Piometra canina. Qué la causa, tratamiento y cómo prevenirla

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Piometra canina. Qué la causa, tratamiento y cómo prevenirla

La piometra canina es una inflamación del útero que puede tener graves consecuencias para tu perra. Se produce con mayor frecuencia en las hembras de más de seis años que no han tenido cachorros.

Su desarrollo está fuertemente influenciado por las estimulaciones progestacionales del útero durante el diestro o a causa de un tratamiento con progestinas, que son productos sintéticos similares a la progesterona.

La piometra se presenta durante o inmediatamente después de la fase lútea del ciclo estral y sus síntomas son muy variados, dependiendo de cada caso. Su reconocimiento, diagnóstico y tratamiento tempranos son muy importantes ya que requiere atención veterinaria urgente.

Las fases del ciclo reproductivo canino

El ciclo reproductivo canino, también denominado ciclo estral, es el período comprendido entre dos ovulaciones. Consta de varias fases:

  • Anestro. Período de 3 ó 4 meses en el que el sistema reproductivo se encuentra en reposo.
  • Proestro. Dura entre 7 y 10 días. Durante esta fase aparece una secreción sanguinolenta vaginal. En el proestro los machos son atraídos por la hembra, pero ésta no acepta la monta.
  • Estro. Fase de celo en la que la hembra es fértil y acepta la monta. Ya no hay sangrado, pero la vulva aumenta de tamaño. Dura entre 7 y 10 días y es el momento de la ovulación.
  • Metaestro. Coincide con la fase lútea. La hembra rechaza la monta y no hay signos de actividad ovárica.

¿Qué es la piometra canina?

La piometra canina es una infección secundaria debida a los cambios hormonales que se producen durante el ciclo reproductivo de la hembra.

Después del celo, los niveles de la hormona progesterona permanecen elevados durante un período de tiempo que puede prolongarse hasta dos meses. Esto hace que el revestimiento del útero se engrose, en preparación para el embarazo.

Si el embarazo no se produce durante varios ciclos de celo consecutivos, es posible que el revestimiento uterino siga aumentando de grosor, hasta que se forman quistes en los tejidos uterinos. Esta afección se denomina hiperplasia endometrial quística.

La hiperplasia endometrial quística se desarrolla en la mayoría de las perras sexualmente intactas a medida que envejecen, debido a la exposición crónica y recurrente del revestimiento del endometrio a la progesterona que produce el cuerpo lúteo durante el diestro. La progesterona actúa sobre las glándulas endometriales, estimulando sus secreciones. También induce al cierre del cuello del útero.

El engrosamiento del revestimiento quístico secreta fluidos que constituyen un ambiente ideal para el crecimiento bacteriano. Como los músculos del útero no pueden contraerse adecuadamente, las bacterias penetran en el útero cuando éste se relaja durante el estro. Además, los fluidos que se han acumulado no pueden ser expulsados, lo que hace que el útero se agrande y se inflame el abdomen de la perra.

Durante el celo, los glóbulos blancos, que normalmente protegen contra las infecciones eliminando las bacterias, se inhiben de entrar en el útero. En circunstancias normales, esta situación permite que el esperma entre de forma segura en el tracto reproductivo de la hembra sin ser destruido por estas células del sistema inmunológico. En el caso que nos ocupa, puede conducir a una infección que pone en peligro la vida de la perra, denominada piometra.

Hay dos tipos de piometra canina:

Piometra abierta.

En la piometra con el cuello del útero abierto, éste se relaja y libera una gran cantidad de pus. Las perras con piometra abierta no parecen tan enfermas como las que sufren piometra con el cuello del útero cerrado.

Piometra cerrada.

En la piometra con el cuello del útero cerrado, al no drenarse, el útero se agranda, produciendo una inflamación dolorosa en la parte baja del abdomen. Suele ir acompañada de vómitos y diarrea y puede producir signos de toxicidad, como fiebre alta, taquicardia y shock.

¿Cómo entran las bacterias en el útero?

La puerta de entrada al útero es el cérvix. Durante el celo, se relaja para permitir que los espermatozoides penetren en el útero.

Si el útero es normal, su entorno impide la supervivencia de bacterias. Sin embargo, cuando la pared uterina se engrosa o se vuelve quística, debido a la hiperplasia endometrial quística, se producen las condiciones ideales para el crecimiento bacteriano. En este momento, las bacterias que normalmente se encuentran en la vagina, pueden entrar fácilmente en el útero a través del cérvix.

Cuáles son las causas de la piometra canina?

La vagina no es un ambiente estéril. En ella, viven muchas bacterias, que son las mismas que se han detectado en el útero de las hembras con piometra. Esto sugiere que la fuente probable de infección uterina son las bacterias del propio cuerpo de la perra, y no bacterias exógenas.

