formarían parte de una manada. Siempre tendrían a alguien a quien mirar o con quien jugar. Pasar mucho tiempo encerrados entre cuatro paredes sin ningún estímulo o alguien con quien interactuar resulta sumamente aburrido, frustrante y estresante para ellos. El ladrido se convierte de esta manera en una ayuda para desahogarse.

La soledad también es uno de los motivos por el que los cachorros lloran por la noche hasta que acostumbren a su nueva casa y a estar sin su madre y sin sus hermanos. Pero hasta entonces, es importante tomar ciertas medidas y disponer los medios necesarios no lo pasen muy mal.

Afortunadamente para este problema existen muchas soluciones que te pueden ayudar, como crear una rutina con unos horarios fijos. Controlar las horas de paseo, las comidas o tus salidas y llegadas harán que tu perro sienta seguridad y confianza, disminuyendo notablemente sus ladridos desamparados.

Los perros son seres muy empáticos y aprensivos, que se apropian de los sentimientos de sus dueños. Si tú haces un mundo del momento en el que tienes que salir de casa, alargando la salida con besos y abrazos interminables, el perro recibirá un mensaje erróneo, creyendo que te vas para no volver.

Lo más adecuado es despedirte brevemente, tal como lo haces con otros miembros de tu familia. Un simple saludo y una caricia son suficientes. Lo mismo debes hacer al volver a casa. Si tu perro ladra y salta alocadamente, espera unos minutos a que se calme y luego recompensalo con mimos y caricias, pero siempre desde una actitud tranquila y calmada.

Dar paseos largos y de calidad es fundamental para mantener a raya los ladridos cuando el perro se queda solo. Estos momentos con tu perro le permiten disfrutar de tu presencia a la par que quema toda la energía acumulada. Además al hacer ejercicio, su cerebro libera la serotonina, una hormona que tiene funciones relajantes y lo ayuda a estar más calmado.

Un entrenamiento para casos más problemáticos consiste en realizar salidas falsas. Se trata de pequeñas salidas de poca duración, para que tu perro vea que vas a volver. Este ejercicio va por etapas y hay que incrementar el tiempo de salida gradualmente. Al igual que la mayor parte de ejercicios, hay que repetirlo muchas veces hasta que el perro comprenda lo que le queremos transmitir.

Otra buena solución sería estudiar los tipos de juguetes que más le convienen a tu perro según su raza y dejarlos a su disposición para que juegue con ellos cuando esté aburrido. El kong es una buena opción ya que dispensa comida a la vez que sirve como entretenimiento y ayuda a tu perro a combatir la ansiedad.

Dejar puesta la música, la tele o la radio le harán compañía hasta que vuelvas a casa. Busca un programa en el que haya gente hablando o una emisora con música relajante. Ten cuidado con los contenidos que eliges, ya que, una canción de hard rock, por ejemplo, podría irritar al perro y conseguir el efecto contrario al deseado.

Si dispones de los recursos adecuados, puedes plantearte buscarle un nuevo compañero de juegos, y así se hacen compañía mutuamente. Esta es una decisión importante que debes plantearte seriamente. Has de informarte sobre el tipo de compañero que mejor encaja con tu perro, cuál es la mejor manera de presentarlos y cómo evitar que haya problemas de territorialidad.

En casos extremos, en los que la ansiedad por estar solo es muy fuerte y no consigas calmarlo, existe una solución más efectiva. En el mercados se venden productos especializados como piensos, premios, difusores, collares o pulverizadores fabricados a base de feromonas que tienen un efectos tranquilizante sobre los perros.

Socialización pobre de tu perro:

Una mala socialización del cachorro, también conocida como el Síndrome de Privación Sensorial es una de las causas más comunes para la existencia de miedos e incluso fobias en perros. Se trata de una patología que aparece en perros que han sido completamente aislados del entorno durante su periodo de socialización, es decir, entre las 3 y las 12 semanas de vida.

