¿Cómo inyectar a un perro? Poner una inyección paso a paso

Cuidados del Perro

Es posible que, en algún momento, tengas que administrar a tu perro un medicamento inyectable.

Tu veterinario puede enseñarte la técnica más adecuada para poner las inyecciones a tu perro, pero si no te atreves, él puede hacerlo por ti. No obstante, si tu perro necesita inyecciones periódicas, acudir al veterinario cada vez puede ser algo complicado. Aprender a administrarlas no es complicado y resultará menos estresante para tu perro y para ti.

La mayoría de las veces, las inyecciones que tendrás que poner a tu perro en casa serán subcutáneas, así que pronto aprenderás la manera de hacerlo y se convertirá en parte de tu rutina.

¿Por qué tengo que poner inyecciones a mi perro?

Algunos medicamentos, como la insulina, sólo pueden administrarse por vía inyectable y como requieren una aplicación regular, es muy posible que tu veterinario te enseñe a hacerlo por ti mismo.

Dependiendo de la formulación y del tipo de medicamento, los medicamentos inyectables pueden administrarse por varias vías:

  • Por vía intravenosa (inyección directa en una vena)
  • Inyección intramuscular (en un músculo)
  • Inyección subcutánea (directamente bajo la piel).

La mayoría de los medicamentos inyectables que se aplican en casa están pensados para ser administrados por vía subcutánea. Las agujas tienen la punta muy afilada para minimizar el dolor, así que es probable que tu perro no se sienta molesto al recibir la inyección.

Tu veterinario te proporcionará las agujas y jeringas adecuadas para tu perro.

¿Qué pasa si mi perro se mueve cuando le pongo la inyección?

  • Si tu perro suele moverse cuando le administras una inyección, ofrécele una golosina como distracción.
  • También puedes pedir a alguien que te ayude a sujetarle mientras le administras la inyección.
  • Es posible que te resulte más sencillo pinchar a tu perro mientras está comiendo. Hazlo con rapidez, para minimizar sus posibilidades de movimiento.
  • Si tienes que administrar inyecciones a tu perro de manera regular, es muy probable que se acostumbre y se quede quieto.
  • No te preocupes, porque es muy poco probable que la aguja se rompa. Si tu perro se mueve y la aguja se dobla, es más probable que acabe fuera del perro que dentro.
  • Si tu perro se mueve y no estás seguro de que ha recibido todo el medicamento, ponte en contacto con tu veterinario para que te de las instrucciones pertinentes. A no ser que te indique lo contrario, no administres más medicamento a tu perro.

Cómo poner una inyección subcutánea a tu perro, paso a paso

Relájate y busca ayuda si es necesario

Es posible que te sientas algo nervioso la primera vez que le pones una inyección a tu perro, ya que temes hacerle daño o que se mueva.

Las inyecciones subcutáneas no son complicadas de administrar, pues el tejido subcutáneo es blando y, al no llegar al músculo, es muy poco probable que tu perro sufra dolor o que se produzcan complicaciones.

Si temes que tu perro se mueva, pide ayuda a un amigo o familiar, para que sujete a tu perro mientras tú le administras la inyección. Un entorno relajado es importante para todos los implicados y hará que tu perro mantenga la calma. Si estás estresado, tu perro también se mostrará nervioso.

Prepara la jeringa

Esteriliza la parte superior del frasco del medicamento con una bola de algodón humedecida en alcohol. Inserta una aguja estéril en el vial de la medicación y dale la vuelta al vial.

Llena la jeringa con la cantidad correcta de medicamento.

Lo más sencillo es extraer algo más de lo que necesitas y luego ajustar el contenido en la jeringa, empujando el exceso de vuelta al vial. Esto ayudará también a expulsar las burbujas de aire que puedan acumularse en la jeringa.

Cuando extraigas la jeringa, tapa la aguja con la funda protectora y da unos golpecitos, para asegurarte de que eliminas todas las burbujas de aire. Tu veterinario te enseñará cómo hacerlo.

Busca el lugar en el que vas a administrar la inyección

El lugar más adecuado para administrar una inyección subcutánea a tu perro es la piel suelta del cuello, justo por encima de los omóplatos o la parte media de la espalda. Pellizca un trozo de esta piel suelta utilizando tu pulgar y tu índice, tirando suavemente hacia arriba. Verás un trozo de piel entre tus dedos, que es donde vas a pinchar la aguja.

Si la inyección es de insulina, es mejor utilizar la zona alrededor del flanco o el vientre del perro. Pide a tu veterinario que te muestre cómo encontrar el lugar adecuado para hacerlo.

Si vas a administrar inyecciones de manera regular, no las pongas siempre en el mismo lugar, ya que acabará doliendo. Basta con que desplaces la inyección unos milímetros hacia uno u otro lado para que la zona no se sobrecargue.

Administra el medicamento

Retira el protector de la aguja y atraviesa la piel con ella, con un movimiento limpio y rápido. La aguja debe estar inclinada hacia abajo, en un ángulo entre 30 y 45º. Es importante que se desplace casi paralela a la superficie de la piel, pues si la inclinas demasiado, podrías atravesar la piel y entrar en un músculo, atravesarla de lado a lado o, incluso, clavártela a ti mismo.

