Gestación canina, ¡todas tus dudas resueltas!

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Gestación Canina, ¡Todas Tus Dudas Resueltas!

El embarazo de una mascota puede ser un período muy especial y emotivo, sobre todo si se trata de una gestación programada. Esperar la llegada al mundo de unas pequeñas bolitas de amor, estrechará más aún el vínculo perro-dueño. 

Pero antes de embarcarte en una aventura como esta, debes saber que cuidar a una perra encinta puede ser una faena bastante complicada y llena de sorpresas si no estás preparado. Estar informado te permite ofrecer a tu mascota un apoyo de calidad durante el embarazo, asegurando su bienestar y el de sus cachorros.

Para acompañarte en este bonito proceso, y resolver todas las dudas que puedes tener al respecto, hemos recopilado las preguntas más frecuentes sobre embarazo en perras en un solo artículo. Pero antes de entrar en el complejo mundo que supone el embarazo de una perra, primero hay que comprender qué tiene que suceder para que llegue a formarse vida en el vientre de una perra.

Tabla de contenidos

Celo de una perra

¿A qué edad puede empezar a quedar embarazada una perra?

Las perras pueden quedar embarazadas a partir del primer celo. El celo es, brevemente descrito como “el periodo durante el cual las perras son receptivas sexualmente”, es decir, son más fértiles.

Hay que destacar que no todas las perras tienen el celo a la misma edad. Como ya sabrás, los perros de raza pequeña maduran antes que aquellos más grandes. Para que te hagas una idea, las llegada del primer celo es: 

  • En perras de raza pequeña entre los 4 y los 6 meses.
  • En perras de tamaño mediano, entre los 6 y los 8 meses.
  • En perras de raza grande sobre los 18 meses. 
  • En algunos ejemplares de raza gigante el primer celo puede tardar en aparecer hasta los 2 años.

A partir del primer celo, las perras dejan de ser cachorros para entrar en la etapa de la pubertad. 

¿Puede quedar embarazada una perra en su primer celo?

Aunque la creencia popular dice que una perra no puede concebir durante su primer celo, se trata de una afirmación totalmente incierta. 

Todas las perras pueden quedar embarazadas durante su primer celo. Sin embargo, no es recomendable que esto ocurra, ya que la perra aún es muy pequeña y supone un mayor riesgo para su salud.

La creencia de que los cachorros de la primera camada deben deshacerse también es un error y una crueldad por parte de las personas que lo respetan. Los cachorros del primer celo son igual de “buenos” que aquellos de las camadas sucesivas.

¿Cuándo puede quedar una perra embarazada?

Las perras pueden quedar embarazadas en la fase del estro, durante el período de celo. Este se repite cada 6 meses y tiene una duración de hasta 10 días. Comienza cuando la perra admite la monta y termina cuando la rechaza.

Todas las perras (excepto las esterilizadas), tienen períodos de celo durante toda su vida, así que, teóricamente, podrían tener una camada durante cada uno de sus ciclosIncluso las perras mayores de 8 años, aunque sus celos son menos frecuentes, pueden quedar embarazadas igualmente.

El celo se repite con normalidad a los 6 meses aproximadamente, con independencia de si la perra ha quedado o no encinta. Por lo tanto, 4 meses después de un parto la perra podrá volver a quedar preñada. Ni la presencia de los cachorros, ni la lactancia impedirán la gestación de una nueva camada.

Nota importante: si quieres que tu perra tenga varias camadas a lo largo de su vida, trata de planificarlas, de tal manera que no tenga una camada en cada celo. Los embarazos deterioran el cuerpo de la madre, y a más embarazos, más riesgos hay para la salud de la madre y de los cachorros.

¿Las perras pueden quedar embarazadas sin estar con el celo?

El ciclo reproductivo de una perra se compone de 4 etapas fundamentales:

  • Las dos primeras, denominadas proestro estro son conocidas comúnmente como celo. Durante este período las hormonas que produce el cuerpo de la hembra atraen al macho. Sin embargo, la hembra solamente acepta la monta durante el estro. 
  • Las otras dos son el diestro y el anestro. Durante estas etapas, es decir, cuando no hay celo, la hembra rechaza la monta, mostrando incluso signos de agresividad. Además, las bajas concentraciones hormonales juegan un papel muy importante, pues los machos no muestran ningún interés reproductivo hacia las hembras que no están en celo. Por lo tanto, al haber muy bajas probabilidades de monta y cópula, un embarazo entre celo y celo es prácticamente imposible. 

Esterilización y embarazo de una perra

¿Puede quedar embarazada una perra esterilizada quirúrgicamente?

La castración, también conocida como esterilización quirúrgica, es un procedimiento rutinario mediante el cual se extirpan los órganos sexuales de la perra, es decir los ovarios y el útero

En los ovarios es donde se producen las hormonas sexuales y lo óvulos. Sin óvulos que fecundar, no hay concepción posible. El útero es el lugar en el que se desarrollarían los fetos en caso de haber fecundación (la unión entre óvulo y espermatozoide).

Hay casos aislados, en los que incluso después de la castración, haya quedado algún tejido ovárico en el cuerpo de la perra. Bien sea por un error del veterinario a la hora de la intervención, bien sea porque en propio cuerpo de la perra produce algún tejido ovárico fuera de la zona del ovario, el cual sigue funcionando incluso después de una castración. Estos restos pueden volver a funcionar provocando la reaparición del celo, sin embargo, no hay gestación posible.

Otro procedimiento de castración quirúrgica menos invasiva es la ligadura de trompas. Se trata de una intervención en la que a los cuernos uterinos, también conocidos como oviconductos se les practica un nudo con la intención de evitar la unión entre óvulos y espermatozoides. En este caso tanto los ovarios como el útero quedarían intactos, sin intervenir en la producción hormonal de la perra. Sin embargo, permite evitar futuros embarazos a pesar de que haya monta y cópula. 

Ninguna de las dos opciones es reversible y presentan una efectividad muy elevada contra embarazos no deseados. En el caso de la castración, es imposible la gestación tras la intervención. El método de ligadura de trompas tiene una efectividad superior al 99%.

¿Puede quedar embarazada una perra esterilizada químicamente?

La esterilización química en perras consiste en la administración de hormonas como la progesterona. Este procedimiento se hace de manera regular, una vez cada seis meses. Su objetivo es inhibir la creación de estrógenos y evitar que la perra tenga el celo. Sin celo (único período fértil en el ciclo reproductivo de las hembras), la perra no podrá reproducirse, evitando así la fecundación y la gestación.

La esterilización química se puede hacer mediante una inyección o a través de comprimidos masticables. La efectividad de este método anticonceptivo es bastante elevada, sin embargo, en cuanto se deja de administrar la perra vuelve a ser fértil. Por lo tanto se trata de un método de esterilización reversible, útil para utilizar de manera puntual, pero poco recomendable a largo plazo.

Advertencia: ten cuidado con los anticonceptivos caninos, los primeros 3 días no son 100% efectivos, y puede haber embarazo.

Aborto canino

¿Qué perras deberían interrumpir un embarazo?

La interrupción del embarazo no deseado en perras es un asunto delicado, pero que hay que tratar ya que a veces se dan situaciones en las que la salud de nuestra mascota está en peligro:

  • Si tu perra se ha escapado estando todavía con el celo, y no sabes si pudo haberse apareado o con quién, lo cual supone no conocer el estado de salud o las condiciones del macho.
  • Si el tamaño del macho es demasiado grande para la hembra, puede entrañar graves problemas para la madre tanto durante la gestación como en el parto. La morfología de los fetos, mucho más grandes de lo que podría soportar el cuerpo de la madre, podría llevarla a la muerte. Por ello, si tu perra pequeña ha quedado encinta de un perro mucho mayor que ella, es imperativo que abortes el embarazo antes de que aparezcan complicaciones.
  • Las perras con algunas enfermedades como la brucelosis, la borreliosis, o cualquier otro tipo de enfermedad, tendrán las defensas bajas, por lo que una gestación será muy peligrosa para su integridad física y mental. Además, cabe la posibilidad de que se transmita a los cachorros.
  • Las perras demasiado jóvenes, especialmente durante su primer celo, no deberían quedar encintas ya que su cuerpo aún es pequeño para poder llevar un embarazo hasta el final sin la aparición de complicaciones tanto a lo largo del embarazo como durante el parto.
  • Las perras mayores, aunque sigan siendo fértiles y receptivas, tampoco deberían quedar embarazadas, puede sus defensas ya no son las mismas que en su juventud y podrían presentarse muchas complicaciones durante el embarazo.

¿Cómo interrumpir el embarazo no deseado de una perra?

Antes de tomar la decisión de inducir el aborto de tu perra, será mejor que consultes con un veterinario sobre el procedimiento más adecuado. 

El método más utilizado para ayudar a una perra a abortar es la utilización de una solución inyectable, creada a base de aglepristona, una hormona que impide el mantenimiento de la gestación y provoca el aborto a los 7 días de su administración.

Es importante administrarlo antes de que se haya cumplido 45 días desde la monta.

El producto más utilizado y recomendado en estos casos es Alizin, sin embargo, necesitas una prescripción médica para poder comprarlo. 

Para gestaciones más avanzadas, también se puede recurrir a la expulsión de los fetos o la esterilización de la perra. 

Cada uno de ellos son métodos con grandes implicaciones morales para el dueño. Sin embargo, si la situación pone en peligro la vida de la perra, deberás sopesar cuál es la mejor opción.

Apareamiento o cruce de los perros

¿Cómo se queda embarazada una perra?

Para que una perra se quede embarazada, es necesario el apareamiento, un proceso complejo en el que es necesaria la monta y la cópula para conseguir la fecundación.

