La epilepsia en los perros. Síntomas, cómo afrontarla y tratamiento

Cuidados del Perro
La epilepsia en los perros. Síntomas, cómo afrontarla y tratamiento

La epilepsia es uno de los trastornos neurológicos más frecuentes en los perros. Se trata de una enfermedad crónica que provoca convulsiones repetidas y que no tiene cura, aunque actualmente puede controlarse para que el perro lleve una vida tranquila y feliz.

Los ataques epilépticos son ocasionados por una actividad eléctrica anormal en el cerebro del perro, que provoca cambios repentinos de corta duración en su comportamiento y movimientos. Las convulsiones no son dolorosas, aunque es posible que el perro se muestre confundido o asustado cuando finalizan.

Se sospecha que un perro tiene epilepsia si se producen al menos dos de estos episodios con más de 24 horas de diferencia.

En algunas ocasiones, es difícil distinguir entre las convulsiones epilépticas y otros problemas de salud en los que el perro también puede sufrir convulsiones o temblores.

Por ello, es importante que prestes mucha atención al comportamiento de tu perro, para poder proporcionarle a tu veterinario todos los detalles posibles acerca del episodio. También es una buena idea grabar el ataque para que el veterinario sepa lo que ha sucedido con mayor precisión.

¿Qué es la epilepsia y cómo puede afectar a mi perro?

La epilepsia canina es un trastorno neurológico que provoca convulsiones recurrentes al perro.  Y puede ser de tres tipos:

  • Epilepsia estructural. En este caso, es debida a una patología cerebral que ya ha sido identificada. Por ejemplo, al tejido cicatricial formado tras sufrir una herida en la cabeza.
  • Epilepsia idiopática. Es hereditaria y se denomina epilepsia genética cuando se ha identificado el gen que la provoca y epilepsia probablemente genética cuando no se ha identificado el gen, pero la incidencia en la raza del perro es suficientemente alta como para sospechar de una causa genética.
  • Epilepsia debida a causas desconocidas. Se incluyen en este grupo los ataques epilépticos para los que no se encuentra una causa estructural ni evidencias de que pueda ser genética o probablemente genética.

Se estima que el 80% de las convulsiones recurrentes en los perros se deben a una epilepsia idiopática y en este caso, las convulsiones suelen aparecer entre los seis meses y los cinco años de edad.

Al igual que en las personas, es importante no introducir nada en la boca del perro, ya que corres el riesgo de sufrir una mordedura y, además, puedes dañarle. No te preocupes, ya que no va a tragarse la lengua. Lo que sí debes hacer es evitar que se caiga o se haga daño, retirando los objetos contra los que pueda golpearse.

Es importante que acudas al veterinario para establecer un diagnóstico. Si lo deseas, existen veterinarios expertos en neurología que podrán ayudarte con mucha eficiencia si tu perro tiene epilepsia.

¿Cómo son las convulsiones en los perros?

Las convulsiones son debidas a una descarga de actividad eléctrica en el cerebro. Duran menos de dos minutos y se caracterizan porque el perro sufre colapso con extensión rígida de las patas.

En caso de sufrir una convulsión, el perro queda inconsciente durante un tiempo que por lo general, dura entre 10 y 30 segundos, aunque podría ser más. Los ataques son recurrentes y parecidos. Las convulsiones pueden hacerse más frecuentes con el paso del tiempo.

Las convulsiones pueden ser de dos tipos, dependiendo de los síntomas que presenten:

Convulsiones focales

Se originan en una zona concreta del cerebro y los síntomas afectan a un solo lado o a una parte concreta del cuerpo del perro. La conciencia puede o no estar alterada. Estas convulsiones se manifiestan a través de varios tipos de síntomas:

  • Actividad motora anormal: espasmos faciales, movimientos de masticación, remada de una extremidad.
  • Cambios de comportamiento: miedo, búsqueda de atención.
  • Cambios en las funciones anatómicas: dilatación de las pupilas, salivación, vómitos.

Convulsiones generalizadas

Afectan a ambos lados del cerebro y los síntomas aparecen a ambos lados del cuerpo. Suelen manifestarse por:

  • Movimientos musculares involuntarios
  • Pérdidas o aumento repentinos del tono muscular.

La conciencia del perro se ve alterada y puede presentarse también salivación, micción y/o defecación.