Los cachorros con Síndrome de Privación Sensorial han estado alejados de su madre y hermanos, además de criarse en ambientes con pocos estímulos sensoriales. Todo esto conlleva la crianza de unos perros que en su vida adulta sentirán pánico prácticamente ante cualquier estímulo. Siendo así, el ladrido, y muchas veces la mordida, su única manera de defenderse de lo desconocido.

Un ejemplo típico puede ser el miedo a los coche o a las bicicletas. Para reducir este miedo, intenta acercar al perro hacia estos objetos, siempre muy poco a poco, y en un entorno controlado. El objetivo es crear situaciones más agradables para el perro, y hacer que se dé cuenta de que esos objetos (coche, moto o bici) no son amenazas. Es importante dejar que el perro tenga espacio para “huir” en caso de que la situación se volviera demasiado agobiante para él.

Otra sugerencia es salir en las horas más tranquilas del día, cuando no haya tráfico y no acercar demasiado al perro hacia los estímulos que lo atemorizan.

El Síndrome de Privación Sensorial tiene solución aunque sea un proceso muy complejo. Casi en todas las situaciones hace falta reeducar al perro. En caso de que no dispongas de estas cualidades, te aconsejamos contactar con un adiestrador profesional que ayude a tu perro a perder sus miedos de interacción.

Sobre todo, no dejes que el problema siga avanzando, ya que podría agravarse y derivar en depresión, trastorno mental que implica la pérdida de interés por cualquier estímulo y la tristeza generalizada.

Ladridos por Entusiasmo:

Hay perros fácilmente excitables y juguetones, afines a expresar sus emociones mediante ladridos. En ocasiones pueden llegar a orinar a causa de la emoción. Cualquier estímulo es bueno, jugar con otros animales o prepararse para salir de paseo son detonantes perfectos de otro ladrido, o ladridos.

El ladrido en este caso es instintivo y puede ser bastante complicado de corregir, pero no imposible. Premiando al perro cuando se encuentra tranquilo y evitar regañarlo puede ser un buen comienzo. 

Existen ejercicios relajantes que ayudan a los perros a serenarse. El ejercicio de la manta, por ejemplo. Los pasos a seguir son:

  1. Hacer que tu perro se tumbe sobre una manta en un lugar conocido.
  2. Una vez abajo, acarícialo y empieza a masajearle lentamente.
  3. Realiza sesiones cortas de no más de cinco minutos.
  4. Esta práctica habrá tenido éxito cuando con solo sacar la manta el perro se tumba sobre ella y se relaja.

Independientemente de las condiciones de tu perro, para evitar problemas de comportamiento que deriven en contratiempos inesperados, te recomendamos entrenar y educar al perro para que sepa cuáles son las reglas para vivir en casa.

Ladridos por Predisposición genética:

Como mencionábamos anteriormente, existen ciertas razas de perros más afines a expresar sus emociones mediante ladridos. Principalmente se trata de perros de raza pequeña o perros de caza. (Como en todo, aquí también hay excepciones y existen algunas razas de perros pequeños y a la vez tranquilos.)

Este apartado está estrechamente relacionado con el anterior, aunque en este caso, los perros pueden ladrar indistintamente. Tanto si es por alegría como si algo les molesta, no dudarán dos veces en hacerse oír. 

Aquí se puede aplicar también la solución de premiar comportamientos sosegados. Si se trata de un perro realmente insistente, lo mejor será pedir consejo a un profesional. Sin embargo, hay que tener en cuenta que a veces la genética es muy fuerte, y por mucho que intentemos cambiar un comportamiento, los genes se pueden imponer sobre el aprendizaje.

Ladra por adiestramiento involuntario:

Muchos dueños premian los ladridos de sus perros en situaciones graciosas o que les gustan. Entonces el perro vuelve a ladrar para conseguir un nuevo premio, generalizando así un comportamiento poco deseable que se convierte en rutina.