El apareamiento tan solo tiene lugar durante la etapa del estro, del celo, es decir, cuando la hembra es fértil y acepta la monta. Para saber cuándo es receptiva una hembra, al ponerle la mano sobre el lomo, apartará la cola, dejando descubierta la vulva como invitación a la cópula.

A diferencia de las hembras, que solo son fértiles durante unos poco días al año, los machos pueden reproducirse siempre que haya disponible una perra en celo. Para ello basta que llegue a su olfato el olor de las hormonas de una perra en celo para que su aparato reproductor se ponga en marcha.

Una vez que tanto el macho como la hembra acuerdan tácitamente procrear juntos, comienzan las fases del apareamiento:

  • Cortejo:

Se trata de una fase divertida y casi pueril, tal como haría un par de enamorados al inicio de una relación. Los perros son muy juguetones, se olfatean se lamen, corren, saltan, se dan pequeños mordiscos, etc. De esta forma pueden conocerse mejor y prepararse para la siguiente etapa.

  • Monta:

La monta puede ser un procedimiento un tanto complicado para los machos primerizos e inexpertos, que intentarán montar en posiciones erróneas. 

La monta consiste en que el macho suba con sus patas delanteras sobre el lomo de la hembra. La fricción del pene con la vulva producirá una rápida erección que facilitará la penetración y la cópula. Cuando las envestidas del perro den sus resultados, el pene estará en el interior de la vagina y comenzará la eyaculación, de color claro, con baja cantidad de espermatozoides.  

  • Abotonamiento

Puesto que la eyaculación es un proceso alargado, que puede llegar a durar entre 5 minutos y una hora, el perro deja de “abrazar” a la perra, para hacer lo que se conoce como giro. Es decir, el macho se da la vuelta, de tal forma que ambos perros miran a lados opuestos uno respecto al otro, pero sus genitales siguen unidos. 

Durante el acoplamiento, conocido también como abotonamiento, se produce el resto de la eyaculación, esta vez mucho más concentrado en esperma, responsable del embarazo.

Cuando la eyaculación se haya completado, el pene del macho se relajará, perdiendo gradualmente su grosor, liberando a ambos animales y marcando el fin del apareamiento. 

Si los espermatozoides llegan a fecundar algún óvulo, la perra estará embarazada. Sin embargo, debes saber que aunque haya habido monta y cópula, no tiene porqué haber necesariamente fecundación. 

Para asegurar el éxito de la monta, es recomendable comenzar entre el 10-12 desde el inicio del celo y repetirla en un máximo de 48 horas. Aunque la perra no esté ovulando aún, es un método que suele dar bueno resultados, ya que los espermatozoides sobreviven hasta 7 días en el aparato reproductor de la hembra.

¿Puede una perra tener cachorros de varios padres en una misma camada?

En el mundo animal, la fidelidad es una cualidad presente solo en algunas especies. En el caso de los perros, con el objetivo de maximizar la posibilidad de supervivencia de la especie, tanto perros como perras se aparean con todos los individuos con los que tienen ocasión.

Esto explica porqué los cachorros de una misma camada pueden tener diferentes padres.

¿Cuántos cachorros puede tener una perra en cada camada?

El número de cachorros que puede tener cada perra en una camada varía dependiendo del día de su ciclo estral en que se encuentre al ser fecundada. Para ello, tienes que conocer a tu mascota y controlar su calendario reproductivo, de esta forma no solo asegurarás el embarazo, sino que, al elegir el día óptimo de fecundación, ampliarás las posibilidades de un mayor número de cachorros.

Para conocer con precisión los días más fértiles de tu perra, los veterinarios recomiendan utilizar métodos científicos, como la citología vaginal, o la medición de la cantidad de progesterona presente en la sangre de la hembra. 

Por otra parte, la cantidad de cachorros a los que puede dar a luz una perra también depende de la edad de la hembra y de la raza a la que pertenece.

La media es de 6 cachorros por camada entre todas las razas, aunque las hembras de razas pequeñas no suelen superar los 4 cachorros, y las hembras de razas grandes y gigantes pueden llegar incluso a la docena.

La edad también es fundamental, a más joven, más cantidad de cachorros podrá traer al mundo.

Gestaciones atípicas: el embarazo psicológico

¿Qué es el embarazo psicológico en perras?

En algunos casos, después del celo, las perras suelen sufrir un trastorno hormonal que las hace creer que están encintas, cuando en realidad no lo están

La denominación “psicológico”, no quiere decir que la perra tenga algún tipo de enfermedad mental, es solo el resultado de los cambios hormonales generados en el cuerpo de la perra. Esto conlleva también cambios de conducta y signos físicos de gravidez: las mamas producen leche, su barriga crece de tamaño, la perra construye un lecho para sus cachorros imaginarios, etc. Además, suelen estar muy nerviosas y tristes.

Para saber cómo afrontar esta situación, es necesario entender cómo se produce. Cuando una perra está en período de celo, su cuerpo segrega el estrógeno, una hormona que prepara a la hembra tanto física como comportamentalmente para la monta y el posible embarazo. 

Después del estro (nombre que recibe la parte del celo cuando la hembra es más fértil), en caso de que no haya habido monta, o, si ha habido un intento de fecundación fallido, el cuerpo de la perra segrega la progesterona, otra hormona que permanece en el cuerpo unos cuantos meses después del celo. Gracias a esta hormona la perra sufre todos los cambios pertinentes para poder recibir a los cachorros si los hubiera.

Todos los cambios físicos por los que atraviesa la perra son síntomas bastante precisos de un embarazo, sin embargo, al no haber cachorros de por medio, a esta alteración se la denomina embarazo psicológico. 

La pista más precisa de que una perra no está realmente embarazada, es cuando la perra adoptar algún juguete, generalmente un peluche y lo trata como si fuera su propio cachorro.

¿Cómo evitar el embarazo psicológico?

Puesto que un embarazo psicológico depende de los cambios hormonales que tienen lugar en el cuerpo de las hembras cada vez que están con el celo, hay dos opciones:

  • Esterilizar a la perra. Si sabes que ya no quieres que tu mascota se reproduzca, al esterilizar a la perra, ésta dejará de tener el celo y también las alteraciones hormonales que lo acompañan. Consecuentemente no habrá embarazo psicológico. 

Nota importante: no vale cualquier tipo de esterilización. Para que el embarazo psicológico no aparezca, debemos actuar sobre las hormonas de la perra. Para ello un ligamento de trompas no es suficiente, ya que el celo sigue apareciendo. Una castración en la que se le extirpen los ovarios y el útero es lo ideal.

  • Si quieres que tu mascota tenga cachorros en el futuro, pero no quieres que tenga el celo o posibles embarazos psicológicos, la esterilización química es la solución. Sin embargo, su utilización a largo plazo expone a la perra a multitud de efectos secundarios, entre ellos la atrofiación de los órganos sexuales.

Si ninguna de estas opciones te convencen, tan solo queda que durante el celo de la perra la vigiles constantemente para evitar la monta. Si no hay una monta fallida, es menos probable la aparición de un embarazo psicológico.

¿A qué se debe el embarazo psicológico?

Como explicamos anteriormente al decir qué es, el embarazo psicológico se debe a una alteración hormonal que tiene lugar en el cuerpo de la perra después del celo. 

Sin embargo no es una enfermedad. Es más se ha comprobado que este tipo de pseudogestación es un método de supervivencia. El ejemplo más próximo para afirmar la teoría son los lobos. Cuando la hembra alfa está embarazada, las demás hembras de la manada también muestras síntomas de gravidez. De esta forma, en caso de que la madre rechace a las crías, muera o no de abasto para todas, el instinto maternal más las capacidades físicas permiten que otra loba se encargue de los cachorros desatendidos. De esta manera, las lobas que han sufrido embarazo psicológico se convierten en madres nodrizas.

Las perras también se convertirían en madres nodrizas de pertenecer a una manada con cachorros a los que cuidar, sin embargo, al vivir aisladas en apartamentos o como mucho con otro perro, no pueden sacar ventaja del embarazo psicológico, el cual llega a considerarse un inconveniente.

¿Por qué es malo el embarazo psicológico en perras?

El embarazo psicológico, aunque no es una enfermedad, es malo para la perra ya que puede causar la aparición de molestias y afecciones físicas.

En los casos más graves de embarazos psicológicos, el cuerpo de la perra comienza a producir leche. Si esa leche no tiene ninguna salida, ya que no hay cachorros a los que alimentar, puede aparecer mastitis. Esta afección consiste en la obstrucción de  los canales por los que sale la leche causando el endurecimiento de los pezones y secreciones de un líquido amarillento y oloroso, acompañado en ocasiones por sangre. Es extremadamente doloroso y en los casos más graves puede provocar incluso la muerte

Si el embarazo psicológico se repite de manera frecuente en el tiempo, puede causar la aparición de quistes ováricos, que por cierto, también son bastante dolorosos.

¿Cómo tratar el embarazo psicológico de una perra?

Si estás seguro de que tu perra no ha sido fecundada por ningún macho y aún así presenta signos de gravidez, significa que sufre un embarazo psicológico. 

En este caso, lo primero que debes hacer es acudir a un veterinario para confirmar que efectivamente no hay embarazo por ningún lado. Además, un profesional será el que mejor sabrá aconsejarte teniendo en cuenta las particularidades de tu caso.

Por norma general, cuando una perra presenta síntomas de embarazo sin estarlo realmente, se recomienda informar a su cuerpo de que realmente no hay cachorros. Las perras en estado necesitan más cantidad de comida y más tiempo de descanso para poder producir suficiente cantidad de leche para todos sus cachorros. Para ello puedes:

  • No darle agua en exceso.
  • Tenerla en ayuno no más de 24 horas.
  • Quitarle los peluches adoptados, si es que tiene alguno.
  • No dejarla descansar en exceso.

Cuando el cuerpo de la perra no recibe el suficiente sustento se centra tan solo en los procesos importantes, con tal de garantizar la supervivencia. Puesto que el embarazo ya no es una prioridad, los síntomas de gravidez desaparecen.