En algunos casos, las convulsiones focales se extienden a ambos lados del cerebro, evolucionando hacia convulsiones generalizadas.

Una única convulsión no suele ser peligrosa para el perro, pero si se producen varias en racimo (en un corto período de tiempo) o una única convulsión dura más de unos minutos, el perro podría sufrir hipertermia (temperatura corporal elevada) y esto podría hacer necesario abordar otros posibles problemas.

Por ello, si tu perro sufre epilepsia, es importante que sepas diferenciar las convulsiones y que anotes todos los detalles que puedas, ya que se trata de una información muy importante para establecer un diagnóstico correcto.

¿Las convulsiones son lo mismo que los temblores?

No debes confundir una convulsión con un temblor. Los temblores son contracciones y relajaciones musculares que se producen de manera rítmica e involuntaria. Pueden deberse a estados de excitación, frío, miedo, ansiedad o incluso a un golpe de calor, aunque también podrían ser síntomas de alguna enfermedad.

Aparecen en una o varias partes del cuerpo, pudiendo afectar incluso a la totalidad del mismo. Suelen afectar a la cabeza o a las patas traseras y empeoran cuando el perro está demasiado excitado.

Al contrario que en el caso de las convulsiones, el perro permanece despierto y consciente.

¿Cómo sé si mi perro está sufriendo un ataque epiléptico?

Las tres características principales de una crisis epiléptica son:

  • Convulsiones, es decir, movimientos espasmódicos o temblores y espasmos musculares.
  • Ataques irregulares, que comienzan y terminan repentinamente.
  • Ataques con un patrón clínico repetitivo, es decir, que se producen de manera similar.

La mayoría de los ataques epilépticos se producen de manera repentina, duran poco tiempo (unos segundos o unos minutos) y se detienen por sí solos. La mayoría de los perros no sufren daños durante la crisis.

Ten en cuenta también que no todos los ataques epilépticos implican convulsiones y que las crisis epilépticas pueden ser diferentes de unos perros a otros.

¿Todos los perros tienen la misma probabilidad de sufrir epilepsia?

Algunas razas de perros en las que ha sido identificada una causa genética o una alta incidencia de este trastorno son:

Diagnóstico y tratamiento de la epilepsia canina

Para que tu perro sea diagnosticado con epilepsia, es necesario que los ataques convulsivos sean recurrentes y similares. Además, estos ataques aparecen cada vez con mayor frecuencia. Tu veterinario te pedirá que lleves un registro de la frecuencia de las convulsiones, acompañado de una descripción del comportamiento de tu perro antes, durante y después de la convulsión.

Una convulsión epiléptica presenta varias fases:

  • Pródromo. Precede a la fase ictal. Puede durar unas horas o unos días y no siempre está presente. El perro suele manifestar episodios de inquietud o ansiedad y un apego excesivo.
  • Aura. Es la fase más inmediata a la ictal. Se observan cambios de comportamiento en el perro, como miedo, agresividad o búsqueda de atención.
  • Fase ictal. Es la actividad convulsiva en sí. Su duración es variable, aunque suele ir de unos segundos a unos minutos y suele ser autolimitante.
  • Fase post-ictal. Es el período que sucede a las convulsiones. El cerebro no ha recuperado aún su actividad normal y el perro presenta síntomas residuales. Su duración es variable, entre unos segundos y unos días, y el perro puede manifestar nerviosismo, falta de coordinación (ataxia), desorientación, ansiedad, etc.

Sin embargo, no siempre serás capaz de identificar las tres fases, puesto que muchas convulsiones ocurren cuando el perro se encuentra en reposo o dormido.

Además, en algunas ocasiones, las convulsiones son atípicas y en lugar de una fase ictal, el perro presenta comportamientos extraños: ladrar, lamerse o morderse frenéticamente, mirar fijamente al vacío, morder objetos inexistentes… Estos comportamientos reciben el nombre de convulsiones psicomotoras y se cree que no proceden de los lóbulos cerebrales, sino de la parte central más profunda del cerebro.

Por otro lado, las convulsiones focales motoras indican una lesión cerebral. Un examen neurológico o un electroencefalograma con resultados anormales durante un período en el que no ha habido convulsiones recientes es también indicativo de lesión cerebral. Estos resultados eliminan el diagnóstico de epilepsia y requieren otros estudios para confirmar el diagnóstico.

