Adiestramiento del perro

Mi perro tiene miedo a otros perros

Foto de un perro escondido tras un puerta asustado de otros perros

Si tu perro tiene miedo a otros perros, puedes ayudarle a superarlo. El miedo es una situación de estrés ante ciertas situaciones que conlleva una serie de procesos fisiológicos y anatómicos encaminados a hacer frente al problema. Siempre está relacionado con la sumisión.

Por tanto, si el individuo sumiso gana confianza, pasará a una situación dominante y el miedo desaparecerá.
Hay dos tipos de miedo: existencial y social. El miedo existencial está relacionado con la autopreservación, mientras que el social se desencadena por conflictos desarrollados con otros individuos de la misma especie. Es este el caso que vamos a considerar aquí.

Cómo reacciona mi perro cuando tiene miedo

Ante una situación de miedo, tu perro tiene dos estrategias: escapar o luchar. Pero también existe la posibilidad de alcanzar un compromiso intermedio entre ambas: presentar una actitud de sumisión. Todo miedo social está desencadenado por estímulos previamente adquiridos en situaciones de conflicto con otros miembros de la especie. Las experiencias desagradables pueden generar el miedo y en muchas ocasiones, sin darnos cuenta reforzamos esa situación con nuestro comportamiento al intentar tranquilizar a nuestro perro de manera inadecuada.

Si sabemos interpretar las señales de nuestro compañero, podremos evitar muchos conflictos. Por medio de sus expresiones, los perros informan a otros miembros de su especie acerca de sus intenciones y deseos. Esto es fundamental para los animales sociales, ya que evita disputas entre miembros de la manada que podrían terminar en lesiones.

En una situación de conflicto con otro perro, tu perro emitirá inicialmente señales de apaciguamiento con las que tratará de informar al que realiza la amenaza que acepta sus demandas, mediante una sumisión activa. Si el miedo y la sumisión se incrementan, el individuo temeroso mostrará sumisión pasiva. Si esto no produce aún el efecto deseado (calmar al oponente y finalizar el conflicto), el perro con miedo huirá.

Si escapar es imposible, entonces tendrá lugar una defensa activa con un comportamiento que mostrará un conflicto entre la sumisión y la agresividad: Cuando la sumisión y la huida no son efectivas, el miedo se sustituye por agresividad, aunque en el comportamiento del animal puede observarse también sumisión.

La sumisión del perro está relacionada con el miedo

Sabrás si tu perro está mostrando sumisión si observas alguno de los siguientes patrones de comportamiento:

  • Agacha las orejas
  • Retrae los labios sin mostrar los dientes
  • Empequeñece los ojos
  • Aplana la frente
  • Se encoge y arrastra, poniéndose zalamero
  • Lleva la cola baja, a veces entre las patas

 

Si la sumisión es activa, el perro tratará de apaciguar a su adversario de modo activo, lamiéndole el hocico o intentando tocárselo.
Si se trata de una sumisión pasiva, se tumbará con el abdomen hacia arriba y permitirá que su oponente lo olfatee. A veces, se produce una situación intermedia en la que el perro eleva la cabeza y trata de lamer en el aire, sin contacto con el adversario.

Cómo saber si mi perro tiene miedo a través de su lenguaje corporal

Tu perro emite gran cantidad de información a través de su cuerpo y sus gestos. La garganta y cuello, con sus diferentes posiciones, confirman otras señales. Las patas y el torso se usan en comunicaciones sencillas.

  • La cola: Los perros utilizan la cola para enfatizar las señales expresadas facial y corporalmente. La cola alta se asocia a una actitud dominante y la baja a sumisión, si bien un perro que muestre agresividad y sumisión al mismo tiempo, mantendrá la cola baja.
  • Señales acústicas: Varían muchísimo. En el caso del miedo, el perro podrá gimotear (un gimoteo largo aumentando gradualmente el tono), aullar con tono agudo (un aullido único) o ladrar (ladrido repetido y agudo, al borde del gemido).
  • Posición del cuello: El perro dominante mantiene su cuello estirado. El sumiso lo inclina, mirando al lado contrario al que está su oponente, al tiempo que se encoge. Deja expuesta la garganta como gesto de apaciguamiento. Si el dominante expone su garganta, está aceptando la sumisión de su oponente. El perro sumiso, en cambio, cuando muestra su garganta está aceptando la supremacía del otro. Puede echarse panza arriba al mismo tiempo.
  • Ojos: El perro con miedo entrecierra los ojos y evita la mirada fija en un claro gesto de apaciguamiento.
  • Mirada fija: La mirada fija es un signo de dominancia. El individuo clava la mirada en su adversario y le fuerza a mostrar sumisión o huir. El cuerpo del animal está rígido, al tiempo que muestra otras señales dominantes. A medida que su oponente muestra más sumisión, la mirada pierde intensidad. El perro sumiso puede mostrar sumisión activa lamiendo los labios del dominante o bien sumisión pasiva, echándose.
  • Pestañeo: Cuando un perro pestañea, está mostrando cordialidad o sumisión.
  • Orejas: El perro sumiso lanza las orejas hacia atrás, aplastándolas más cuanta más inseguridad sienta.
  • Dientes y labios: Cuando el perro gruñe con las comisuras de los labios retraídas, está mostrando agresividad y sumisión. Mostrar los dientes es señal de agresividad. El perro sumiso los mantiene ocultos.
  • Exposición de la parte trasera: Es otro signo de sumisión, ya que el perro elude las señales de agresividad ocultando su cabeza, ojos y dientes, al tiempo que trata de transformar la agresividad de su adversario en una motivación sexual.