Embarazo de una perra

¿Cuánto tiempo dura el embarazo de una perra?

El embarazo de las perras dura aproximadamente 9 semanas, es decir, unos 65 días. Sin embargo, dependiendo de varios factores, como la raza, el tamaño de la camada o el tamaño de la perra, puede variar y saber calcular la fecha del parto con exactitud puede ser un reto incluso para los veterinarios más experimentados.

En algunos casos, la gestación puede llegar a su fin entre los 58 – 60 días, mientras que en otros casos puede llegar a tardar hasta 70 días. En general:

  • El periodo de gestación es más corto en las razas pequeñas, mientras que en las razas grandes suele alargarse más.
  • Las perras que esperan pocos cachorros suelen parir antes que las que tienen más cachorros.

Técnicas para confirmar el embarazo de una perra

Al contrario de lo que nos gustaría a muchos propietarios de mascotas, en el caso de los perros no es recomendable realizar test rápidos de embarazo para diagnosticar la gestación. Esto se debe a que las alteraciones hormonales de las perras durante el celo son parecidas a las de una hembra embarazada, por lo que los test de embarazo darían positivo tanto si la perra está encinta como si no. 

En muchos casos los síntomas del embarazo y la tripa hinchada no se notan hasta las últimas semanas. Para confirmar el embarazo de una perra, debes acudir al veterinario, que, dependiendo de cada caso puede optar por una u otra técnica de confirmación.

Tests serológicos

Tanto los propietarios que desean conocer si su querida mascota ha quedado encinta, como los criaderos de perros, que desean conocer con más exactitud y de manera pronta los resultados de una monta, están impacientes por conocer algún método que lo permita.

Los tests serológicos funcionan a base de hormonas. En el caso de las mujeres, durante el embarazo aumenta el nivel de la hormona gonadotropina coriónica humana, propia de la gestación en humanos. Sin embargo, en el caso de los perros no existe una hormona únicamente vinculada al estado de gestación, y que solo aparezca cuando la perra está embarazada. La única existente hasta ahora es la relaxina, pero su eficacia deja mucho que desear.

La presencia en altas cantidades de la hormona folículo-estimulante puede confirmar la gestación incluso 16 días después de la fecundación. Sin embargo, se trata de un test poco viable para su comercialización y uso, ya que es muy caro.

Por el momento se trabaja en la creación de un test para detectar el nivel de estrógenos en orina, a partir de los 21 días de embarazo. Sin embargo, hasta recibir otras noticias, el único test para la detección rápida de embarazo en perras es el test de relaxina.

Test de relaxina

Como hemos dicho antes, los test rápidos para la detección de un embarazo como tal no existen. Lo más parecido es el test de relaxina, sin embargo su eficacia no está muy bien lograda. Puesto que es muy posible obtener un resultado erróneo, los veterinarios recomiendan volver a repetir el test una semana después de la primera prueba.

La relaxina es una hormona producida por la placenta de las perras. Se trata de la única hormona conocida específica de la gestación en perros. 

La gran mayoría de los test de embarazo para perras funcionan con suero o plasma.

Palpación de la barriga para confirmar el embarazo

Si no dispones de los recursos suficientes para un test de hormona folículo-estimulante, te animamos a que esperes otros pocos días, para que el veterinario pueda realizar la prueba de la palpación. Se trata del método más popular, rápido y económico para conocer si una perra está embarazada.

El método de palpar es un examen físico que consiste en masajear el vientre de la perra, presionando ligeramente hasta sentir las bolsas amnióticas en las que se encuentran los fetos. En el caso de hembras tensas o con abdomen muy tenso, la palpación es muy difícil o hasta imposible de realizar.

Con la palpación se pueden notar los cachorros en el vientre de la perra sobre los días 22 – 30 de la gestación. Para que este método te proporcione un resultado útil, es imprescindible que lo lleve a cabo un veterinario experimentado. 

Además, es muy importante que la prueba se realice durante los días mencionados al principio del párrafo anterior; antes de esas fechas, las bolsas de los perros son demasiado pequeñas para notarse; después de ese período cada bolsa acumula más líquido, formando un todo continuo cuyas partes son imposibles de distinguir.

El método de la palpación puede volver a utilizarse hacia el final del embarazo, cuando los cachorros ya tienen formado el esqueleto.

Ecografía

La ecografía es un procedimiento de diagnóstico que utiliza el ultrasonido para crear imágenes bidimensionales de los cachorros mientras están aún en la barriga de la madre. 

La primera ecografía solo se puede hacer a partir del día 19 – 21 de la gestación. En ocasiones, hasta el día 25, no se puede ver nada. Las imágenes que se observan no son los cachorros en sí, sino que tan solo se aprecian las bolsas amnióticas.

Esta técnica es muy efectiva, precisa, no invasiva e indolora, a diferencia de los test serológicos, para los que es necesaria la extracción de sangre. Con este método se pueden contar los cachorros que hay, aunque el resultado puede no ser exacto. Además, también se puede evaluar el desarrollo de los cachorros y la viabilidad del embarazo.

Para facilitar una mejor visualización y ver mejor las imágenes, es mejor acudir a la consulta con la vejiga llena.

Radiografía

La radiografía es otro método de diagnóstico utilizado para confirmar el embarazo de una perra que consiste en la obtención de una imagen a partir de la exposición a los rayos X. Sin embargo, su función va más allá que una mera comprobación del estado. 

La radiografía se utiliza hacia los días 44 – 50, en una etapa ya avanzada del embarazo, cuando los cachorros ya tienen huesos. Antes de esta fecha no es de utilidad realizar una radiografía, ya que al no haber huesos, tan solo se vería una imagen del útero distendido.

Gracias a la radiografía se pueden obtener el número exacto de cachorros que van a nacer. También permite obtener información útil sobre su desarrollo y si existe alguno que ya no tenga vida. 

La parte negativa de las radiografías son los efectos adversos que podrían provocar en los cachorro. Sin embargo, al ser una prueba realizada hacia el final del embarazo, la radioactividad afecta a los cachorros de igual manera que a un perro adulto.

¿Por qué hay que diagnosticar un embarazo en perras?

Diagnosticar algo supone afirmar la presencia de ese algo, en este caso, un embarazo. Sin embargo, mientras se hacen las pruebas rutinarias destinadas principalmente a diagnosticar el embarazo, el veterinario puede obtener mucho otros datos importantes sobre el estado y la evolución de la gestación. 

Algunos métodos de diagnóstico, como la ecografía o la radiografía, permiten conocer información relevante para el propietario, como el número de cachorros.  

Gracias a las técnicas de diagnóstico el veterinario puede establecer una fecha aproximada para el partoTener clara una fecha de parto es importante no solo por el hecho de estar ahí y ser testigo de un precioso momento en la vida de tu mascota, sino que podrás actuar en caso de complicaciones

Si tu perra ha contraído alguna enfermedad durante el embarazo, como la diabetes gestacional, o se sabe de antemano que el parto será complicado y hace falta la intervención de un especialista, tener una fecha clarifica mucho las cosas.

Calculadora y calendario de embarazo para perros

Se trata de una aplicación muy interesante y útil para los criadores o propietarios de perro que quieren seguir de cerca la evolución del embarazo de su mascota.

Algunas funciones para las que sirven:

  • Conocer cuándo será el día más fértil de la perra. Este día su ovulación estará en los picos máximos, y será el día en que más óvulos serán fecundados, lo cual se traduce en más cachorros. Así podrás programar la monta para ese día y aumentar las posibilidades de embarazo.
  • Conocer la fecha de la fecundación de manera posterior, también será útil, en caso de que el embarazo haya sido accidental. Así podrás saber en qué semana de embarazo se encuentra tu perra y cuánto falta para el parto.
  • Gracias al calendario, podrás conocer en qué fecha exacta comienzan las diferentes semanas del embarazo, por lo que podrás seguir la evolución de la gestación de tu perra semana a semana, sabiendo qué cambios tendrán lugar en cada momento.

Si quieres hacer una prueba, aquí tienes una buena página que incluye calendario y calculadora de la fecha de parto en una misma aplicación. Para utilizarla tan solo tienes que introducir la fecha del último celo de la perra, es decir, el primer día en el que empieza a manchar.

Síntomas del embarazo de una perra

El cuerpo de una perra embarazada cambia, mostrando algunos síntomas propios de la gestación, que te permitirán saber con bastante certeza si tu perra está encinta. 

Independientemente de la raza, los síntomas de un embarazo son los mismos en todos los perros. Sin embargo, a medida que la gestación evoluciona, los síntomas presentados por la perra cambian, afectando también a su comportamiento y estado emocional.

Síntomas al principio de una gestación canina

Al inicio del embarazo, es decir, durante las dos primeras semanas, no suelen haber señales externas que puedan delatar la gestación. En todo caso, puede notarse un ligero aumento de peso, a pesar de la falta de apetito.