Si se trata de un problema incipiente, debes dejar de promoverlo. En caso de que se te haya ido de la mano, deberías empezar a reeducar al perro en un comportamiento sin ladridos. Lo mejor será utilizar otro tipo de premios que no sean las chuches, como por ejemplo, acariciarlo cuando no ladre. De esta manera, al eliminar el estímulo, también eliminamos el problema.

Castigarlo no debe ser nunca una opción.

Ladridos por estar en posición de guardia:

Muchos perros tienen en su naturaleza la necesidad de permanecer alerta y vigilar su hogar y a sus seres queridos. Esto se llama territorialidad. Así, cuando alguien se acerca a su casa, o suena el timbre, no pueden evitar ladrar para avisar al dueño de un posible intruso.

Hay razas que son especialmente criadas para proteger y guardar a sus dueños. Uno o dos ladridos son normales en este caso. El problema aparece cuando el perro olvida que ha de parar de ladrar cuando el dueño se acerca para investigar, o ladran cada vez que llaman a la puerta.

Es importante corregir este comportamiento desde el primer momento para evitar ser sorprendidos con una denuncia. Enseñar a los perros a obedecer cuando se les da la orden de mantener silencio es un buen principio. 

Existe un método para conseguir enseñar al perro a dejar de ladrar cuando oye sonar el timbre. Es fácil y sencillo, pero necesita de tiempo y paciencia por tu parte. Los perros que ladran siempre que oyen el timbre tienen un problema de asociación. Para ellos el timbre representa la entrada de una persona extraña en su territorio. Cuanto más profunda sea esta asociación, peor será la situación, pues el perro ladrará incluso cuando no entran personas en casa.

  • Para corregir el problema de asociación, podemos coordinarnos con alguien y pedirle que llame al timbre, pero sin entrar en casa.
  • En un determinado momento el perro dejará de ladrar. Entonces le premiamos y le alabamos para que sepa que lo ha hecho bien.
  • Será necesario crear un sistema y ser persistente durante un tiempo hasta que el perro deje de lado la asociación de timbre con la llegada de una persona, y, consecuentemente deje de ladrar cuando llaman a la puerta.
  • Hará falta repetirlo muchas veces.
  • Si tu perro deja de ladrar en pocos días, no renuncies al entrenamiento, ya que el perro podría tomarlo como algo pasajero y volver a sus antiguas costumbres.

Ladridos en los perros ancianos:

Con la edad también llegan las enfermedades, disminuye la visión y aparecen las sorderas. En estos casos debemos ser comprensivos con nuestras mascotas. Su comportamiento cambia al no disponer de todos sus sentidos, estando malhumorados y predispuestos a protestar cada dos por tres.

El veterinario sabrá decirte si tu perro sufre alguna enfermedad y cuál es la mejor manera de curarlo para procurarle una mejor calidad de vida. Es posible que le recete fármacos. Además, mantener una rutina con ejercicios sencillos y juegos de estimulación mental es muy recomendables.

Dale amor y seguridad y hazle sentirse querido durante el tiempo que le queda contigo. Aunque sea por poco tiempo, tu perro olvidará las penas de la vejez y te agradecerá eternamente tu atención. En casos extremos, en los que su dolor es inaguantable y te lo hace saber a través de quejidos y llantos constantes, deberías plantearte ayudarle a pasar a mejor vida.

Ladrar por miedo:

Algunos perros han experimentado situaciones traumáticas que les han marcado. Esto hace aflorar su instinto de protección y necesidad de continua defensa siempre que estén ante personas o cosas que les recuerde a su calvario.

El problema en el caso de miedos causados por un trauma es que, aunque utilicen los ladridos solo a modo de defensa, en caso de verse realmente amenazados, no dudarán en dar rienda suelta también a su agresividad con tal de proteger su vida, lo cual podría derivar en una situación grave, con consecuencias fatales. 

