Displasia de cadera en los perros. Cómo prevenirla y curarla

Cuidados del Perro

La displasia de cadera es la causa más común de cojera en las patas traseras de los perros. Como otras enfermedades óseas y articulares, tiene una base genética. Aunque no todos los descendientes de una línea afectada la sufren, la herencia genética es el mayor factor de riesgo.

La displasia de cadera canina se produce en la etapa de crecimiento del perro y se debe a un ajuste flojo e inestable de la articulación de la cadera, produciendo dolores y disfunción en las extremidades.

Con el tiempo, se produce una pérdida progresiva de cartílago, desarrollo de tejido cicatricial alrededor de la articulación y formación de espolones óseos alrededor de la cabeza femoral y la cavidad pélvica.

Los perros con displasia de cadera pueden llevar una vida larga y saludable, especialmente con tratamiento y algún cambio en su estilo de vida. Aunque los dolores provocados por la displasia de cadera pueden reducir la calidad de vida de un perro, la adopción de unas sencillas medidas de prevención puede ayudar mucho a tu perro.

¿Qué es la displasia de cadera?

La cadera es una articulación esférica, de alveolo hueco. En un perro sano, la cavidad cotiloidea de la pelvis, que recibe el nombre de acetábulo, es redondeada y suficientemente profunda para que la cabeza del fémur encaje y pueda pivotar en ella. Un fuerte ligamento une la cabeza femoral al acetábulo. Ambas superficies óseas son lisas y contienen un cartílago y un lubricante que generan un movimiento fluido e indoloro cuando se utiliza la articulación.

Sin embargo, en una cadera displásica, la cabeza del fémur no encaja correctamente en la articulación de la cadera, porque el acetábulo está poco desarrollado y es excesivamente plano (poco profundo). Por ello, la cabeza del fémur se desliza contra la superficie de la cavidad superficial de la cadera, produciéndose una inestabilidad articular a medida que el desarrollo muscular supera el ritmo de crecimiento del esqueleto.

Cuando el estrés del soporte del peso excede los límites de fuerza del tejido conjuntivo y del músculo que sirven de sustentación, la articulación se afloja y se desestabiliza. Esto permite el libre juego de la cabeza del fémur en el acetábulo, lo cual potencia el desgaste anormal de la articulación.

Además, los ligamentos no son tan fuertes, lo que hace que las dos superficies óseas se separen más aún, en lugar de mantenerse juntas. Esto implica la aparición de espolones óseos que son muy dolorosos, ya que cuando el perro camina, se rozan entre sí.

 La displasia de cadera también favorece la aparición de artritis en esa zona.

Los ejemplares que sufren displasia de cadera nacen con caderas que parecen normales, pero sufren cambios estructurales progresivos que hacen que las superficies óseas se vayan separando. La edad de aparición está entre los 4 y los 12 meses.

¿Qué terapias físicas puedo utilizar si mi perro tiene displasia de cadera?

Dependiendo del perro y de la gravedad de la displasia de cadera, se puede combinar la fisioterapia con el tratamiento veterinario. Existen varias terapias que pueden ayudar a tu perro a llevar una vida más feliz y saludable:

Rutina de ejercicios adaptada a la displasia de cadera.

Es muy importante que los músculos y extremo posterior de tu perro se fortalezcan de manera gradual, para que las caderas soporten mejor el peso. En muchos casos, las articulaciones ganan estabilidad y es posible evitar la cirugía.

Se recomienda realizar paseos diarios no muy largos. Si a tu perro le gusta saltar, intenta limitar ese comportamiento. También debes evitar subir escaleras. La clave para que tu perro mejore es que el ejercicio se realice de manera gradual y se adapte a su situación, para que el perro esté cómodo y la displasia no empeore. Consulta a tu veterinario para establecer una rutina de ejercicios correcta.

La hidroterapia es una buena opción para perros con displasia de cadera

La hidroterapia es un ejercicio acuático controlado que ayudará a tu perro a desarrollar los músculos de las patas traseras sin lesionarse. El perro debe caminar en una cinta de correr que se encuentra dentro de un tanque de agua caliente. El calor del agua contribuye a que los músculos se relajen.