Tratamiento de la epilepsia canina

Actualmente se dispone de fármacos para tratar la epilepsia, aunque no son eficaces al 100%. Sin embargo, por lo general el tratamiento disminuye significativamente el número y gravedad de las convulsiones e incrementa el intervalo entre ellas.

El tratamiento está indicado si el perro sufre dos o más convulsiones al mes, o si sufre más de diez o doce al año. También es recomendable si el perro sufre un ictus o convulsiones en racimo (dos o más convulsiones en un período corto de tiempo, que pueden ser minutos u horas).

El medicamento más eficaz para tratar la epilepsia canina es el Fenobarbital. Su principal efecto secundario es la sedación, pero la mayoría de los perros desarrolla tolerancia a los efectos sedantes en unas semanas.

Cuando las convulsiones no pueden controlarse únicamente con Fenobarbital, tu veterinario añadirá otros fármacos. La supervisión regular de los niveles séricos es muy importante, tanto para controlar las convulsiones como para evitar la toxicidad.

Las dos causas más frecuentes de fracaso en el tratamiento son no mantener las dosis adecuadas y no administrar los fármacos con la frecuencia adecuada.

Es muy importante que acudas a tu veterinario, sigas firmemente sus recomendaciones y le proporciones la información que necesita para poder controlar adecuadamente la epilepsia de tu perro.

Los fármacos antiepilépticos pueden tener efectos secundarios, como:

  • Somnolencia
  • Tambaleo
  • Aumento del apetito
  • Sed
  • Babeo
  • Vómitos
  • Diarrea
  • Debilidad de las patas traseras
  • Aumento de peso
  • Excitabilidad o inquietud
  • Cambios de comportamiento

Si tu perro sufre alguno de estos efectos, coméntaselo a tu veterinario, por si fuera conveniente cambiar de medicación o interrumpir el tratamiento. No mediques ni interrumpas tratamientos veterinarios sin consultar antes a un profesional. Esto podría hacer que tu perro sufriera más convulsiones y cayera en un estado epiléptico. Un estado epiléptico es una situación de alta gravedad, en la que las convulsiones se producen ininterrumpidamente o duran demasiado tiempo.

Recuerda que estos artículos son meramente informativos y que el veterinario es el profesional capacitado para tratar a tu perro.

¿Qué tengo que hacer si mi perro sufre un ataque epiléptico?

  • Si tu perro sufre convulsiones, es importante que mantengas la calma en todo momento. No te asustes, pues las convulsiones no suelen durar mucho tiempo y el perro no parece sufrir por ellas, aunque sus movimientos puedan parecer violentos.
  • Asegúrate de que tu perro no se hará daño, apartando cualquier mueble contra el que pudiera golpearse. Pero, sobre todo, no introduzcas nada en su boca, ni siquiera tus manos.
  • Habla con tu veterinario, por si fuera necesario administrar una medicación de emergencia para reducir la duración de los episodios epilépticos.

Las crisis epilépticas duran poco, tal vez uno o dos minutos, pero es importante cronometrarlas y observar cómo se produce la convulsión. Es importante que lleves un diario con información detallada que incluya:

  • Cuáles fueron los primeros síntomas
  • Las partes del cuerpo afectadas
  • El tipo de movimientos que realiza tu perro durante la crisis (sacudidas, masticación, mordisqueo…)
  • Cuándo se producen las convulsiones, con qué frecuencia y cuánto duran
  • Comportamiento del perro inmediatamente después de la convulsión (si vuelve rápidamente a la normalidad, le cuesta ponerse en pie o moverse, ceguera, sedación, ansiedad o cambios de comportamiento, etc.)

Una vez que esté en tratamiento, también tendrás que registrar la frecuencia de las crisis, para saber si es necesario modificarlo o no. Algunos perros experimentan convulsiones muy seguidas en el tiempo, incluso más de una en un día, convulsiones muy largas o que conducen a nuevas convulsiones, sin períodos de normalidad entre ellas. Este tipo de convulsiones suponen un riesgo para la salud de tu perro y pueden constituir una emergencia, así que llama a tu veterinario.