Síntomas de una perra embarazada de un mes

Cuando el embarazo va acercándose a su ecuador, los síntomas van haciendo acto de presencia:

  • Vientre más voluminoso: la barriga de la perra comenzará a notarse cada vez más hinchada. En el caso de las madres primerizas o con camadas pequeñas, puede que no se note ningún cambio. Hacia el día 30, mediante la palpación, el veterinario podrá confirmar que la hembra está embarazada. 
  • Pezones más grandes y de un color más intenso. Este será probablemente el signo más evidente de la existencia de un embarazo. Además, las ubres se verán más hinchadas y prominentes, a causa de la preparación para la producción de leche.
  • Cambios en el flujo vaginal: las segregaciones vaginales blancas o transparente son frecuentes. Sin embargo, nunca deben contener sangre, ser negras o verdes. De ser así debes acudir de inmediato al veterinario más cercano ya que se avecinan complicaciones.
  • Cambios en el apetito: aunque gran parte de las perras experimentan un aumento de apetito, con el consiguiente aumento de hasta el 50% de su peso habitual, hay algunas hembras que siguen sin mostrar interés por la comida. Si este último es tu caso, consulta con tu veterinario para analizar la situación y administrar algún suplemento alimenticio de ser necesario.
  • Vómitos: hacia el día 35 de embarazo, el útero de gira para facilitar el parto. Este cambio puede ser molesto para la perra, que experimentará vómitos.
  • A medida que van creciendo los cachorros, la perra muestra cada vez más cansancio. El embarazo requiere muchísima energía por parte de la madre, por ello es normal que pase gran parte de su tiempo durmiendo o reposando. Comprarle una buena cama podría hacerle mucho bien.
  • Cambios comportamentales. Debido a las fluctuaciones hormonales, puede que tu perra tenga algunas náuseas y se muestre apática y triste, en algunos casos incluso depresiva. En el extremo contrario se encuentran las hembras que están mucho más activas que de corriente. 
  • Generalmente las perras embarazadas se vuelven más cariñosas, exigiendo tus mimos y presencia siempre que puedas. Sin embargo, también se han dado casos de lo contrario. Algunas hembras prefieren la soledad y presentan incluso signos de miedo. Suelen aislarse y esconderse en lugares poco accesible donde se sienten seguras.

Síntomas de una perra a punto de parir

 

  • Busca un lugar idóneo para el lecho

Durante la última semana del parto, pocos días antes de dar a luz, la perra se deja llevar por su instinto y comenzará a buscar un espacio acogedor, tranquilo y algo resguardado donde poder alumbrar.

Los perros saben mejor que nosotros lo que les pide el cuerpo. Puede ser que ya tengas un nido preparado para ella, sin embargo, la perra te dará a entender si ha encontrado un sitio en el que puede estar más tranquila y que considera más idóneo para traer al mundo a su camada.

Verá que busca lugares escondidos, rasca el suelo o coloca sus mantas en lugares determinados. Si este lugar no supone un peligro para la madre y sus cachorros, puede considerar colocar ahí la paridera.

 

  • Busca la compañía de su amo

A pesar de la agitación y del nerviosismo que sienten las perras antes de dar a luz, la hembra busca la compañía de la persona con la que más confianza tiene, es decir, su amo, ya que con él es con quien más segura se siente.

Notarás que durante la última semana del parto la perra insistirá en querer estar contigo, pidiendo constantemente tu atención y cariño.

Por otra parte, evitará siempre que sea posible el contacto con personas desconocidas o que no le generan confianza, además de mantener la distancia con las demás mascotas de la casa.

La propia hembra será la que marque sus intenciones. Sabrás cuándo quiere que la acompañes o si es menos receptiva a que estés junto a ella durante el parto. 

Recordamos que las hembras del mundo animal están programadas para poder traer al mundo a sus cachorros sin ayuda gracias a su intuición y a su instinto. Sin embargo, debes estar pendiente para poder actuar con rapidez en caso de que haya alguna complicación inesperada o contratiempos de última hora.

 

  • Preparación del cuerpo

A unas 12 horas del parto aproximadamente, la temperatura del cuerpo de la perra bajará unos dos grados. Si su temperatura es de 38ºC normalmente, antes del parto descenderá hasta los 36ºC y comenzará a temblar. Para conocer este dato, puedes utilizar un termómetro rectal, sin embargo, si notas incómoda a tu perra, será mejor desistir para evitar agitarla más de lo necesario.

En el otro extremo se encuentran las hembras cuya temperatura aumenta por encima de los 38ºC, acompañados además de otros síntomas como fiebre o malestar. Este supuesto no entra en el rango de la normalidad, por lo que es importante que contactes con un especialista  de inmediato.

Al igual que con la temperatura, unas 12-24 horas antes del parto la perra deja de ingerir cualquier alimento que se el ofrece. Si bien no es síntoma universal, sí que lo presentan la mayoría de las perras a punto de parir. Aquellas que no se ven afectadas por la falta de apetito, pueden comer incluso mientras dan a luz, entre un cachorro y otro.

Los síntomas más evidentes del parto inminente de una perra son aquellos que tienen que ver con cambios en su aparato reproductor. Apenas unas horas antes del parto, la perra expulsará por la vulva el tapón de mucosidad que protege el útero y a los cachorros de las posibles bacterias e infecciones que puedan aparecer durante la gestación. Este tapón es de color amarillo o blanco y puede estar acompañado de un poco de flujo vaginal. Desde ese momento, en un periodo comprendido entre 30 minutos y hasta un máximo de 12 horas tendrá lugar el alumbramiento del primer cachorro.

Incluso antes de expulsar el tapón, la perra comenzará a lamerse de forma constante la zona de genital. Esta acción tiene varias explicaciones:

  • Mantener limpia esa zona.
  • Aliviar el dolor que es cada vez más fuerte.
  • Inducir las contracciones y la expulsión de los cachorros.
  • Contracciones

El signo inconfundible de que el momento del parto ha llegado, son las contracciones uterinas. Se trata de movimientos rítmicos y repetitivos del vientre de la hembra. Gracias a ellas la perra es ayudada por su propio cuerpo para expulsar a los cachorros.

Cuando empiecen las contracciones, y esté a punto de dar comienzo el parto, la perra se mostrará agitada e intranquila. Su nerviosismo es muy evidente, ya que a pesar de estar tumbada, respira con pesadez, se mueve mucho y cambia constantemente su posición.

Aunque tu perra muestre síntomas de dolor, en este contexto es totalmente normal.

En un máximo de 2 horas a partir de las primeras contracciones ya debería nacer el primer cachorro, de no ser así, contacta de inmediato con un veterinario.

Embarazo de una perra semana a semana

Semana 1 (0 – 7 días):

Después del apareamiento de los perros, explicado en uno de los apartados anteriores, el semen del macho se desplaza hasta el oviducto, donde se mantiene en espera de la llegada de la ovulación. Los espermatozoides pueden sobrevivir en el aparato reproductor femenino hasta 7 días. 

Cuando los ovarios ya contienen óvulos maduros, los sueltan para que vayan al encuentro de los espermatozoides. La unión entre ambas gametos da lugar al cigoto, que será uno de los futuros cachorros. Básicamente esto es lo que se conoce como fecundación

Si la hembra ha sido montada por más de un macho, cabe la posibilidad de que cada óvulo reciba un espermatozoide un un macho distinto, consecuentemente, cada cachorro resultante tendrá un padre diferente.

Semana 2 (8 – 14 días)

Los cigotos comienzan a dividirse para desarrollarse y crecer. Cuando cada cigoto ya tiene 2 células, se le denomina embrión. 

Durante la segunda semana de gestación, el embrión tendrá 4 células al principio y 64 al final de la semana.

Tan solo en esta semana es cuando el embrión baja desde los oviductos hasta el útero. Un lugar cálido y acogedor, donde el embrión seguirá dividiéndose y creciendo saludablemente hasta el parto.

Semana 3 (15 – 21 días)

Tan solo durante la tercera semana es cuando los embriones se implantan a lo largo de las paredes del útero, provocando un abultamiento mínimo, que en algunos casos ni siquiera llega a 1 cm.

La madre ya empieza a presentar síntomas de gestación:

  • Sus pezones se vuelven de color rosado y comienzan a crecer para prepararse para alimentar a los futuros cachorros.
  • Su apetito cambia. Muchas perras apenas muestran interés por su pienso.
  • Las náuseas del embarazo se acentúan especialmente de madrugada y por la mañana.

Al final de esta semana puedes acudir con tu perra a un veterinario para hacer su primera ecografía. Los pequeños “bultitos”, que serán los cachorros ya son visibles en la imagen. El veterinario podrá determinar cuál es la vitalidad y edad gestacional de los fetos.

Por otra parte, es necesario realizar un análisis de sangre para asegurar el buen estado de salud de la madre.

Semana 4 (22 – 28 días)

Durante esta semana comienzan a desarrollarse los órganos más importantes del cachorro. Los ojos, la médula espinal y los rasgos faciales primarios comienzan a amoldarse y coger forma. En caso de presencia de anomalías en los futuros cachorros, ya pueden detectarse a través de una ecografía.

Los fetos ya deben medir entre 2 y 3 cm, y el veterinario podrá sentirlos al realizar la técnica de la palpación abdominal.

Con la ayuda de un estetoscopio o de un electrocardiograma se podrán oír los latidos de sus corazones.

Las náuseas sentidas por la madre en la semana anterior desaparecen para volver a dejar lugar al apetito. La piel de su barriga y alrededor de los pezones se vuelve más fina y delicada. Las descargas vaginales comienzan a ser más presentes.

Semana 5 (29 – 35 días)

Durante la quinta semana los órganos principales del cachorro siguen desarrollándose rápidamente:

  • Aparecen los párpados.
  • Se forman las patas, con los dedos ya separados.

Al final de esta semana concluye el primer período de la formación de los cachorros, que han alcanzado casi los 5 cm. Los pequeños se consideran completamente desarrollados y ya se puede determinar el sexo de cada perrito.

El veterinario recomendará un cambio importante en la dieta de la madre. Su pienso habitual será cambiado por uno con mayores aportes nutritivos, ya que los cachorros crecen cada vez más rápido, demandando cada vez más energía y alimento, lo cual desgasta enormemente a la madre.

Si la gestación es de más de dos cachorros, el aumento del peso de la madre comenzará a ser cada vez más notable. 

Semana 6 (36 – 42 días)

Los cachorros siguen creciendo a un ritmo acelerado. Por lo que hay que intensificar los cuidados de la madre, pues sus necesidades nutricionales son casi el doble. Para no saturar el estómago con pocas comidas muy abundantes, es recomendable dividir la ración diaria en pequeñas porciones repartidas a lo largo de la jornada.