Si no puedes llevar a tu perro a hidroterapia, recuerda que puedes hacerle nadar en algún río o lago, donde también se ejercitará sin dañar su cadera.

Un arnés elevador puede ayudar a un perro con dificultades para caminar

Si tu perro tiene displasia de cadera y se tropieza al pasear, subiendo y bajando escaleras o levantándose del suelo, puedes ayudarle con un arnés elevador. Aquí te mostramos alguna de las alternativas que existen en el mercado:

PetSafe Arnés de soporte para perros

Este arnés ayuda a levantar el cuerpo del perro. Dispone de un extensor de elevación para reducir la tensión en tu espalda. Es ajustable y transpirable.

Thalas Arnés elevador para perros

Se trata de un arnés diseñado para perros que tienen dificultad para caminar, ya sea por su edad avanzada, displasia de cadera u otras afecciones. Lleva un revestimiento de piel de oveja que evita la fricción y el dolor. Es de longitud ajustable, fácil de usar y lavar.

Tineer Arnés para las patas traseras

Arnés cabestrillo para las patas traseras, adecuado para perros con las patas débiles, con artritis, lesiones ortopédicas, displasia de cadera, edad avanzada u otras afecciones. Está realizado con tela de malla transpirable y lleva una cinta que soporta el peso de la mayoría de los perros. El arnés sujeta los cuartos traseros del perro, ayudándole a caminar y reduciendo el estrés en sus caderas.

¿Qué puede provocar la displasia de cadera en un perro?

Existen varios factores principales que conducen al desarrollo de la displasia de cadera canina:

  • Genética. La displasia de cadera tiene una base genética, aunque no todos los descendientes de una línea con propensión a ella la sufrirán. Se trata de una enfermedad poligénica, es decir, está controlada por más de un gen. Por ser una enfermedad hereditaria que empeora progresivamente con la edad, se recomienda no utilizar para la cría a los perros que la sufren.
  • Nutrición. Una dieta muy alta en calorías durante la crianza puede afectar negativamente a la displasia de cadera, porque la ganancia rápida de peso aumenta el estrés en las caderas. Está demostrado que la tasa de crecimiento excesivamente rápida, el peso y una mala nutrición pueden agravar la predisposición genética a sufrir displasia de cadera. Existen piensos especiales para cachorros de raza grande, que ayudan a prevenir el crecimiento excesivo, para que sus articulaciones se desarrollen sin ser sometidas a un esfuerzo excesivo, ayudando a prevenir la displasia de cadera y otros problemas óseos y articulares. La obesidad también es un factor de riesgo, ya que somete a las articulaciones del perro a un gran esfuerzo.
  • Ejercicio inadecuado. Otro potencial agravante de la displasia de cadera es el ejercicio físico, tanto por exceso como por defecto. Durante el período de crecimiento óseo, un ejercicio inadecuado puede provocar la displasia de cadera. Si tu perro es joven o sufre displasia de cadera, debes evitar que salte de mucha altura o a lugares elevados y que se yerga sobre las patas traseras.

¿Qué síntomas tiene un perro con displasia de cadera?

Los síntomas de la displasia de cadera varían según el perro y la gravedad de la enfermedad, el grado de inflamación y otros factores.

Entre los síntomas más frecuentes que pueden hacerte sospechar que tu perro tiene displasia de cadera están:

  • Disminución de la actividad física
  • Dificultad o reticencia para subir alturas, saltar, correr, subir escaleras…
  • Cojera de las patas traseras
  • Balanceo y marcha a pequeños saltos (lo que se conoce como “salto de conejo”)
  • Pérdida de masa muscular en las patas traseras
  • Aumento de los músculos del hombro, ya que compensan el extremo posterior
  • Dolor
  • Rigidez
  • Es posible que la presión sobre la grupa provoque el hundimiento de la pelvis.

¿Cómo se diagnostica la displasia de cadera canina?