En algunas ocasiones, las convulsiones son el resultado de la exposición a una toxina, una enfermedad o problemas metabólicos.

Comenta con tu veterinario cualquier acontecimiento potencialmente precipitante, ya que este tipo de convulsiones, denominadas convulsiones reactivas, no suelen tratarse con los antiepilépticos habituales.

También se han descrito las convulsiones reflejas, que se producen sistemáticamente después de una exposición a un ruido fuerte, una luz intermitente u otro estímulo sensorial.

Cuando tu perro sufre dos o más convulsiones en menos de 24 horas, se habla de convulsiones en racimo, y cuando se trata de convulsiones de más de cinco minutos o de dos convulsiones sin que el perro vuelva a la normalidad entre ellas, se dice que el perro se encuentra en estado epiléptico.

Un pequeño diccionario relacionado con la epilepsia de tu perro

A continuación, te ofrecemos un pequeño vocabulario que te permitirá familiarizarte con los términos empleados al hablar de la epilepsia de tu perro:

  • Automatismos. Se refiere a las actividades motoras repetitivas, como lamerse, masticar o relamerse los labios.
  • Convulsión atónica. Pérdida repentina del tono muscular. Dura varios segundos o más tiempo y no sigue a un evento tónico o mioclónico (ahora veremos qué es esto).
  • Convulsión tónica. Aumento sostenido del tono muscular, es decir, rigidez. Puede durar varios minutos.
  • Convulsión tónico-clónica. Convulsión en la que la fase tónica va seguida de movimientos clónicos (es decir, espasmódicos) más cortos.
  • Crisis en racimo. Grupo de crisis en un intervalo más corto de lo normal. Clínicamente, se define como un conjunto de dos o más crisis en un período de menos de 24 horas.
  • Convulsiones focales. Convulsiones que se originan en una sola parte del cerebro y afectan únicamente a una parte del cuerpo.
  • Convulsiones generalizadas. Convulsiones originadas en ambos hemisferios del cerebro, que afectan a ambos lados del cuerpo del perro.
  • Epilepsia idiopática. Epilepsia sin causa estructural identificable. Suele tener origen genético.
  • Período interictal. Tiempo que transcurre entre las convulsiones.
  • Crisis mioclónica. Contracciones repentinas y breves de un músculo o grupo de músculos.
  • Período postictal. Tiempo inmediatamente posterior a una convulsión, en el que pueden observarse cambios de comportamiento en el perro.
  • Epilepsia refractaria. Crisis que se produce incluso durante el tratamiento con dosis terapéuticas de medicación antiepiléptica. Es decir, la medicación deja de ser eficaz.
  • Estado epiléptico. Condición grave en la que las crisis se suceden sin interrupción o en la que una sola crisis dura más de 5 minutos.

Conclusiones

  • La epilepsia es un trastorno neurológico que provoca convulsiones repetidas al perro.
  • La epilepsia canina puede deberse a una patología, a causas genéticas o a causas desconocidas.
  • Si tu perro sufre epilepsia, no introduzcas ningún objeto en su boca.
  • Retira los objetos contra los que tu perro podría golpearse, anota todos los detalles del ataque y consulta a tu veterinario.
  • Las convulsiones pueden ser focales o generalizadas, dependiendo de si afectan a uno o ambos lados del cerebro.
  • Las convulsiones no son lo mismo que los temblores.
  • Las crisis epilépticas se caracterizan por ataques repentinos que provocan convulsiones a tu perro y aparecen siguiendo un patrón repetitivo.
  • La conciencia del perro puede estar o no alterada durante la crisis epiléptica.
  • Algunas razas de perros son más propensas que otras a sufrir ataques epilépticos.
  • Una convulsión epiléptica presenta varias fases, pero no siempre serás capaz de identificarlas todas en tu perro.
  • Algunas convulsiones son atípicas y provocan comportamientos extraños en tu perro.
  • Actualmente existen fármacos antiepilépticos que, aunque no son eficaces al 100%, disminuyen considerablemente los ataques y su gravedad.
  • Es muy importante que acudas a tu veterinario si tu perro sufre ataques epilépticos.
  • Algunos tipos de convulsiones pueden ser peligrosas para tu perro, por lo que es importante que lleves un diario en el que anotes los detalles de la crisis y que aprendas a identificar las situaciones de riesgo.

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