La mejor comida para perras embarazadas es la comida formulada especialmente para cachorros, a ser posible de marca, para garantizar su calidad.

El cambio de alimento del pienso habitual de la perra al nuevo alimento ha de ser gradual a lo largo de una semana.

  • Durante dos los primero días mezcla el 75% del alimento actual con 25% del nuevo.
  • Los días 3 y 4 las proporciones deben ser 50% de cada alimento.
  • Durante los días 5 y 6 reduce el alimento actual al 25% y aumenta el nuevo al 75%.
  • Desde el día 7 en adelante dale solamente alimento para cachorro, sin mezclarlo con su comida habitual.

No te olvides de mantener siempre el bebedero lleno, para que la perra puede saciar su sed cada vez que el cuerpo se lo pida.

Físicamente, el cambio principal de esta semana se da en los pezones, que se oscurecen levemente y aumentan su tamaño otro poquito. 

Para los cachorros, durante esta semana comienza la calcificación de los huesos, con el crecimiento de las garras. Además, su piel comienza a adquirir también pigmentación. Su tamaño ya supera los 6 – 7 cm.

Este es un buen momento para comenzar a preparar la paridera y los materiales necesarios para prevenir cualquier inconveniente.

Semana 7 (43 – 49 días)

En la séptima semana los cachorros ya han alcanzado el tamaño que tendrán al nacer.

Este es el momento ideal para realizar una radiografía. En la imagen se podrá determinar con bastante exactitud el número de cachorros de la camada, con una precisión del 95%. En caso de que algunos estén superpuestos, el número final puede ser erróneo. La radiografía también permite conocer:

  • La posición fetal.
  • Estimar el tamaño de los cachorros. 
  • Prevenir posibles contratiempos durante el parto.

Los movimientos de los cachorros, confinados en cada vez menos espacio empiezan a ser notables. Si mantienes la mano sobre la barriga de la madre podrás sentir sus patadas.

Las mamas de la perra ya producen leche. Como consecuencia el pelo de su abdomen comienza a caerse para facilitar la lactancia. Es posible que la madre vuelva a perder parte de su apetito y a tener un comportamiento irritante. Es muy recomendable evitar el contacto con los niños, que pueden estresar a la perra y afectar a los cachorros.

Para la salud de la mascota, en importante estimular a la perra para que realice ejercicio moderado. Ni el descanso excesivo ni las actividades vigorosas son buenas. Paseos cortos y pequeños periodos de juego son ideales.

Semana 8 (50 – 57 días)

Esta es la penúltima semana del embarazo y los cachorros están casi listos para salir. Su última mejora es el crecimiento de pelo a lo largo de todo su cuerpo.

El ejercicio sigue siendo importante, pero las salidas siempre deben ser cerca de casa para poder volver rápidamente en caso de comenzar el parto. No expongas a tu perra a actividades muy intensas ya que podrían provocar un parto prematuro.

En casa, es importante que la paridera esté ya preparada, pues la perra tiene que acostumbrarse a estar en ella antes del parto. 

Para extremar la higiene en el momento del parto, se puede bañar a la perra, siempre teniendo cuidado de no provocarle un estrés innecesario. Si sabes que tu mascota no tolera bien los baños, puedes optar por una limpieza con champú en seco.

Semana 9 (58 – 63 días)

La novena semana es la recta final del embarazo. En cualquiera de estos días se producirá el parto.

Los cachorros están totalmente formados y listos para nacer.

La madre estará casi todo el tiempo en el nido, y se mostrará ligeramente alterada. Para tu tranquilidad, te recordamos que de manera previa al parto habrá unas manifestaciones claras de que el alumbramiento está por llegar.

Antes del parto la perra va a experimentar contracciones, incontinencia urinaria puntual, secreciones vaginales, temblores, respiración agitada, disminución de la temperatura corporal, falta completa de apetito y hasta vómitos. Puede que tu perra empiece a arañar el suelo o la cama en un intento de crear un nido para su camada.

Si bien los perros saben de manera intuitiva qué es lo que tienen que hacer durante el alumbramiento y pueden asistirse ellos mismos, al notar cualquiera de los síntomas enumerados anteriormente, será mejor que contactes rápidamente con un veterinario que pueda desplazarse hasta tu domicilio. Un experto sabrá cómo actuar en caso de que haya algún contratiempo.

¿Cuando se empieza a notar que una perra está embarazada?

Hay algunas perras en las que apenas se nota el embarazo unas semanas antes del parto:

  • Las madres primerizas.
  • Las perras con solo 1 o 2 cachorros.
  • Las hembras que sufre de sobrepeso u obesidad.

En un caso normal, se observa que el vientre comienza a abultarse hacia la cuarta semana, cuando cada cachorro puede tener aproximadamente hasta 3 cm.

¿Cuándo se empiezan a notar los movimientos de los cachorros?

Los movimientos de los cachorros en la barriga de la madre solo empiezan a notarse entre la sexta y la séptima semana

Para sentir sus movimientos, la perra tiene que esta tranquila. 

Si observas que al tocar la barriga de la madre ésta se pone nerviosa o se agita, deberás parar inmediatamente, quitar la mano y alejarte para que la madre se pueda tranquilizar. 

Cuidados de una perra embarazada

Las perras gestantes necesitan atención y cuidados constantes, siempre sin estresarla o agobiarla. Sin embargo, es recomendable que sea un veterinario el que te guíe sobre los cuidados especiales que le debes proporcionar dependiendo de cada caso.

Alimentación de una perra embarazada

La dieta que tiene una perra durante su embarazo es uno de los aspectos que más debes cuidar, ya que de ello depende tanto su buen estado de salud como el de sus cachorros.

Hasta la quinta semana, la futura madre podrá comer su pienso habitual. Sin embargo, las mayores cantidades de comida también influyan en gran medida a su aumento de peso, que empieza a ser cada vez más notable. 

Por otra parte, los cachorros comienzan a ser cada vez más grandes y la perra apenas tiene espacio para la comida, por lo que si come demasiado puede sufrir náuseas. También por ello puede rechazar la comida. Si aumentas el número de raciones diarias y disminuyes la cantidad de pienso el tema de las náuseas puede mejorar.

Para evitar que la perra deje de comer, o llegue a tener problemas de sobrepeso innecesarios, a partir de la quinta semana será mejor que cambies la comida habitual de tu perra por la un pienso formulado especialmente para cachorros, también conocido bajo el nombre de Puppy. Tu veterinario sabrá qué marca es la que más te conviene.

El pienso para cachorros conlleva muchos más nutrientes, especialmente proteínas, necesarias para tener la energía suficiente y hacer frente al embarazo sin estar agotada.

El cambio de un pienso a otro debe ser gradual en el tiempo generalmente en una semana. Al principio pon solo un poco del nuevo pienso en la comida habitual y progresivamente puedes aumentar la cantidad del primero mientras que disminuyes la cantidad del segundo, hasta sustituir completamente una comida por otra.

Si observas que aún así tu perra tiene algunas reticencias por la comida o que sus heces tienen un color anómalo, puedes probar a darle comida húmeda, pienso para perros con problemas intestinales, o, incluso comida casera especial para perros. 

Después del parto, al menos el tiempo que dure la lactancia, es recomendable seguir alimentando a la madre con la comida para cachorro. Pregunta a tu veterinario al respecto, ya que puede necesitar otro tipo de dieta.

No te olvides dejar siempre una cuenco lleno de agua limpia y fresca disponible para tu mascota.

Medicamentos para una perra embarazada

Tratamiento previo: 

Muchas perras toman medicación de manera regular antes de quedar embarazadas. Si este es tu caso, consulta con un veterinario para buscar alternativas, ya que algunos medicamentos son malos para los fetos. Puede que sea necesario suspender o modificar el tratamiento mientras dure el embarazo y a lo largo de la lactancia.

Antiparasitarios: 

Los parásitos son muy molestos y pueden ocasionar graves problemas de salud, por ello es sumamente importante eliminarlos o prevenir su aparición. Especialmente importante es mantener a los parásitos a raya para evitar que pasen a los cachorros. 

En caso de que durante el embarazo o la lactancia sea necesario administrar a tu perra un antiparasitario, es muy importante que no le des el mismo de siempre y preguntes a tu veterinario sobre antiparasitarios específicos para perras gestantes, con tal de que su composición química no sea perjudicial para los cachorros. También debes tener cuidado con los collares antipulgas y con las pipetas.

Vacunas: 

A lo largo del embarazo y durante el período de lactancia, la madre transmite a los cachorros parte de sus anticuerpos. Para asegurar que los cachorritos reciban las defensas necesarias para estar protegidos contra bacterias y virus, mantén actualizado el calendario de vacunas de tu perra.

 

Si tu perra recibe una alimentación de calidad y digestible, además de cumplir con los puntos detallados anteriormente, es muy probable que ya no necesite ningún suplemento de calcio, vitaminas o ácido fólico. De todas formas un especialista es el que tiene la última palabra.

Ejercicio que puede hacer una perra embarazada

La actividad física es una necesidad básica para todos los perros, y más aun durante la gestación. El ejercicio tiene multitud de beneficios tanto para la salud de la madre como para el desarrollo correcto de los cachorros. Algunos de ellos son:

  • Prevención del sobrepeso, que podría provocar complicaciones en el embarazo.
  • Ayuda a eliminar el exceso de energía. 
  • La perra también tiene tiempo para socializar y jugar con otros perros si así lo desea.

Durante las primeras semanas del embarazo, se puede seguir con el ejercicio que practicaba la perra antes de quedar encinta. A partir de la quinta semana es preferible reducir gradualmente la intensidad de las actividades físicas. A medida que se acerca el parto es recomendable reducir las actividades físicas y siempre que sea posible no alejarse demasiado de casa con tal de poder volver rápido en caso de comenzar las contracciones.