No debemos olvidar que en estos casos no siempre es posible una cura completa, pero podemos hacer lo máximo posible por darle una vida de calidad a un perro. La acupuntura o la aromaterapia (como las flores de Bach) pueden ser una vía más natural de tratar y calmar al perro, a la par que hacerle sentir seguro y a gusto.

Los perros que no han pasado por situaciones traumáticas también pueden ser impulsados a ladrar a ciertas personas a causa del miedo de éstas. He aquí la explicación:

  • Cuando una persona tiene miedo, su cuerpo segrega algunas hormonas que cambian su olor.
  • Los perros, gracias a su desarrollado sentido del olfato son capaces de identificar a las personas miedosas.
  • Además, el lenguaje corporal de defensa que toma la persona alerta al perro.
  • En este caso, para prevenir un ataque por parte de la persona, el perro se limita a ladrar a modo de advertencia, avisando de que está alerta y actuará en consecuencia si la persona se convierte en una amenaza.

Alejar a tu perro de la persona siempre que sea posible es la solución más conveniente. Será un alivio tanto para tu perro como para la persona.

Otro problema bastante común en las épocas de fiestas es el miedo que provocan los cohetes en los perros. De nuevo, se puede tratar, pero hace falta mucha paciencia y estar calmado siempre que trates con el perro. Si tú demuestras confiado, el perro se sentirá más seguro.

Comportamiento sexual:

El deseo sexual es un instinto básico en el comportamiento de cualquier animal. Si tu perro macho siente el olor de una perra en celo comenzará a ladrar sin control, en caso de estar en casa, e intentará salir por todos los medios con tal de satisfacer sus deseos. El problema es cuando se da la satiriasis, el exceso de apetito sexual y la pérdida de control con tal de satisfacer estas necesidades primarias.

  • Una rutina con ejercicios más intensos puede mitigar ligeramente el deseo sexual del perro.
  • Si hay perras en celo en el parque al que vas con tu perro, lo mejor sería buscar una nueva ruta durante el tiempo que dure el celo o salir a otras horas del día.
  • Castrar a un perro es la medida más radical, pero eficaz contra los ladridos a causa del apetito sexual.

Consejos para hacer que tu perro deje de ladrar

Invertir tiempo de calidad con tu perro:

Puede que el ladrido del perro se dé solo en determinadas circunstancias. Descubre si tu perro busca saciar alguna de sus necesidades básica, que puede estar mal atendida. Asegúrate de que la cartilla de vacunas esté al día. Si aún así tu perro sigue ladrando, acude al veterinario o a un adiestrador profesional por si hay alguna enfermedad que lo lleva a actuar de esa manera.

Conocer a tu perro te ayudará a detectar rápidamente algún comportamiento inusual en su conducta. Además, a la hora de educarle, el vínculo que hay entre perro y tú hará que alcanzar los objetivos sea mucho más fácil y agradable para ambos. Así te asegurarás de criar a un perro emocionalmente sano y feliz.

Enseñarle a obedecer la orden “Cállate”:

El consejo principal que debemos seguir para que un perro deje de ladrar descontroladamente, es adiestrarlo para que obedezca la orden de “Cállate”. Para conseguirlo, como en cualquier otro tipo de adiestramiento, debemos seguir un sistema, una rutina que aumente las probabilidades de éxito.

Para hacer a nuestro perro comprender la orden de callar, hay que hacerlo callar o distraerlo cada vez que ladre. Puedes conseguir esto utilizando algo que haga mucho ruido, como por ejemplo, una lata con monedas o un matasuegras. Cuando se calle, tienes que pronunciar firmemente la orden “Cállate”, mirando al perro a los ojos. Cuando deja de ladrar, lo puedes acariciar para hacerle saber que lo ha hecho bien y darle un premio. 

Es mejor optar por el refuerzo positivo de un comportamiento correcto. A través de situaciones agradables, en las que el perro lo pasa bien es cuando mejor aprende, permitiéndonos crear así un vínculo saludable entre dueño y mascota. Bajo ninguna circunstancia hay que castigar físicamente al animal.