Un examen físico puede ser suficiente para que tu veterinario sospeche de displasia de cadera. Tu veterinario manipulará las patas traseras del perro para probar la soltura de la articulación y comprobar si hay algún problema, dolor o reducción del movimiento. El examen físico del perro puede incluir un análisis de sangre.

El diagnóstico definitivo implica una radiografía o rayos X, ya que es la única forma fiable de establecer si un perro tiene displasia de cadera. Para ello, se requiere sedación del perro o anestesia. La radiografía ayudará a determinar el grado y gravedad de la displasia de cadera y, por tanto, el mejor tratamiento para tu perro.

Si la cadera es normal, la cabeza del fémur encaja ajustadamente en una cavidad pélvica bien formada, con un espacio mínimo entre la cabeza del fémur y el acetábulo. El acetábulo cubre por completo la cabeza femoral.

Si el perro tiene displasia de cadera, la radiografía mostrará una subluxación leve (incremento del espacio en la articulación), con la cabeza del fémur parcialmente fuera del acetábulo. No existen cambios asociados a artritis degenerativa.

Si la displasia es moderada, la cabeza del fémur apenas se asienta en el acetábulo, que es muy plano. Los cambios artríticos empiezan a aparecer, incluyendo desgaste y aplanamiento de la cabeza del fémur, aspecto rugoso de las superficies articulares y la formación de espolones óseos (osteofitos).

Si la displasia es grave, la cabeza del fémur se encuentra totalmente fuera de la articulación y los cambios artríticos son marcados.

Una vez que se aprecia la artritis, la afección es irreversible. Pero incluso con artritis, algunos perros no cojean. De hecho, mientras que algunos perros con displasia de cadera pasan su vida sin cojear, otros comienzan a hacerlo desde que son cachorros.

¿Hay razas de perro más propensas que otras a sufrir displasia de cadera?

La displasia de cadera se da con más frecuencia en perros de raza grande, debido a que su peso ejerce mayor estrés sobre la articulación de la cadera.

Entre las razas de perro más afectadas por la displasia de cadera están:

Las razas de menor tamaño también pueden verse afectadas, pero es menos probable que se manifiesten los síntomas.

¿La displasia de cadera tiene tratamiento?

El tratamiento de la displasia de cadera es tanto médico como quirúrgico.

Tratamiento médico.

Si la displasia de cadera de tu perro no es grave o, por alguna razón, tu perro no es candidato a la intervención quirúrgica, tu veterinario podrá recomendarte que sigas varias pautas:

Si tu perro sufre sobrepeso, es importante que siga una dieta adecuada, para reducir el estrés en sus caderas.

También es recomendable que restrinjas el ejercicio físico, sobre todo en superficies duras. Tendrás que evitar algunos ejercicios inadecuados, como saltos y giros en el aire.

La fisioterapia puede ayudar a tu perro a aliviar el dolor.

Tu veterinario puede recomendarte algunos suplementos para las articulaciones, así como medicamentos antiinflamatorios y tal vez la administración de algún analgésico, como el carprofeno.

Un condroprotector articular puede ser muy efectivo para aliviar el dolor y la inflamación y reparar el cartílago.

A los perros con displasia de cadera les va muy bien una cucharadita de cúrcuma de buena calidad en su comida. La cola de caballo también es muy efectiva. Puedes darle las dos cosas con su ración diaria de alimento.

Por tanto, si tu perro sufre displasia de cadera, es importante que haga ejercicio, pero debes evitar que corran, salten y jueguen mientras sientan dolor. Si le gusta nadar, se trata de un ejercicio excelente para mejorar su masa muscular y su flexibilidad articular sin forzar excesivamente sus caderas. Puedes hacerle nadar tirándole una pelota al agua, a una distancia que tu perro pueda cubrir sin dificultad.

Tratamiento quirúrgico.