El veterinario te proporcionará las agujas de la longitud adecuada.

Tira hacia atrás del émbolo de la jeringa, muy ligeramente. Si se llena de sangre, es porque has tocado una vena. En este caso, tendrás que retirar la aguja e intentarlo de nuevo. Si no sale sangre, empuja el émbolo hacia adelante para vaciar la jeringa.

Retira la aguja

Al empujar el émbolo hacia abajo, el contenido de la aguja se inyectará bajo la piel de tu perro. Cuando hayas terminado, retira la aguja por el mismo camino por el que la has introducido y coloca la funda protectora, para no pincharte. Es muy probable que tu perro ni siquiera sienta la inyección o que solo note un ligero pinchazo. Una vez que aprendas a hacerlo, el procedimiento terminará en unos segundos.

No coloques la mano ni el dedo sobre el émbolo de la aguja, pues si el perro se mueve repentinamente y te empuja, el contenido se desperdiciará o te lo inyectarás accidentalmente.

Premia a tu perro por su buen comportamiento.

Finalmente, no tires la aguja y la jeringa a la basura. Es mejor que las lleves a la clínica veterinaria o a una farmacia, para que las eliminen correctamente.

Nunca utilices jeringas, émbolos o agujas que ya han sido utilizados, aunque haya sido con el mismo perro y medicamento. De esta manera evitarás infecciones.

¿Y si tengo que aplicar una inyección intramuscular?

  • Las inyecciones intramusculares se administran en zonas determinadas del cuerpo. Son más difíciles de poner que las subcutáneas. Por ello, si necesitas hacerlo en casa, es mejor que te enseñe tu veterinario. Él te ayudará a localizar los puntos de referencia adecuados y te explicará cómo hacerlo antes de que lo intentes en casa.
  • Lo primero que tienes que hacer es mantener la esterilidad del vial y la aguja, cargar la jeringa con la medicación y colocarla cerca de donde estás con el perro.
  • Una vez que encuentres el lugar donde poner la inyección, utiliza la técnica que te haya indicado tu veterinario.
  • Si tienes que poner esta inyección con frecuencia, intenta alternar los lugares de aplicación, no lo hagas siempre en el mismo sitio.
  • Para poner una inyección intramuscular, tienes que sostener la jeringa en una mano e insertar la aguja estéril a través de la piel, en el músculo subyacente. El ángulo de la aguja debe estar entre 45º y 90º, dependiendo de la zona. Si el ángulo es menos, es probable que no alcances el músculo y te quedes en la zona subcutánea.
  • Cuando hayas introducido la aguja, tira del émbolo hacia atrás. Si ves sangre, retira la aguja y prueba en otro lugar. Si no es así, empuja el émbolo hacia adelante y vacía la jeringa.
  • Retira la jeringa vacía, retrocediendo por el mismo camino que has utilizado para penetrar en la piel.
  • Premia a tu perro y desecha las agujas y jeringuillas usadas de la manera adecuada.
  • Si no te sientes cómodo administrando inyecciones a tu perro, pide a tu veterinario que lo haga por ti.

Cómo inyectar insulina a mi perro

Si tu perro sufre diabetes, la administración de las inyecciones de insulina es muy importante. En este caso, a menos que tu veterinario te indique lo contrario, alimenta a tu perro antes de administrar insulina.

Prepara la insulina siguiendo las instrucciones de tu veterinario.

Esteriliza el vial limpiando el tapón de goma del frasco con alcohol, antes de insertar la aguja de la jeringa.

Gira el frasco boca abajo y extrae la cantidad prescrita en la jeringa.

Tu veterinario te indicará la zona más adecuada para aplicar la inyección a tu perro. Esta inyección se administra justo debajo de la piel y las zonas más frecuentes para hacerlo son a uno o dos centímetros de la mitad de la espalda, cerca del omóplato o la espalda.

Alterna el lugar de la aplicación cada vez, para evitar el dolor. Si es necesario, pide a alguien que te ayude a sujetar a tu perro.

Recuerda sostener la jeringa con la mano dominante y no colocar el dedo en el émbolo hasta que la aguja esté dentro de la piel.

Consulta a tu veterinario si tu perro no come, come menos de lo normal o vomita poco después de comer. También si tu perro parece aletargado o se tambalea antes de la administración de la inyección.

Si por accidente te inyectas la insulina de tu perro, consulta a tu médico, ya que puede afectar a tus niveles de azúcar en sangre.

Conclusiones

  • Si tienes que administrar inyecciones a tu perro de manera regular, es probable que te interese aprender a hacerlo
  • La mayoría de las inyecciones que tendrás que poner en casa son subcutáneas
  • Tu veterinario te enseñará a poner inyecciones a tu perro de manera segura
  • Las inyecciones intramusculares y las intravenosas son más difíciles de aplicar y suelen ser puestas por el veterinario
  • Es probable que tu perro no sienta ninguna molestia al recibir la inyección
  • No utilices jeringas ni agujas ya utilizadas
  • Pide ayuda a un amigo o familiar para que te ayude a impedir que el perro se mueva
  • Asegúrate de eliminar todas las burbujas de aire de la jeringa
  • Ante cualquier duda o complicación, acude al veterinario
  • Si te pinchas a ti mismo por accidente, consulta al veterinario y a tu médico

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