Los paseos regulares al aire libre son los mejores aliados para la salud mental y física de una perra encinta. Cuando la perra está en movimiento, está ayudando a su cuerpo a colocar a los cachorros en posición de parto, lo cual facilita mucho el alumbramiento. 

Es importante que no dejes pasar ni un solo día sin que tu perra realice alguna actividad física. Si observas que se cansa más y no aguanta largas paseatas, trata de dividir las salidas diarias en más salidas de menor duración.

Higiene de una perra durante la gestación 

Una de las principales preguntas que surgen a la hora de tener en casa una perra gestante es si ésta se puede bañar como de costumbre. La respuesta es claramente: sí, pero con ciertas precauciones. 

Cuando comiences a bañar a tu perra, ten en cuenta su estado de ánimo. Si observas que está muy nerviosa y agitada, será mejor que dejes el baño para otro momento. Como alternativa puedes utilizar un champú en seco, pero recuerda que este tipo de productos no deben sustituir de manera reiterada un buen baño a base de agua y jabón.  

Como consejo importante, conviene concentrar los baños al principio y a la mitad de la gestación, dejando que la futura mamá esté tranquila y sin sobresaltos durante los últimos días del embarazo. Es normal que la perra esté estresada pocos días antes del parto. Si a esto le añadimos un baño, la situación puede sobrepasar a la mascota y provocar un parto prematuro.

Generalmente los perros que viven en ciudad no necesitan más de un baño al mes, como mucho. Puesto que un embarazo canino solo dura dos meses, con dos baños repartidos a lo largo de la gestación es más que suficiente. 

Hay que tener especial cuidado con el champú utilizado para el aseo de una perra embarazada. Por norma general, no habría ningún problema en que utilice su champú habitual, sin embargo, estáte muy atento para que no se trate de un champú fabricado con productos antiparasitarios. Los componentes químicos que contienen los jabones antiparasitarios son sustancias que atacan las pulgas y garrapatas que puedan estar escondidas en el pelaje de tu mascota. Aunque ayudan a desparasitar al perro, tienen el inconveniente de que en contacto con la piel pueden ser absorbidas y entrar en su cuerpo, afectando al desarrollo de los cachorros. En los casos más graves, si se trata de cachorros débiles, la presencia de estas sustancias en el útero, puede causar abortos espontáneos.

Antes de mojar a la perra, asegúrate de que el agua ronda los 39º, que es la temperatura media de los perros. Aunque te parezca que es muy caliente, no debes preocuparte, pues para tu mascota tan solo se siente templada. Si la bañas a menos temperatura, el agua será fría y la perra se sentirá bastante incómoda, especialmente si se estáis en invierno o en otoño.

Al enjabonar a la perra, también debes prestar especial atención a la presión que ejerces sobre su pelaje, concretamente, en la zona del vientre. Para no molestar ni a la madre ni a los cachorros, con ligeros masajes es suficiente. Déjate guiar por tu sentido común.

Al final del embarazo puedes limpiar la zona genital de la perra con unos paños húmedos, para asegurarte de que está lista y aseada para el parto.  

Factores de riesgos durante el embarazo de una perra

La gestación es un período en el que las futuras madres deben tener una vida normal, pero teniendo cuidado con algunas cosas que pueden suponer un riesgo para su salud y la de sus cachorros. 

Hay 4 factores principales a los que debes prestar especial atención cuando tu mascota está encinta:

 

  • Temperaturas extremas

Al igual que para los humanos, para los perros los cambios bruscos de temperatura, o las exposiciones prolongadas a temperaturas muy bajas o muy altas pueden ser extremadamente perjudiciales para su salud. En el caso de las perras embarazadas, cuyas defensas están más débiles, es fundamental mantener un ambiente con una temperatura agradable, ni muy fría, ni muy caliente.

El problema que suelen tener los propietarios de mascotas son las temperaturas que hay al salir a la calle, sin embargo, hay trucos para mantener a tu perra a salvo incluso durante el frío más gélido o durante el infernal verano. 

Cuando hace frío, los perros pueden pillar una gripe o una hipotermia, con graves consecuencias para la madre y seguidamente para los cachorros. La falta de apetito se acentuará, tendrá fiebre y dificultades para respirar. 

Para proteger a la hembra embarazada durante el invierno, asegúrate de abrigarla bien antes de salir de casa, poniendo especial cuidado a su barriga. Intenta que esté cubierta, pero que el abrigo que le pongas sea de calidad y no la apriete. Es recomendable que las salidas más cortas sean por la mañana y por la noche, dejando las salidas más prolongadas para el mediodía, cuando hace ligeramente más calor. 

En verano, por otro lado hay que tener cuidado con los golpes de calor y la deshidratación. A la hora de salir a la calle con tu perra embarazada, procura andar por la sombra y llevar siempre un bebedero portátil con agua limpia y fresca. Da de beber a tu perra siempre que te lo pida, y, de vez en cuando puedes incluso mojarle la cabeza para que se refresque ligeramente.

Los días de verano, el sol calienta extremadamente durante el mediodía, por lo que debes evitar salir durante las franjas horarias que van desde las 12 hasta las 16 de la tarde. Los paseos más reconfortantes y recomendables durante el verano son por la mañana y por la noche, cuando el sol no es tan fuerte.

 

  • Deshidratación

El agua es de vital importancia para la salud y el bienestar de tus mascotas. El agua ayuda a los perros a regular la temperatura de su cuerpo. Una deshidratación podría ser muy grave y llevar incluso al aborto. 

Asegúrate de que tu perra siempre tiene a su disposición agua fresca templada para que pueda beber siempre que lo necesita. Si no vas a estar largas horas en casa, trata de adquirir un bebedero para perros con una capacidad de varios litros, de esta forma te aseguras de que tu mascota no se queda nunca sin agua.

Observa si tu perra bebe agua. Hay algunas hembras que a causa del embarazo no soportan el agua o beben muy poca. Si este es tu caso, puedes probar a hacerle un caldo de pollo sin sal que llame su atención y si consigues que beba, también se hidratará.

  • Obesidad

La obesidad o el sobrepeso en una perra gestante es muy desaconsejable y causa bastante problemas a la hora del parto. Es más, está comprobado que el exceso de grasa abdominal dificulta las contracciones musculares durante el alumbramiento, causando muchas molestias para la madre y alargando el momento de dar a luz

El sobrepeso también dificulta los movimientos a lo largo del embarazo y causa dolores en músculos y articulaciones. También aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades como la diabetes, problemas con el corazón o incluso la aparición de colesterol.

Si el embarazo es deseado, antes de la fecundación asegúrate de que la perra está en su peso ideal, es decir, un peso ajustado a su tamaño, edad y raza. 

Para evitar la obesidad debes fomentar la actividad física diaria y una dieta equilibrada. Comprueba que alimentas a tu perra con un pienso de calidad, con proteínas y bajo en grasas. En nuestro artículo sobre cómo leer las etiquetas de los piensos te explicamos qué es lo que debes mirar en la etiqueta de un saco de croquetas para perros antes de comprarlo.

  • Sedentarismo

El ejercicio durante el embarazo es muy importante. El movimiento genera endorfinas, una hormona que tiene un efecto placebo sobre el perro. Si tu perra es feliz, está más relajada y los cachorros se desarrollan adecuadamente. 

Por otro lado, si tu perra no hace ninguna actividad física, y está todo el día tumbada en la cama, sus músculos y articulaciones se atrofiarán y no estarán en forma y será mucho más difícil dar a luz. Además, la falta de ejercicio puede causar o empeorar los problemas cardiorespiratorios de la perra.

Como hemos dicho antes, adapta la intensidad del ejercicio a las capacidades y necesidades de tu perra. A no ser que el veterinario prescriba reposo absoluto (si hay riesgo de aborto o de rotura de útero), el movimiento debe estar presente hasta el último día de embarazo. Eso sí, utiliza el sentido común y no obligues a una perra embarazada a realizar actividades peligrosas, con movimientos bruscos o que supongan demasiado esfuerzo por su parte.

Imprevistos durante el embarazo de una hembra canina

Mi perra embarazada sangra por la vulva

Ver sangre puede causar impresión y más aún cuando la que lo sufre es una perra embarazada. Sin embargo, no siempre tiene porqué significar algo malo.

A lo largo de la gestación, a causa del esfuerzo excesivo o de irritaciones en el útero, pueden aparecer ligeros sangrados que se consideran normales. Eso sí, aunque no es un motivo de alarma, es recomendable que consultes con un especialista.

Si el sangrado es abundante y todavía no está cerca la fecha del parto, seguramente se trate de un problema grave relacionado con la gestación. No te demores en llamar a un veterinario o en acudir a una clínica cercana para que consulten a tu perra. En el peor de los casos el sangrado por la vulva suele indicar un aborto.

Por otro lado, si la perra está próxima a la fecha del alumbramiento, un sangrado ligero, acompañado de flujo y mucosidad puede ser síntoma de que la hora del parto está muy cerca.

Mi perra embarazada tiene diarrea con sangre

Alguna deposición en forma de heces líquidas durante el embarazo puede ser normal. Sin embargo, hay ocasiones en las que la diarrea se repite a lo largo de varios días, y en ocasiones llega incluso a tener sangre. 

Antes que nada, debes asegurarte de que el líquido expulsado por la perra embarazada es diarrea y no flujo o mucosidad procedente del útero, ya que esto significaría que el parto está cerca. También es importante observar si la sangre que acompaña las heces es fresca ( con un color rojo) o digerida (marrón oscuro). Si puedes distinguir este aspecto, podrás ayudar a tu veterinario a diagnosticar antes la causa y pautar un tratamiento.