Si te interesan saber más a fondo cómo adiestrar a tu perro, aquí tienes una lista con los mejores libros de adiestramiento canino y otra con los mejores cursos online de adiestramiento.

Dispositivo anti-ladrido con alta frecuencia:

En el caso de que el adiestramiento no dé demasiados resultados o vaya demasiado lento, en el mercado existen dispositivos anti-ladrido que cumplen bien su función. Se trata de un sistema que frena el ladrido del perro, activando un sonido de alta frecuencia cada vez que ladra el perro.

Los sonidos, que superan determinado umbral de frecuencia y son inaudibles para los seres humanos, resultan molestos para los perros, distrayéndoles y haciendo que paren de ladrar. Aunque no lo parezca, este aparato no causa ningún daño a los perros.

La ventaja de este método es que el perro aprende a dejar de ladrar sin ser necesario un adiestramiento personal. Se trata, además, de un dispositivo muy cómodo de utilizar, que solo se activa al detectar un ladrido y no hace falta que esté en contacto físico con el perro.

  • Funciona con todo tipo de razas de perros.
  • Puede bloquear efectivamente el ladrido de su perro o el de la casa de su vecino
  • 4 Modos ultrasónicos
  • Inofensiva para las mascotas e inaudible para los humanos

Nuestra valoración

4.4 / 5
4.4/5

Collares anti-ladrido:

Existen diferentes variantes de collares que hacen que un perro deje de ladrar. Por un lado están los collares con spray, aquellos con ultrasonido, y por último, los collares que dan descargas eléctricas

Cada uno de estos métodos tiene sus ventajas y sus inconvenientes

  • El collar con spray, por ejemplo, no hace ningún daño al perro, tan solo es molesto ya que rocía el spray hacia el hocico del perro cada vez que este ladra. El inconveniente que tiene es que se activa también cuando detecta un ruido más fuerte o el ladrido de otro perro que esté cerca. La parte buena es que utiliza un líquido con aroma que no hace daño al perro, tan solo le distrae de la acción de ladrar.
  • En el caso del collar con descargas eléctricas, tiene diferentes potencias ajustables y tan solo se activa cuando detecta un sonido más fuerte acompañado por la vibración del cuerpo del perro que lo lleva, asegurando así su activación solo cuando es necesario. Se trata de un sistema que no hace daño al perro, sin embargo el término de “descargas eléctricas” es lo que lleva a algunos dueños a plantearse las implicaciones morales de este método.

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  • Solo utiliza pitidos y vibración
  • Emite un sonido de alarma continuo tras el segundo ladrido y si el ladrido sigue, el collar utiliza vibraciones suaves. (Sin dolor)
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3.9/5

Nota importante:

No se te olvide, aunque es aconsejable comenzar los entrenamientos durante los primeros meses de vida del cachorro, nunca es demasiado tarde para hacer que un perro aprenda nuevas órdenes o corrija malos comportamientos.

No olvides que cada perro es un mundo, lo que funciona con un perro, puede ser totalmente inútil para otro. Y ya sabes, si no dispones de tiempo, paciencia o conocimientos básicos para hacerlo, no dudes en contactar con un profesional, que sabrá aconsejarte y darte la mejor solución para cada caso.

Conclusiones

  • El ladrido es una forma de comunicación de los perros. Su uso es normal siempre que no sea de manera descontrolada.
  • Los perros no ladran para molestar, sino porque necesitan algo.
  • Para saber por qué ladra un perro, hay que aprender a interpretar los diferentes tipos de vocalizaciones que utilizan.
  • Las causas que llevan a un perro a ladrar son muchas y variadas. Si no tienes claro los motivos de tu perro, es mejor que acudas a un veterinario especializado en etología.
  • Hay muchas maneras de educar a un perro para que controle los ladridos, tan solo hay que encontrar el método más adecuado para cada caso.

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