Después de revisar las radiografías, tu veterinario podría recomendar una cirugía de cadera. Existen varias opciones quirúrgicas para un perro que sufre displasia de cadera:

  • Osteotomía pélvica doble o triple y osteotomía femoral. Ambas intervenciones se realizan en cachorros de menos de 10 meses que no presentan cambios articulares degenerativos. El objetivo de ambas operaciones es embutir la cabeza del fémur más profundamente dentro del acetábulo. Con ambas intervenciones, se mantiene la función articular normal y es posible que no se desarrolle la artritis, aunque esto no es definitivo. En el caso de la osteotomía pélvica doble o triple se mejora la articulación cortando selectivamente el hueso pélvico y rotando los segmentos. En el caso de la femoral, puede realizarse en perros jóvenes y maduros y consiste en cortar la cabeza femoral, lo que hace que el cuerpo cree una articulación “falsa” que reduce las molestias y dolores.
  • Miectomía del pectíneo. Se trata de una intervención relativamente sencilla que consiste en extirpar todo el músculo pectíneo de los dos lados afectados. Esta operación no ralentiza el progreso de la enfermedad articular, pero proporciona alivio del dolor durante un tiempo.
  • Artroplastia de escisión de la cadera y el cuello del fémur. Se realiza en perros que pesan menos de 16 kilos. Esta intervención es eficaz para aliviar el dolor. Consiste en extirpar la cabeza del fémur, permitiendo que una unión fibrosa reemplace la articulación entre la cabeza del fémur y el acetábulo.
  • Reemplazo total de la cadera. Es el procedimiento más eficaz para perros de más de 9 meses con enfermedad articular degenerativa invalidante en una o ambas caderas. En este caso, se extirpa la vieja articulación y se reemplaza por una artificial. Requiere un equipo especial y la suele realizar un especialista en ortopedia.

¿Se puede prevenir la displasia de cadera en los perros?

Las medidas preventivas para la displasia de cadera son fundamentalmente tres:

  • Evitar el aumento excesivo de peso durante la etapa de crecimiento del cachorro.
  • Evitar que el perro fuerce excesivamente las caderas.
  • Cría selectiva. La displasia de cadera tiene un factor hereditario y es dos veces más común entre hermanos de la misma camada cuando uno de los padres la sufre. La experiencia demuestra que la selección reiterada de ejemplares normales para cría reduce considerablemente la incidencia de displasia de cadera en líneas de sangre propensas a sufrirla.

Conclusiones

  • La displasia de cadera es una causa frecuente de cojera en las patas traseras del perro.
  • La displasia de cadera canina tiene una base genética importante.
  • El sobrepeso, crecimiento acelerado y ejercicio que fuerce las caderas influyen en la aparición de la displasia de cadera canina.
  • La displasia de cadera se debe a que la cabeza del fémur del perro no encaja bien en la cavidad de la pelvis.
  • Es importante una nutrición y ejercicio físico adecuados para no aumentar el estrés en las caderas del perro.
  • Si la displasia de cadera no es grave, bastará con que tomes unas medidas preventivas para mejorar la calidad de vida de tu perro.
  • La administración de antiinflamatorios y condroprotectores (que contienen condroitina y glucosamina) ayudará a tu perro a combatir la displasia de cadera.
  • La cúrcuma y la cola de caballo son efectivas para aliviar la displasia de cadera.
  • El diagnóstico más fiable consiste en una radiografía.
  • Existen tratamientos quirúrgicos para la displasia de cadera canina.
  • El más efectivo es el reemplazo total de la cadera por una prótesis.
  • Para prevenir la displasia de cadera canina, evita el crecimiento excesivamente rápido del cachorro, trata de que tu perro no fuerce las caderas y recurre a la cría selectiva.
  • Acude a tu veterinario si crees que tu perro puede sufrir displasia de cadera.

¿Te ha resultado útil este artículo?

Lamentamos que no te guste el artículo

¡Ayudanos a mejorar este artículo!

Cuéntanos como mejorar el artículo

Última actualización el 2020-08-05 / Enlaces de afiliados / Imágenes de la API para Afiliados

Contestar

Tu email no será publicado. Campos obligatorios marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

logo