Algunas de las principales causas de la diarrea con sangre en perras embarazadas son:

  • Parásitos internos que causan daño al sistema digestivo.
  • Inflamaciones intestinales, también conocidas como enteritis, causado por la ingesta de algún cuerpo extraño.
  • Infecciones víricas o bacterianas, como las causadas por ejemplo, por la parvovirus.
  • Alergias alimentarias. 
  • Intoxicaciones o envenenamientos.
  • Úlceras intestinales
  • Estrés
  • Cambios bruscos en la dieta

Segrega un flujo verde por la vulva

La segreción de flujo verde – marrón, es algo normal en el parto. Se trata de la placenta. No tiene por qué, pero en ocasiones su presencia pronostica la llegada de un alumbramiento con complicaciones. 

Normalmente, la placenta puede expulsarse tanto antes como después del alumbramiento, pero la salida del cachorro no se hace esperar. Si pasan más de 4 horas sin que no haya nacido ningún cachorro desde el momento de la expulsión del líquido, debes llamar de inmediato a un especialista. Es probable que sea necesaria una intervención quirúrgica, es decir, una cesárea, para sacar a los cachorros manualmente.

El riesgo de estar mucho tiempo sin la placenta, supone que el cachorro o sigue en el útero o está atascado en el canal de parto y si no sale rápidamente, puede ser ahogado y morir. En el peor de los casos, el atasco que crea puede suponer un riesgo también para la vida de la madre y de los demás cachorros.

Aborto espontáneo

El aborto espontáneo significa la pérdida repentina de los cachorros que espera una perra gestante. Se trata generalmente de abortos no deseados producidos por alguna alteración en el complejo sistema de reacciones químicas que tienen lugar en el vientre de la madre.

Los abortos son más dolorosos y evidentes a partir de la quinta semana del embarazo, que es cuando el vientre comienza a verse más abultado.

El mayor riesgo de un aborto espontáneo tiene lugar hacia la mitad del embarazo, aproximadamente sobre el día 30, cuando el crecimiento de los cachorros comienza a acelerarse exponencialmente.

Aborto durante la primera etapa de la gestación de una perra

En caso de que el aborto se produzca antes del día 30 de la gestación, por norma general el cuerpo de la perra reabsorbe a los embriones, de tal forma que el único rastro que deja son los sacos de líquido amniótico en forma de bultos en el vientre de la madre.

Como el embarazo apenas es visible durante este mes, su pérdida no tiene porqué suponer un gran dolor físico ni moral para las perra. Es posible que el aborto ocurra incluso antes de la confirmación del embarazo. En muchos casos, más que como abortos, estas situaciones suelen ser relacionadas con la infertilidad de la perra. 

Nota importante: puede ser que durante la gestación haya algún aborto de uno de los cachorros, pero ello no supone necesariamente la finalización del embarazo. El resto de embriones vivos pueden seguir desarrollándose normalmente y nacer sin problema.

Aborto durante la segunda etapa de la gestación de una perra

El aborto después de las 5 semanas de embarazo ya no es tan simple y no suele pasar desapercibido. El síntoma más común es el sangrado abundante a través de la vulva. El producto expulsado por la perra puede ser además de rojo, también marrón verdoso, color propio de la placenta. En algunos casos, puede aparecer también el cuerpo de algún feto.

Para poder expulsar los restos del embarazo, el útero se contrae al igual que lo haría en el parto. Esas tensiones y distensiones que sufre la perra son molestos y muy dolorosos. Además, en este caso todos los fetos suelen ser afectados y no quedar ningún superviviente. 

Al igual que ocurriría con una persona, la perra también es consciente de la situación y suele enfermar tanto física como psíquicamente. Suele mostrar síntomas de depresión, además de estar agotada y sin ganas de vivir. Los vómitos y diarreas no tardan en llegar y la pérdida de apetito se hace patente.

¿Por qué las perras tienen aborto espontáneo?

La principal causa del aborto espontáneo es un desajuste en el equilibrio hormonal del cuerpo de la perra, concretamente, del interior de su vientre. Puesto que el adecuado desarrollo de los fetos depende completamente del ambiente que hay en el útero, en caso de que este sufra algún desorden, los futuros cachorros se verán afectados de manera directa.

La contracción de la bacteria Brucilla canis, que causa la Brucelosis es otra de las principales causas de un aborto espontáneo.

¿Qué debo hacer cuando mi perra embarazada tiene un aborto espontáneo?

Los abortos no suelen tener remedio. Sin embargo, es fundamental que llames a un veterinario para informarle y hacer un chequeo del estado de salud de la madre. 

Si la gestación todavía no ha pasado de los 30 días, puede que aún haya esperanza para la supervivencia de algún cachorro. Sin embargo, si el aborto ha tenido lugar durante la recta final del embarazo, será mejor que te prepares para dar apoyo moral a una madre decaída.

Parto de una perra

Preparar del paridero, nido o lecho

Para ofrecer a tu mascota un parto más cómodo y reconfortante, asegúrate de que tiene un buen lugar en el que dar a luz.  Hacia la séptima u octava semana de embarazo es aconsejable comenzar a prepara la paridera, también conocida como nido o lecho.

Es importante que tengas hecho el nido unas semanas antes, con tal de que la perra se acostumbre a él y no se sienta nerviosa en caso de que lo vea por primera vez a la hora del parto. Tener preparada una paridera antes del parto supone una tranquilidad, además de que en el tiempo que falta para el parto, tu mascota podrá oler tranquilamente cada centímetro de su nueva cama e impregnarla con su olor.

En primer lugar, debes saber que una paridera no es igual que la cama en la que duerme normalmente una mascota, sino que tiene que ser un lugar mucho más acogedor, con una base suave y mullida y con bordes altos, con tal de que los cachorros no salgan.

Ten en cuenta que los partos suelen ser bastante sucios y los restos de flujo después del alumbramiento suelen ser difíciles de quitar. Para ello es recomendable utilizar materiales desechables que puedas tirar después del parto.

Antes que nada, debes asegurar la base: una caja de cartón o una cama con bordes altos, ideales para que la madre pueda salir y entrar libremente, pero lo suficientemente altos como para que los cachorros no se escapen. En el mercado existen muchos modelos de parideras bastante bien logradas, cuyo precio varía en función del presupuesto disponible. También ha de ser espaciosa, con lugar suficiente para que la madre pueda estar tanto encogida como estirada. Recuerda que durante el parto, la perra se mueve mucho, cambiando de posición constantemente, y una cama pequeña podría ser incómoda y causar más estrés del necesario. Además, cuando los cachorros lleguen, deben caber perfectamente todos ellos.

Para hacer más cómoda la cama, arrópala con toallas, mantas y cobijas que la hagan más mullida y suave. Si quieres utilizar la propia cama de la perra como paridera, pero sin mancharla, debajo de las mantas puede poner unos empapadores desechables. 

En cuanto a su colocación, puedes optar por dejar la paridera en el mismo lugar de la cama de la perra. Sin embargo, las futuras madres siempre buscan lugares más recogidos, y ocultos, donde el acceso de los extraños a sus cachorros sea más difícil. Cuando una perra embarazada encuentra un lugar idóneo en el que quiere dar a luz, se pondrá a escarbar en el suelo y a llevar allí diferentes objetos que tenga a su disposición, como mantas o papeles, con la intención de anidar allí. Si consideras que ese lugar es tranquilo, poco transitado y con una buena temperatura, puedes cambiar la paridera allí. Ten en cuenta también la presencia de luz natural, pero sin rayos de sol directos.

En invierno, es necesario colocar una estufa cerca del nido, ya que la pérdida de temperatura es una de las principales causas de muerte en cachorros recién nacidos.

Procura que la paridera sea un lugar con todas las comodidades. Deja cerca un bebedero con agua disponible, así la perra no tendrá que desplazarse mucho cada vez que desee apaciguar su sed. 

El momento de dar a luz

Los signos de que una perra está a punto de parir son muy claros y evidentes. Como ya los hemos explicado anteriormente, ahora tan solo nos vamos a limitar a enumerar cuáles son los principales síntomas que presenta una perra justo antes del nacimiento de sus cachorros:

  • Su temperatura corporal baja alrededor de un o dos grados, desde los 39ºC a los 36 – 37ºC. Como consecuencia de ello, también puede tener temblores.
  • Deja de comer unas 12 – 24 horas antes del parto. Vomitar.
  • Se muestra inquieta  y agitada.
  • Comienza a escarbar en su la paridera, con la intención de hacer un hueco en forma de nido.
  • Generalmente busca insistentemente la atención de la persona en la que más confía. 
  • Inflamación de la vulva, y expulsión del tapón de mucosidad, síntoma de que los cachorros están por llegar. 
  • Lamidos excesivos de sus partes íntimas.
  • Contracciones.

Los partos caninos suelen durar de media unas 4 horas, aunque dependiendo del tamaño de la camada o de las posible complicaciones, el alumbramiento se puede alargar hasta 36 horas. Generalmente la perra cuenta con los recursos necesarios para tener un parto no intervenido y sabe manejarse de forma instintiva. Sin embargo, pueden aparecer situaciones inesperadas en las que es necesaria la intervención externa. La vida de la madre y del cachorro están en riesgo, por lo que es de suma importancia actuar rápidamente y llamar sin demora a un veterinario que atiende a domicilio.

Fases del parto

El parto tiene 3 etapas bien diferenciadas, aunque en ocasiones las últimas dos pueden invertirse.

1. Contracciones del útero. 

Suelen durar entre 4 y 24 horas y preparan a la madre para el momento tan esperado.

Desde que comienzan las contracciones rítmicas, los cachorros deben nacer entre los 20 minutos y las 2 horas. La diferencia del nacimiento de cada uno de ellos puede tardar como máximo hasta 2 horas. 