Las causas de que mi perro tenga miedo

Básicamente, podemos clasificar las causas de que un perro tenga miedo en tres grupos:

  • Experiencias desagradables: En algún momento del pasado, una o más experiencias traumáticas pueden haber generado el miedo (e incluso una fobia). Investiga para tratar de averiguar la causa, ya que será útil en el trabajo de eliminación del miedo. Es posible que necesites la ayuda de un adiestrador profesional.
  • Falta de socialización: La ausencia de relación con otros perros puede generar miedos, aunque tiene solución. La corrección es más compleja en el caso de perros adultos, pero no imposible. La ayuda de un profesional puede ser muy valiosa.
  • Mala educación: Muchas veces, este problema lo causamos nosotros. Al ver a nuestro perro asustado, podemos caer en el error de intentar calmarlo acariciándolo y hablándole con suavidad, con lo que estaremos reforzando su conducta. Otro error común es castigar al perro o enfadarse con él. En este caso, el perro ve que, efectivamente, cuando aparece otro perro sucede algo malo (el castigo), aumentando su ansiedad. En cambio, la indiferencia por nuestra parte hará que se tranquilice (si el resto de la manada no se altera, será que no pasa nada). Sólo hemos de premiarle cuando muestre indiferencia hacia el estímulo o, al menos, no muestre miedo. El premio debe encaminarse a que se desentienda del estímulo original.

El miedo puede desencadenar una fobia

Una fobia es una reacción de miedo desproporcionada ante una serie de estímulos. El perro fóbico, normalmente reaccionará ante el estímulo intentando huir, aplastándose contra el suelo (a veces con micción o incluso defecación) o agrediendo si se le imposibilita la huida.

El trabajo con el perro comenzará buscando una conducta tranquilizante que disminuya la excesiva reacción ante dicho estímulo, para continuar con el proceso de condicionamiento que conduzca a la modificación de la conducta. Al principio, no expondremos a nuestro perro al estímulo fuera de las sesiones terapéuticas. En algunos casos, será necesaria la administración de ansiolíticos. Consulta con tu veterinario y considera la ayuda de un adiestrador profesional.

Consejos para eliminar el miedo de tu perro

  • Busca una conducta tranquilizante que favorezca la desensibilización. Por ejemplo, muestra indiferencia ante el supuesto problema.
  • Trabaja una exposición controlada al estímulo. Sal con tu perro por dónde pueda encontrarse con otros, manteniendo la distancia de confort y acortándola progresivamente. Cada vez que te acerques un poco y el perro muestre indiferencia, felicítalo. Comienza por lugares con pocos perros y tranquilos, deja los perros más juguetones y enérgicos para más adelante.
  • Prepara una conducta alternativa que permita una salida al miedo. Esto se consigue con técnicas de condicionamiento. Se trata de que tu perro asocie lo que le da miedo con algo agradable para él. Por ejemplo, jugar con él o darle alguna golosina en el momento en que otro perro se acerque. Así, asociará “se acerca un perro” con “recibo un premio”. Esta fórmula suele ser muy efectiva.
  • No dudes en buscar la ayuda de un adiestrador profesional si lo crees necesario, ya que la solución de este problema es lenta y no siempre sencilla.

Conclusiones

  • El miedo se relaciona con la sumisión
  • Aprende a interpretar las señales y expresiones de tu perro
  • La sumisión puede ser activa o pasiva
  • El miedo también puede desencadenar pautas de ansiedad y agresividad
  • El miedo a otros perros puede deberse a alguna experiencia desagradable del pasado, a la falta de socialización o a una educación deficiente
  • No trates de calmarlo con caricias, ya que reforzarás la pauta de comportamiento
  • No le castigues, también reforzarás el comportamiento
  • La indiferencia hacia el problema le ayudará a entender que no existe una situación de alarma
  • Trabaja siguiendo las pautas de desensibilización-exposición controlada-condicionamiento
  • Un adiestrador profesional o un etólogo puede resultar de gran ayuda
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