Sin embargo, la contaminación bacteriana del útero no es la única responsable del desarrollo de al piometra. Las bacterias vaginales normalmente cruzan el cuello del útero hacia el interior del mismo cuando éste se encuentra abierto (durante el proestro y el estro), pero la piometra no se desarrolla de manera habitual, por lo que se cree que otros factores uterinos predisponen a la infección progresiva del útero.

Parece ser que la hiperplasia endometrial quística es un requisito previo para el desarrollo de la piometra.

La utilización de drogas basadas en la progesterona puede causar cambios en el útero similares al ciclo del celo. Además, aunque los estrógenos no provocan hiperplasia endometrial quística, sí incrementan los efectos de la progesterona. Los estrógenos administrados en forma de inyección anticonceptiva, para evitar una concepción no deseada en una perra, se han asociado con un aumento del riesgo de piometra, por lo que actualmente no se recomienda su utilización con este propósito.

¿Qué razas pueden sufrir piometra canina?

La piometra puede producirse en cualquier hembra joven o de mediana edad, especialmente si está sexualmente intacta, aunque es más frecuente en las perras de mayor edad. Esta inflamación suele producirse entre dos y ocho semanas después del último celo.

Aunque la piometra puede presentarse en cualquier raza, algunas de ellas están más predispuestas a sufrir esta inflamación uterina. Entre estas razas, se encuentran el Collie de pelo áspero, el Rottweiler, el Schnauzer miniatura, el Spaniel Cavalier King Charles, el Golden Retriever, el Boyero Bernés y el Springer Spaniel Inglés.

Se cree que entre las razas con menor predisposición a la piometra se encuentran el Drever, el Pastor Alemán, el Dachshund y los sabuesos suecos.

¿Cuáles son los síntomas de la piometra canina?

Los síntomas de la piometra canina aparecen uno o dos meses después del período de celo. Los más frecuentes son:

  • Depresión.
  • Letargo.
  • Pérdida de apetito.
  • Mucha sed.
  • La perra orina con frecuencia.
  • Vómitos.
  • Diarrea.
  • Taquicardia.
  • Shock.
  • Fiebre alta. Las perras con piometra también pueden presentar una temperatura normal o incluso por debajo de lo normal.

Dependiendo de si el cuello del útero permanece abierto o cerrado, tu perra podrá presentar distintos síntomas:

Si el cuello del útero está abierto.

El pus saldrá del útero hacia el exterior a través de la vagina. Por tanto, se observa a menudo pus o una secreción anormal en la piel, el pelo debajo de la cola o los lugares en los que la perra se tumba.

La fiebre, el letargo, la anorexia y la depresión pueden aparecer o no.

Si el cuello del útero está cerrado.

El pus no puede drenar hacia el exterior, por lo que se acumula en el útero, provocando una dilatación abdominal. Las bacterias liberan toxinas, que son absorbidas por el torrente sanguíneo, por lo que las perras con piometra cerrada enferman gravemente y presentan anorexia, apatía, depresión, vómitos y diarrea.

Las toxinas liberadas por las bacterias afectan a la capacidad del riñón para retener líquidos. Esto es lo que provoca el aumento de producción de orina y, en consecuencia, el aumento de la sed de la perra, que necesita beber más para no deshidratarse. Estos síntomas (aumento de la sed y de la orina) pueden producirse tanto en la piometra abierta como en la cerrada.

Cómo se diagnostica la piometra canina

En las primeras fases de la enfermedad, la perra puede tener una ligera secreción vaginal y no mostrar ningún otro síntoma. Pero a medida que avanza la enfermedad, van apareciendo otros síntomas.

Se debe sospechar de piometra si la perra tiene un historial de celo reciente y bebe más cantidad de agua de lo habitual, especialmente si esto va acompañado de flujo vaginal y un abdomen doloroso y agrandado.

Las perras con piometra suelen tener altos niveles de glóbulos blancos y a menudo presentan alta concentración de globulinas en sangre (unas proteínas asociadas al sistema inmunológico). En cambio, la concentración en la orina suele ser baja, debido a los efectos tóxicos de las bacterias en los riñones. Sin embargo, estos síntomas también pueden deberse a una infección bacteriana, por lo que no son determinantes para diagnosticar una piometra canina.

Si el cuello del útero está cerrado, una radiografía del abdomen reflejará el útero agrandado. Para diferenciarlo del agrandamiento uterino propio de un embarazo normal, se recurre a las ecografías. En la ecografía pueden observarse el aumento de tamaño del útero, el engrosamiento de las paredes uterinas y la acumulación de líquido dentro del útero.

Si el cuello del útero está abierto, a menudo habrá un agrandamiento uterino tan mínimo que la radiografía no será concluyente.

Tratamiento de la piometra canina

La piometra canina requiere atención veterinaria urgente, ya que si no se realiza el tratamiento rápidamente, las consecuencias pueden ser fatales para tu perra, que podría sufrir una septicemia (infección generalizada), una ruptura de la matriz u otras patologías derivadas de su situación.