2. Expulsión de las crías. 

Las contracciones son más fuertes y rítmicas, con un intervalo de 60 segundos entre contracción y contracción. Por norma general, cuando sale algún cachorro, la madre comienza a lamerlo para limpiarlo del líquido amniótico, y utilizando los dientes le corta el cordón umbilical, que sigue unido a la placenta. 

El instinto lleva a las madres a comerse la placenta, debido al instinto de supervivencia, ya que así eliminan el olor a sangre, que en la naturaleza podría atraer la atención de los depredadores. Algunos estudios dicen que este acto ayuda a estimular la bajada de la leche.

Una vez que ya ha salido el primer cachorro, los demás deberían seguir en intervalos cortos de tiempo.

Recuerda contar los cachorros y asegurarte de que son todos los que se veían a través de la radiografía. También es importante estar atento al número de placentas expulsadas. Estas deben coincidir con el número de cachorros nacidos.

Los cachorros sanos comenzarán casi inmediatamente a amamantar y a buscar el calor de su madre. 

 

  • Expulsión de la placenta.

Los cachorros en el vientre de la madre están alojados en una bolsa membranosa unida a una placenta, que es la vía mediante la que los cachorros reciben oxígeno y alimento. Al nacer, los cachorros, justo después de ellos sale también su placenta, que es ingerida por la madre. 

En ocasiones, la placenta, que tiene un color marrón verdoso puede salir antes que los cachorros. Si el cachorro no tarda mucho e salir, no tienes de que preocuparte. Si observas que la madre se esfuerza por expulsarlo, pero el cachorro está atascado, llama de inmediato a un veterinario.

Si la placenta es muy grande, o hay muchos cachorros, no debes dejar que la perra se coma más de 3  placentas, ya que podrían provocarle estreñimiento.

Síntomas de parto distócico (complicaciones en el parto)

El parto distócico se da cuando aparecen imprevistos a la hora del alumbramiento. Los síntomas más evidentes de que algo va mal son:

  • Cuando la temperatura rectal baja, pero vuelve a subir bruscamente y no aparecen signos de que el parto continúe.
  • Cuando la perra ha tenido pérdida de flujos (tapón de mucosidad, placenta, líquido amniótico, etc.), y han pasado más de 2 horas sin que haya ninguna contracción
  • Contracciones débiles o infrecuentes por un período de tiempo alargado.
  • Presencia de contracciones normales, pero sin la salida de un cachorro.
  • Si han pasado más de dos horas desde las primeras contracciones.
  • Si el intervalo de nacimiento entre cada uno de los cachorros sobrepasa las 2 horas.

Intervención en el parto

  • En el caso de las camadas más grandes en caso de que el parto dure mucho, cuando la madre es débil y enfermiza, puede que no tenga el empuje para limpiar a los cachorros. Este es el momento en el que debemos intervenir, sobre todo para limpiar la nariz y despejar las vías respiratorias de los cachorros

Para ayudar a la perra hay que abrir la bolsa del cachorro desde la cabeza, y sacarlo con cuidado. Con el pequeño colocado siempre boca abajo, debes frotar vigorosamente su cuerpo con un trapo o una toallita húmeda. De esta forma estimulamos a los cachorros para que expulsen el resto de secreciones que obstruyen sus vías respiratorias. 

Sacar ligeramente su lengua también puede ayudar, al igual que pellizcar suavemente la piel de su nuca. Si al cabo de unos minutos el pequeño comienza a llorar, es que todo ha ido bien. Nada más oír su llanto, debemos colocarlo de nuevo junto a la madre para que no pierda temperatura y para que esta pueda limpiar el resto de su cuerpo.

Lo ideal sería intervenir lo menos posible, pero si lo haces recuerda realizar esta operación con guantes esterilizados. En el caso de que los cachorros pierdan su olor, es posible que la madre no los reconozca y los termine aislando.

  • Tanto si es la madre, como si eres tú el que interviene en la limpieza del recién nacido, has de tener en cuenta que el cordón umbilical se debe desinfectar. Para ellos puedes utilizar un algodón humedecido o una gasa mojada con povidona yodada. Lo único de debes hacer es pasar esta gasa desde la punta hasta la base del cordón. Para evitar infecciones, procura repetir esta acción diariamente hasta que el cordón se seque y se caiga por sí solo.

Si la madre está dando a luz a otro cachorro y no tiene tiempo para cortar el cordón umbilical del cachorro, debes hacerlo tú, utilizando unas tijeras desinfectadas en alcohol con 30 minutos de adelanto, pero primero ata el cordón cerca del abdomen del cachorro.

En el caso de que algún cachorro tuviese el cordón umbilical muy largo, deberás anudarlo lo más cercano a la base y no dejar que sobresalga más de 3 cm. 

  • Tras las primeras 6 horas de parto, puedes ofrecerle a la madre algo energético para beber, como leche o agua con azúcar.

Postparto de una perra

Inmediatamente después del parto, es importante cubrir a los cachorros con una manta para mantener su calor corporal. Los cachorros, es especial los recién nacidos no tienen la capacidad de regular su temperatura corporal, por lo que es de vital importancia que estén siempre en un lugar cálido, cerca de la madre y a poder ser, abrigados.

Después de que la madre haya amamantado un ratito a los cachorros, trata de sacarla a la calle para que estire los músculos y haga sus necesidades, pero sin estar demasiado tiempo, ya que el contacto materno-filial durante las primeras horas de vida es fundamental para la salud de los cachorros. Mientras tanto, alguien debería aprovechar para cambiar las mantas de la paridera por otras limpias.

Cuando vuelvas a casa, puedes vestir a tu perra con unos pañales especiales, para evitar que manche la casa, pues unos días tras el parto seguirá sangrando por la vulva. Estas secreciones se conocen como loquios, y al cabo de pocos días debe ir remitiendo. Consulta con tu veterinario si persisten en el tiempo o si huelen mal.

A partir de ahora, la nueva madre podrá ocuparse ella sola del cuidado de sus bebés. ¡Felicidades!

Conclusiones

Cuidar de una perra embarazada no es cosa fácil. En ocasiones cuesta llegar hasta esa etapa, mientras que en otras ocasiones los propietarios se enteran de que sus mascotas van a ser padres cuando la gestación está ya muy avanzada. 

La gestación canina, a pesar de durar tan solo 2 meses, puede ser un período lleno de sobresaltos que te pondrán a prueba si no sabes como actuar. Por ello hemos creando un artículo completo con las principales dudas que pueden surgir antes y durante el embarazo de tu perra. Desde cuál es el proceso para que una perra quede encinta o cuestiones sobre esterilización, hasta temas tabú como el aborto. 

 

Aunque a primera vista parezca simple traer unos cachorros al mundo, en realidad es una tarea compleja que requiere bastantes conocimientos, paciencia y, sobre todo, responsabilidad. 

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13 comentarios

  1. Veronica 26 septiembre, 2020 a las 14:39 Responder

    Buenos día ami perra de un año se escapo la agarro un perro un poco más grande que ella dos veces quedaron abotonados hay riesgo para el parto por los tamaños ?

  2. Anónimo 26 septiembre, 2020 a las 14:37 Responder

    Buenos día ami perra de un año se escapo la agarro un perro un poco más grande que ella dos veces quedaron abotonados hay riesgo para el parto por los tamaños ?

  3. Indya 4 septiembre, 2020 a las 23:23 Responder

    Mi perrita parió y tuvimos que separarlos porque ella los rechazaba, ahora ella pasa sus días con ansiedad, buscándolos, y a pesar del cariño que le damos no deja de llorar y tener ataques de ansiedad, y ano sabemos qué hacer, hace tres días.
    Pueden decirme cuánto suele durar el duelo y algún consejo para que ella sufra menos? Gracias

  4. Anónimo 25 agosto, 2020 a las 22:41 Responder

    Hola chicos alguien me podrá ayudar.

    tengo una perrita Sharpei .
    un perro de su raza la montó una sola vez estuvieron pegados 20 minutos ..
    mi perra no tiene mucha pancita? pero tiene los pezones hinchados y le sale leche, esta con bomitos y muy inquieta la lleve al veterinario hoy y la palpeo y me dijo q no está preñada , a alguien le pasó?

  5. Anónimo 15 julio, 2020 a las 17:20 Responder

    Por favor anexar a las cuantas horas se le puede lavar la sangre del cuerpo a una perrita blanca, después del alumbramiento. El contenido es excelente. Gracias.

  6. Anónimo 8 junio, 2020 a las 21:21 Responder

    Mi perrita tiene de 7 a 8 meses y el perro que la monto tenía 7 años y solo la montó una vez
    Los dos son de estatura media si mi perrita quedó embarazada podría tener complicaciones en su parto

  7. Anónimo 8 junio, 2020 a las 21:20 Responder

    Mi perrita tiene de 7 a 8 meses y el perro que la monto tenía 7 años y solo la montó una vez
    Pudo quedar embarazada y los dos son de estatura media si mi perrita quedó embarazada podría tener complicaciones en su parto

  8. Veronica 30 mayo, 2020 a las 17:49 Responder

    Mi perro tiene vomitos no deja de comer
    Pero todo lo vomita y la pareja está embarazada será que el embarazo de la perrita le este afectando a mi perro

  9. Anónimo 21 mayo, 2020 a las 20:50 Responder

    Mi perro es varón y tiene días triste, no come y hace gestos como si fuera a vomitar o querer expulsar algo, me dicen que puede ser que tenga una perra embarazada y le den los síntomas.puede ser eso verdad?

  10. Anónimo 17 abril, 2020 a las 19:58 Responder

    Saludos! Mi perrita yorkie de 6 años está preñada de 30 días, mi mayor preocupación es que tiene enfermedad en encías y una muelita floja y por su estado no sé que hacer. Le recomendó la doctora antibiótico llamado amoxi tabs pero me da miedo que aya a afectar su estado. Le estoy limpiando con bicarbonato, quisiera que me aconsejará. De antemano muchas gracias y mil bendiciones

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