El tratamiento más habitual es la extirpación quirúrgica del útero y los ovarios infectados, mediante una ovariohisterectomía. Esta cirugía requiere anestesia general.

Si la enfermedad se diagnostica en su etapa inicial, la cirugía es menos complicada que si la piometra se encuentra en una fase avanzada. En este último caso, la hospitalización será más larga y se requerirán líquidos intravenosos para estabilizar al perro antes y después de la cirugía.

Normalmente se administran antibióticos durante dos semanas después de la cirugía.

Mi perra es valiosa para la reproducción. ¿Existe una alternativa a la esterilización?

Como alternativa a la ovariohisterectomía, para preservar el potencial reproductor de la perra, y siempre que la piometra sea de cuello abierto y la perra no presente infección, puede recurrirse a la administración de antibióticos y prostglandinas.

La tasa de éxito del tratamiento con prostglandinas es variable y no está exenta de riesgos y posibles complicaciones a largo plazo.

Las prostglandinas son unas hormonas que reducen el nivel de progesterona en la sangre, relajan y abren el cuello del útero y estimulan las contracciones uterinas. De esta manera, se eliminan las bacterias y el pus.

Se administran mediante inyección subcutánea durante tres o cinco días. Si la evacuación no es completa, se repite el tratamiento una vez más.

Los riesgos y limitaciones de la administración de prostglandinas son los siguientes:

  • Las prostglandinas tienen efectos secundarios, como inquietud, jadeo, vómitos, defecación, salivación o dolor abdominal. Estos efectos secundarios se producen a los pocos minutos de su administración y pueden durar unas pocas horas. Se hacen más leves en los tratamientos sucesivos y el dolor puede disminuir si el perro camina o realiza ejercicio físico durante unos 30 minutos después de la inyección.
  • La mejoría clínica comienza a partir de las 48 horas, por lo que las perras gravemente enfermas y que necesitan un tratamiento inmediato no son candidatas a esta opción.
  • El uso de prostglandinas no se recomienda para perras de raza pequeña.
  • Como las prostglandinas hacen que el útero se contraiga, es posible que éste se rompa y derrame la infección en la cavidad abdominal, lo que puede derivar en una peritonitis, que pondría en peligro la vida de tu perra. Es más probable que esto ocurra en la piometra con el cuello del útero cerrado.
  • El uso de prostglandinas para tratar la piometra tienen tasas variables de éxito. Las perras que sufren piometra tienen mayor riesgo de volver a padecerla en ciclos posteriores de celo. Para maximizar sus posibilidades de fertilidad, deben ser apareadas en el primer estro después de la recuperación.

Tu veterinario te ayudará a seleccionar el tratamiento más adecuado para tu perra, dependiendo de su situación específica.

¿Qué puedo hacer para prevenir la piometra canina?

La piometra canina aparece con mayor frecuencia en perras de más de 6 años que no han tenido cachorros, y también en aquellas que han recibido terapia hormonal con estrógenos o progestágenos.

Si tu perra no va a ser utilizada para la reproducción, la mejor manera de prevenir la piometra canina es una esterilización temprana.

Las perras que dan a luz rara vez o nunca desarrollan piometra. Por razones desconocidas, la gestación tiene una acción protectora sobre el endometrio canino, haciendo que la piometra no se desarrolle en las áreas del endometrio donde se ha fijado la placenta.

Normalmente, una perra entra en celo cada 6 ó 7 meses. Si tu perra no está esterilizada, es buena idea llevar un control de las fechas del celo, apuntándolas en un calendario. De esta manera, podrás determinar si cada sangrado se produce en las fechas previstas. De lo contrario, debes acudir a tu veterinario.

Conclusiones

  • La piometra canina es una inflamación del útero que puede tener graves consecuencias para tu perra.
  • Es debida a los cambios hormonales producidos durante el ciclo reproductivo.
  • Parece ser que las perras mayores de 5 ó 6 años que son sexualmente intactas tienen mayor probabilidad de sufrir piometra.
  • La hiperplasia endometrial quística es un requisito previo para el desarrollo de la piometra.
  • La piometra puede ser causada por la entrada a través del útero de bacterias vaginales.
  • La piometra puede ser de cuello uterino abierto o cerrado.
  • Los tratamientos con progestinas y estrógenos pueden causar piometra a tu perra.
  • El diagnóstico se basa en una radiografía combinada con una ecografía.
  • El tratamiento consiste en la extirpación del útero y los ovarios infectados.
  • Si tu perra es valiosa para la reproducción, puedes recurrir a un tratamiento con prostglandinas.
  • El tratamiento con prostglandinas tiene riesgos y limitaciones.
  • Los embarazos previos parecen proteger contra la piometra.
  • Si no quieres que tu perra se reproduzca, la mejor prevención de la piometra canina es la esterilización temprana.
  • Acude urgentemente a tu veterinario si crees que tu perra puede tener piometra.

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